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La realidad electoral

junio 13, 2011 1 comentario

Desde el día 22 de mayo en que muchos españoles y extranjeros fuimos a votar en el único resquicio que esta pseudo-democracia nos deja para elegir gobierno, tengo pendiente con vosotros el análisis de los resultados de las elecciones. Muchos nolesvotienses están entristecidos porque no han visto un resultado abrumador en las urnas, y aunque muchos sí se han dado cuenta del auge que las terceras fuerzas han tenido en esta ocasión (porque han recuperado cerca de 1.500.000 votos que no han ido a parar a la opción tradicional de castigo, la oposición) sí es cierto que los resultados electorales hablan de una descomunal derrota del PSOE frente a una abrumadora y aplastante victoria del PP.

¿Pero es eso realmente así? Analicemos los datos de las elecciones como deberían haber sido, y veamos qué ocurre. Voy a utilizar los datos que publica El País, porque su sistema de análisis de las elecciones es muy rápido y gráfico.

Extremadura

Extremadura

Aragón

Aragón

Canarias

Canarias

Castilla-La Mancha

Castilla-La Mancha

Comunidad Valenciana

Comunidad Valenciana

Baleares

Baleares

Murcia

Murcia

Madrid

Madrid

Castilla y León

Castilla y León

La Rioja

La Rioja

Cantabria

Cantabria

Asturias

Asturias

Navarra

Navarra

Según los resultados electorales, el Partido Popular ha vencido en 11 de las 13 comunidades autónomas que concurrían a comicios electorales. Solo en tres de esas once, el Partido Popular ha sido la fuerza más votada, pero no ha conseguido mayoría absoluta. En las otras dos, los escaños están más repartidos entre más fuerzas políticas.

¿Mayoría relativa?

En Extremadura el Partido Popular ganó por mayoría relativa con 32 escaños, contra 30 del PSOE y 3 de la coalición con la que se presentaba IU. Aunque la mayoría absoluta está en 33, bastaba con que IU no votara a favor del Partido Popular para que formara gobierno.

La realidad es que, con un sistema proporcional justo, el Panorama hubiese sido el siguiente: el Partido Popular habría ganado con 30 escaños (dos menos), seguido del PSOE con 29 (uno menos), e IU habría conseguido 4 escaños (uno más). UPyD y IPEX (Independientes por Extremadura) habrían entrado en Cortes con un escaño cada una. Si el PSOE hubiese conseguido pactar con UPyD o IPEX hubiera tenido la misma fuerza que el PP.

En Aragón donde las fuerzas se han distribuido un poco más, la victoria abrumadora del PP le sitúa, con sus 30 escaños, muy por encima del siguiente partido más votado, el PSOE, con 22 escaños. Le siguen el PAR (Partido Aragonés) con 7 escaños y la CHA (Chunta Aragonesista) con 3.

De nuevo, con un sistema proporcional justo, el panorama hubiese sido el siguiente: el Partido Popular habría perdido tres escaños (se quedaría con 27), el PSOE dos (se quedaría con 20), y el PAR uno (quedándose en 6). La Chunta Aragonesista pasaría de 3 escaños a 6 (el doble) y aparecerían cuatro nuevas fuerzas: IU (con 4 escaños), UPyD (con 2 escaños) y ECOLO y C. Aragón (con un escaño respectivamente). Un panorama dramáticamente diferente, donde las fuerzas alternativas al bipartidismo tienen la misma fuerza en conjunto que el PSOE individualmente, y se quedan a solo 7 escaños del Partido Popular.

En Canarias el panorama fue todavía más diverso. Actualmente, los escaños estan así: PP y Coalición Canaria tienen ambos 21 escaños, el PSOE tiene 15 y Nueva Canarias 3.

El panorama con otra ley electoral sería también dramáticamente diferente. El PP tendría 19 escaños (2 menos), CC tendría 15 (6 menos) y el PSOE 13 (2 menos). Por contra NCA doblaría sus escaños (de 3 pasaría a 6) y aparecerían nada menos que siete nuevas fuerzas con un escaño cada una: ACSSP (Alternativa Ciudadana Sí Se Puede), Verdes, UPyD, C.G.C.A., IUC, ANC y SCC.

En todos los casos, el Partido Popular es la fuerza más votada, eso es cierto. Pero también es cierto que en todos los casos hay muchos ciudadanos no representados por el actual sistema electoral. En todos los casos, pierde la democracia.

¿Mayoría absoluta?

Veamos ahora los casos en los que el Partido Popular ha conseguido mayoría absoluta en las Cortes autonómicas.

En Castilla-La Mancha el Partido Popular ha conseguido los 25 escaños que le otorgan la mayoría absoluta. Las Cortes solo las comparten con el PSOE que tiene los otros 24 escaños.

En una representación lógica y proporcional, el PP habría perdido el escaño de la mayoría absoluta, quedándose con una mayoría simple de 24 escaños. El PSOE, por su parte habría perdido tres escaños, que habrían ido a parar a IU (2 escaños) y UPyD (1 escaño). El PACMA (Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal) ganaría un escaño y, al igual que IU y UPyD conseguiría representatividad el las Cortes.

En Cantabria el Partido Popular bajaría de los 20 escaños que le dan la mayoría absoluta a 18. PRC y PSOE mantendrían sus 12 y 7 escaños, pero IU y UPyD conseguirían representatividad con un escaño cada una. El gobierno de la región podría haber cambiado de manos.

En la Comunidad Valenciana las cifras son mucho más chocantes. El Partido Popular hubiera perdido su mayoría absoluta: de 55 escaños hubiera pasado a tener 49, uno menos que la mayoría absoluta en las Cortes Valencianas. El PSOE también habría perdido escaños y su descalabro electoral se habría acentuado: de 33 escaños habría conseguido solo 28. Las otras dos fuerzas, Coalició Compromís y Esquerra Unida del Pais Valencià habrían ganado dos y un escaño respectivamente, situándose en los 8 y 6 escaños cada una.

Además, UPyD (con 3 escaños), Verds (con 2), y España 2000, ERPV y CVA (con 1 escaño para cada lista) habrían obtenido representación en las Cortes.

En Baleares se repetiría una imagen similar, pero la distribución de poder roza lo absurdo. La mayoría absoluta, con 35 escaños, del Partido Popular bajaría a una mayoría simple de 28 escaños, perdiendo siete escaños. El PSOE perdería uno de sus 14 escaños, quedándose en 13.

Es curioso que en los siguientes partidos que han conseguido representación habría un baile de escaños extraño. Por ejemplo, mientras que la coalición PSM-IV-EXM ganaría un escaño, la coalición PSOE-PACTE de Ibiza pasaría de 4 a 2 escaños. La coalición PSM-EN mantendría su escaño, pero la coalición GXF-PSOE de Formentera, perdería su único escaño desapareciendo de las Cortes Baleares.

Por contra, otras formaciones, como IB-LLIGA, CXI y EUIB, que pese a tener más votos no obtuvieron representatividad parlamentaria, conseguirían 2 escaños cada uno. UPyD, ERC, CenB y EXC habrían conseguido un escaño respectivamente ya que tenían también más votos que algunas de las coaliciones anteriores.

Este caso es absurdo porque mientras que IB-LLIGA, CXI, EUIB, UPyD y ERC tienen cada una más votos que la suma de PSM-EN y GXP-PSOE juntos, las primeras no obtuvieron escaños mientras que las segundas sí. Ironías de nuestra Ley Electoral. Aunque tengas más votos, te puedes quedar sin representatividad parlamentaria.

Ciudadanos no representados

En Murcia el Partido Popular mantendría su mayoría absoluta, pero cambiarían mucho las cifras: de sus actuales 33 escaños pasaría a tener 27 (6 menos). El PSOE mantendría sus 11 escaños, pero irrumpirían con fuerza IU (que pasaría de 1 a 4 escaños), UPyD (con 2 escaños) y LV-ECOLO (1 escaño).

De la misma manera, en Madrid el PP mantendría la mayoría absoluta, pero por muy poco: de sus actuales 72 escaños pasaría a tener 67. El PSOE también reduciría su representatividad de 36 a 34 escaños. IU mantendría sus 13 escaños y UPyD sus 8 escaños, pero el resto de la cámara se llenaría con escaños de nuevas fuerzas políticas.

ECOLO conseguiría dos escaños, Ciudadanos en Blanco podría dejar un escaño vacío yel PACMA, PUM+J, FE y P.C.P.E. conseguirían por su parte también un escaño cada uno.

Castilla y León es otra comunidad donde el PP mantendría su mayoría absoluta, pero se vería reducida sensiblemente de 53 a nada menos que 44 (9 escaños menos). El PSOE pasaría de 29 a 25 escaños, mientras que IU y UPL pasarían de tener un escaño cada una, a tener cinco y dos respectivamente.

El caso de UPyD en Castilla y León es similar al caso de Baleares. Pese a haber conseguido el doble de votos que UPL, actualmente se ha quedado sin escaños en las Cortes. En un sistema realmente proporcional hubiera conseguido tres escaños. Los partidos y coaliciones PCAL, PCAL-CI, PACMA, MASS y PAL-UL, que actualmente no tienen representatividad, habrían conseguido un escaño cada uno.

De nuevo, La Rioja tendría mayoría absoluta del PP pero, de nuevo, por la mínima: de 20 escaños pasaría a 17. El PSOE perdería un escaño y pasaría de 11 a 10. PR mantendría sus 2 escaños, pero ganarían representatividad IU (con 2 escaños), UPyD (1 escaño) y E-V (1 escaño).

Comunidades de poder distribuido

En Asturias la distribución del poder se ha fragmentado mucho debido al Foro Asturias, de Álvarez Cascos, que se ha escindido del Partido Popular y ha arrastrado a muchos votantes del mismo. El FAC de Francisco Álvarez Cascos pasaría, no obstante, de 16 a 14 escaños. De 15 a 14 pasaría el PSOE y de 10 a 9 el PP. Por contra IU-Los Verdes subiría un escaño, de 4 a 5. UPyD, IDEAS y Bloque Por Arturias conseguirían la representatividad parlamentaria con un escaño cada una.

Por último, el País Vasco es, probablemente, la región de España donde mejor distribuido está el poder. Solo UPN y PSN-PSOE están representadas en exceso, y solo por dos y un escaño respectivamente. UPN de 19 escaños pasaría a 17 y PSN-PSOE de 9 a 8.

Los 8 escaños de NA-BAI, los 7 de BILDU, los 4 del PP y los 3 de IZQ-EZK les representan proporcionalmente, por lo que no habría variaciones. CND, ECOLO y RCN-NOK pasarían a tener representatividad parlamentaria con un escaño cada uno. No obstante, el hecho de que las variaciones sean mínimas demuestra una cosa: cuando el voto está muy repartido la actual Ley Electoral es relativamente justa. Cuando el voto se polariza, la actual Ley Electoral beneficia al más votado.

Realidad electoral

Viendo los datos, hay dos cosas claras. Primero: las reglas democráticas de nuestro país están hechas para polarizar las elecciones, porque de haber una representación literal de la voluntad popular, lo que reinaría en las cortes sería el multipartidismo en lugar del bipartidismo. Segundo, a pesar de todo #nolesvotes ha tenido su efecto.

Es importante mencionar que a estos comicios locales y autonómicos concurrían 700.000 votantes más que en los anteriores. En una situación de desgaste masivo del partido del gobierno, el PSOE, lo lógico hubiese sido una victoria aplastante del partido de la oposición, atendiendo al comportamiento de la sociedad española desde la transición hasta ahora. Pese a que ha sido así, el Partido Popular solo ha ganado 410.000 votos más.

Además, el PSOE ha perdido 1.500.000 votos con respecto a los últimos comicios. La pregunta es, ¿qué ha pasado con esos 1.700.000 votos que no han ido al PP ni al PSOE? Se han repartido. Por supuesto, con un sistema más justo, la repartición se habría notado muchísimo mas. El sistema actual que castiga a los partidos pequeños y premia a los grandes ha inflado soberanamente la victoria del PP. Pero no olvidemos que entre los abstencionistas, los votos en blanco y los votos que se han dirigido a otras fuerzas, PP y PSOE están representando solo a aproximadamente la tercera parte de la sociedad española.

¿Qué lecciones aprendemos?

Aprendemos que nuestro objetivo principal como ciudadanos, no es que ganen unos u otros. La victoria del PP ahora es tan mala como una victoria del PSOE, porque ambos se comportan igual. Ambos son lo mismo. Ambos siguen dando la espalda al consenso de mínimos, a las acampadas que ya se retiran después de un mes de reivindicaciones y ambos están más preocupados de sí mismos que de nosotros, los ciudadanos. Sigue siendo necesario salir a la calle y quejarse. Sigue siendo necesario convulsionar Internet y quejarse. Sigue siendo necesario cambiar, no los partidos, sino el sistema que rige el juego de los partidos. Y hasta que eso se consiga, #nolesvotes es necesario.

Más que #nolesvotes, que ha provocado muchas críticas y malos entendidos, pensando que buscamos el abstencionismo, una regeneración y transformación en #votaaotros, asumiendo lo que hemos aprendido de nuestra experiencia e incorporando en las reivindicaciones para nuestro futuro y el de nuestros hijos el gran #consensodeminimos que conseguimos con el movimiento del 15-M.

Los acontecimientos del 15-M hasta ahora nos han demostrado que podemos conseguirlo. Y nos debe dar exactamente igual quién gane, PP o PSOE porque es igual quien gane si no se regenera la democracia. Ahora más que nunca debemos unirnos todos, independientemente de nuestro pensamiento, de izquierda, de derecha, de centro, independiente, republicano, monárquico, carlista, ateo, agnóstico, laico, creyente… independientemente de nuestro color político en una nueva regeneración. La Transición 2.0.

Nota:

El recuento realizado para conseguir los datos de este artículo lo podéis encontrar en la siguiente hoja Excel 2007/2010: Elecciones 2011.

El “sistema justo” que se ha empleado ha consistido en sustituir el sistema de Ley D’Hont de repartición de escaños por un sistema de “compra de escaños” sin incluir otros cambios como los escaños en blanco o similares.

El sistema de “compra de escaños” define el valor de cada escaño de un parlamento como el total de los votos válidos dividido por el número de escaños disponibles. A continuación cada lista puede comprar tantos escaños como pueda pagar utilizando sus votos. Cuando ninguna lista puede comprar más escaños porque el número de votos que les quedan es menor al valor de los escaños, los escaños restantes bajan su precio paulatinamente hasta el mejor postor. Ninguna lista queda eliminada, aunque tenga un porcentaje de votos menor al 3% o el 5% hasta que se acaban los escaños a repartir. Así los escaños restantes se reparten entre los más votados.

Ejemplo:

Supongamos que en una ciudad de 110.000 votantes hay 35 escaños disponibles. Tras descontar los votos nulos, y las abstenciones hay 70.000 votos válidos. Eso quiere decir que cada escaño vale 70.000/35 = 2.000 votos.

  • El partido A ha recibido 40.501 votos.
  • El partido B ha recibido 15.800 votos.
  • El partido C ha recibido 12.499 votos.
  • El partido D ha recibido 1.200 votos.

Al repartir los votos…

  • El partido A puede comprar 20 escaños y le sobran 501 votos.
  • El partido B puede comprar 7 escaños y le sobran 1.800 votos.
  • El partido C puede comprar 6 escaños y le sobran 499 votos.
  • El partido D puede comprar 0 escaños y le sobran 1.200 votos.
  • En total se han repartido 33 escaños. Quedan 2 por repartir.

Para repartir los 2 escaños restantes se adjudican al mejor postor. Puesto que el partido B tiene 1.800 votantes, es el que más votantes puede pagar por el escaño, y por tanto es el que más se merece la representatividad del escaño sobrante. Por tanto, el partido B acabará con 8 escaños en lugar de 7.

El último escaño irá a parar al partido D, porque es el siguiente que más votantes ha tenido. El último escaño representará a los 1.200 votantes del partido D en lugar de a los 501 del partido A o los 499 del partido C, porque es el lugar donde más representatividad se consigue.

Utilizando la Ley D’Hont, el partido D no habría conseguido representatividad porque no llega al 3% mínimo para entrar en el juego.

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