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Donde dije digo…
O cómo ganarse el voto copiando las ideas de otros.
Estamos hartísimos de ver como en la política española se ha hecho un hueco enorme a la demagogia. La palabra demagogia, según el diccionario de la RAE significa:
demagogia.
1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.
Que nuestros políticos intentan por todos los medios ganarse el favor popular es obvio. Que se deshacen en halagos entre ellos (y en insultos, sean directos o sutiles, a sus adversarios) también. Y que son unos políticos degenerados, intentando conseguir o mantener el poder mediante concesiones o apelaciones a los sentimientos elementales, también. Muy pocos se dedican a ver cuáles son las verdaderas necesidades del pueblo español, escucharles y actuar en consecuencia. De hecho, esperan que les hagan el trabajo duro otras personas, para luego simplemente, dar bien en cámara.
Desde 2008 hay una fuerza política, a la que voy a votar (por mucho que quiera promocionar #nolesvotes y #votaaotros, algún día tenía que hacer esto personal), que viene defendiendo un decálogo tal como el siguiente:
- Reforma de la constitución para definir las competencias que puede y no puede asumir cada entidad territorial.
- Reforma de la Ley Electoral para garantizar la igualdad del voto.
- Separación efectiva de poderes y autonomía del poder judicial.
- Devolver Sanidad, Educación y otros servicios sociales al estado para que todos los ciudadanos reciban las mismas prestaciones con igualdad en el territorio nacional.
- Reforma de la constitución para pasar de un modelo autonómico debarra libre a un modelo federal que defina claramente las capacidades y competencias de estado central y autonomías, sin autonomías de primera y de segunda.
- Reforma del mercado laboral. Lucha contra el paro juvenil.
- Nueva ley de Propiedad Intelectual basada en la realidad actual, apoyando a los nuevos emprendedores.
- Eliminación de todas las dualidades administrativas (entre ellas las diputaciones provinciales) que multiplican empresas y entes públicos innecesariamente.
- Transparencia y lucha contra la corrupción. Todas las instituciones y partidos deben permitir el acceso público a sus cuentas.
- Construir una verdadera unión política en Europa con una verdadera capacidad de intervenir en las gestiones de los estados miembros.
Si a alguien se le ocurre compararlo con las propuestas y reivindicaciones del consenso de mínimos del 15M verá que hay mucho en común. Sin duda, no todo, pero mucho sí.
Curiosamente, todas estas propuestas han pasado en un momento u otro por la mesa del congreso en los últimos cuatro años. A veces de mano de unos, y a veces de mano de otros, pero siempre vetadas por los votos de los mismos, el PPSOE, como fuerza única, parece que ahora, de cara al 20N, intenta devolver competencias al estado, suprimir o revisar el papel de los agujeros sin fondo que son las diputaciones provinciales o alaba las iniciativas de Sarkozy y Merkel a favor de un “verdadero gobierno económico” en Europa, votó una y otra vez en contra de cada una de estas propuestas. En algunos casos, más de una vez.
El dicho popular “donde dije digo digo Diego“ parece que es el lema actual del bipartidismo español… ¡Y nosotros somos los borregos que lo permitimos! En el último debate del estado de la nación, con los indignados en la calle, antes de que sus señorías se fuesen de vacaciones y Zapatero nos deleitara anticipando las elecciones, pero después de muchas intentonas de proponer, y proponer, y proponer y recibir continuos rechazos… De nuevo, alguien defendió la cordura a favor de una nueva transición 2.0 en la democracia española.
Hoy que el PPSOE quiere hacer demagogia apuntándose en sus mítines preelectorales las ideas de otros, me veo en la obligación de saltarme el apartidismo de #nolesvotes y #votaaotros y decir: “olé Rosa” por decir lo que dijiste hace dos meses en el congreso. Y porque sea quien sea cabeza de lista de UPyD el próximo 20N, merecerá mi voto.
Los errores del 21M
Ayer conseguí que algunos de mis amigos, de los más críticos y conservadores (un abrazo para vosotros), se pasaran a la asamblea de la jornada de reflexión en Muntanyeta. Lo que vimos allí, desgraciadamente, nos hizo a todos preguntarnos qué había cambiado, por qué estábamos allí y si realmente valía la pena este movimiento. ¿Por qué? Porque lo que presenciamos, contra lo que había pasado anteriormente, fue un mítin político partidista en toda regla.
Delante de nuestros ojos, uno tras otro, fueron apareciendo los “portavoces” de las diferentes áreas del movimiento. El área de educación, el área de medio ambiente, el área de barrios, el área de cultura, el área de política… (¿No nos recuerda esto a algo que tenemos muy, muy visto?) Cada uno explicando en su discurso las propuestas que entre ellos mismos habían pactado, incluyendo las que venían de Madrid y agregando aquellas relacionadas con nuestra ciudad y comunidad (¿No nos recuerda esto a algo que tenemos muy, muy visto?).
Entre estas propuestas hay muchas que venimos escuchando hace mucho tiempo y que conforman nuestro “acuerdo de mínimos” general, que es lo que ha lanzado a miles de personas, ciudad a ciudad a la calle. Cambiar la ley electoral para hacerla más justa, cambiar la constitución, mejorar la participación ciudadana en la política y, especialmente, en la toma de decisiones importantes, reducir la dependencia de los poderes políticos de la banca, mejorar la separación de los poderes jurídico y político, etcétera. Pero también se colaron propuestas como, por ejemplo, reconocer el derecho a autodeterminación, proteger la lengua valenciana y muchos otros (el mítin duró una hora de reloj) que recordaban en exceso al programa de Izquierda Unida.
Además, esto lo coordinan entre una serie de portavoces o grupos de trabajo, a los que nadie sabe quién ha elegido y que no necesariamente representan a la gente del movimiento. Gente que ha infiltrado sus pensamientos de izquierdas en una serie de propuestas detalladas que se incluyen en el programa de algunos partidos de izquierda, pero que hace que corramos el riesgo de que los conservadores que también están en paro, sin casa, sin futuro y cabreados, dejen de pensar que este movimiento les representa también. Precisamente, de lo que nos estamos quejando es de
Que no. Que no. Que no nos representan.
¿Y ahora tenemos representantes a los que nadie ha votado? ¿Quién los ha puesto ahí? ¿Quién les ha dado mi voz? ¿Dónde está mi voto? No. Los medios de comunicación han aireado muchos comentarios de muchos “sabihondos” políticos diciendo que este movimiento no tenía base ni propuestas. Tal vez por eso, aquellos que encabezaron el movimiento, en su afán por acallar las bocas de los politicuchos y sus esbirros mediáticos, han decidido que lo mejor es hacer un listado de propuestas detallado. Pero un listado de propuestas detallado es un programa electoral. Y eso nos convierte en un partido político.
Estamos cayendo precisamente en el error del que nos quejamos en los partidos políticos. Y eso va a acabar dividiendo y dispersando a los ciudadanos que un día se acercaron a Sol en busca de unas premisas básicas, bien definidas, suficientes para que, a partir de ellas, una vez regenerado el sistema, pudiésemos definir cada uno nuestra ideología, sea cual sea sin necesidad del movimiento. Porque las normas políticas ya recogerían esas premisas iniciales en las que todos estábamos de acuerdo.
La idea central de #nolesvotes siempre ha sido individualista y no partidista. Para congregar a cientos o miles de personas como ocurre en Sol o Barcelona, es imprescindible un mínimo de organización, pero esa organización debe limitarse a los mínimos con los que salimos a la calle, y nada más. De otro modo estamos permitiendo que los partidos políticos o las ideologías políticas se infiltren en la doctrina del movimiento, que es ciudadano, no político partidista, no lo olvidemos.
Muchos que ayer se fueron de Muntanyeta (la rebautizada “plaza del 15 de mayo”), como yo, probablemente lo hicieron desilusionados. Vieron como un movimiento ciudadanos que comenzaba limpio y con los objetivos generales claros, intentaba plantear un programa electoral demagógico, del mismo modo que hacen los partidos políticos previo a las elecciones, cuando lo que se quiere no es eso, sino cambiar el sistema.
Ricardo Galli lo explica fenomenalmente bien en su videopost de ayer, y estoy absolutamente de acuerdo con él.
Es más, si Democracia Real Ya sigue así, le retiraré mi apoyo. No así a los ciudadanos cabreados. Ellos saben perfectamente lo que quieren, no mutilemos este movimiento malogrando el consenso que habíamos conseguido, por introducir un programa político electoral partidista en el discurso ciudadano. Mantengamos el acuerdo de mínimos que nos sacó a la calle, porque con esas propuestas conseguidas, después cada cual podrá desarrollar la ideología que quiera, en un sistema igualitario y más justo, sin las cortapisas que nos cierran la boca ahora, y con los representantes que nosotros elijamos. De otro modo, los ciudadanos no son tontos, y verán el movimiento como otro partido político más, otro programa demagógico más, además de izquierdas, echando para atrás la unidad entre la diversidad que se había conseguido.
Edito 22/5/2011:
He recibido varios comentarios puntualizando la diferencia entre “político” y “partidista”. Efecticamente, democracia real ya, nolesvotes y muchos de los movimientos sociales que se han movido en las últimas semanas son políticos desde el mismo momento en que intentan realizar un cambio en la política de este país. Otra cosa es que tengan ánimos de convertirse en partidos políticos o asuman las ideologías de algunos de ellos. He editado el post para corregirlo en consecuencia.
Puntualizo que DRY (Democracia Real Ya) ha realizado un comunicado de prensa desvinculándose de las acciones y decisiones descentralizadas de las acampadas que no han convocado, por lo que en adelante, cuando me refiera a las concentraciones en Alicante, lo haré con TLP (Toma la plaza) que fue el nombre que asumieron ayer los organizadores de la quedada en la plaza de la Muntanyeta y que nos comunicaron en la sentada de las 20:30. En cualquier caso, el mensaje va para todos, incluidos aquellos movimientos del mismo tipo que vean el mismo tono partidista en los discursos de las acampadas de sus ciudades.
Si una idea es buena, es buena venga de donde venga
Hoy he bajado (aunque tarde, de nuevo) a la reunión semanal de malestar.org Alicante en Plaza Luceros. Me he encontrado con un menor número de gente que la vez anterior, y unos ánimos diezmados por la intromisión de trolls y de disidentes dentro del grupo, que se puede seguir en facebook.
La razón básica de esta bajada de ánimos en el grupo es que se ha levantado un grupo dentro del grupo en el que se ha instalado en el espíritu de queja crónico. Esto es lógico, teniendo en cuenta que malestar (al menos en Alicante, que es lo que yo conozco) se organiza de manera jerárquica.
Ya lo dije en su momento dentro del grupo (del que me enorgullezco en pertenecer): la gran diferencia entre la organización de #nolesvotes y la de #malestar es que en #nolesvotes somos individualistas, mientras que en #malestar son gregarios. Tal vez por eso me sienta más nolesvotiense que malestariense. Explicado de manera sencilla, como dijo Enrique Dans en su blog, #nolesvotes “no es en modo alguno anónimo, simplemente no personalista”. Eso significa que no tenemos una cabeza visible, no hay nadie que tome las decisiones por nadie, no somos una asociación ni una organización y por tanto, no tenemos que pedir permiso o buscar consenso para hacer algo. Se hace, y punto. Y a quien le guste, te seguirá.
Para poner un ejemplo, a mi me pueden parecer mal las pintadas que algunos nolesvotienses han realizado, haciendo publicidad con sus aerosoles a la idea del movimiento. En mi opinión (que ya expresé en su día) eso es contraproducente. Pero como dejé claro en mi blog, cada cual lleva su propia carga de responsabilidad en este aspecto. Siendo un movimiento individualista, cada individuo hace lo que crea conveniente. Y si te gusta, te unes. Si no, no te unes. Punto. No hay más. Como dice el lema (y, por favor, leed el link): “No propongas, haz“. O como dijo Antonio Machado: “Se hace camino al andar”.
#malestar en Alicante nació como un grupo con administradores y normas. Esto, en esencia, plantea una jerarquía, una estructura y unas cabezas visibles y personales a las que se puede atacar. Que es más fácil congregar gente si hay alguna cabeza visible, es absolutamente cierto. Tal vez por eso desde el primer día empezaron a manifestarse en Luceros cada viernes. Tal vez por eso se me ha hecho fácil bajar al centro hoy a repartir panfletos y convencer… Que es más fácil recibir críticas (tanto internas como externas) de gente que no está de acuerdo cuando hay cabeza visible y cuando hay privilegios (administradores), también.
En #nolesvotes es imposible que el grupo se rompa porque 1º) no somos un “grupo” propiamente dicho; #nolesvotes es una idea que, si te gusta bien, y si no, también y 2º) en el caso de “romperse”, los ideales serán heredados por otro grupo, porque seguirán vivos en las personas. De hecho, #nolesvotes es un heredero directo de #leySinde. En cualquier caso, los ideales seguirán siendo defendidos individualmente por aquellos que están convencidos de ello. Y ahí es donde pegamos fuerte, si convencemos a muchos individuos, tenemos un grupo.
Siempre he dicho que “Si una idea es buena, es buena venga de donde venga“. Por eso defiendo que la idea de #malestar de salir a la calle es buenísima. Y por eso me uno a ellos todos los viernes que puedo. Pero también creo que para evitar malestar dentro de malestar, lo mejor que pueden hacer es cambiar su sistema organizativo. Pasar de un sistema jerárquico que provoca reticencias y recelos, y que causa una necesidad constante de control, a un sistema más individualista en el que, si alguien quiere conseguir algo, tiene que moverse para conseguirlo, y si alguien quiere descalificar, o incluso insultar, se exponga a que el resto del grupo, en igualdad de condiciones todos, le rectifique y le exprese lo que opina.
A mi nadie nunca me echará de #nolesvotes. Repito: #nolesvotes no es una asociación ni un partido. La única manera de echarme de #nolesvotes es quitar esa idea de mi cabeza y, para eso, alguien tendrá que venir y convencerme de que estoy en un error. Pero para eso, alguien tendrá que moverse. Actuar.
Tal vez esta estructura desestructurada sería lo mejor que le podría pasar a #malestar. Al fin y al cabo, si una idea es buena, es buena venga de donde venga. ¿No?
Nota:
Para los que no hayáis leído el link que os he puesto ahí arriba (mal hecho) os lo reproduzco aquí al completo. Escrito por Javier De La Cueva en derecho-internet.org.
Creo que todos estamos cansados de farsantes que sólo hablan. De lo que se trata ahora es de hacer, de construir un proyecto que sea el de todos y no sea de nadie. Un procomún digital que conforme una organización que pueda servir de herramienta a la sociedad civil y que no sea excluyente, sino omnicomprensivo de todos los demás nodos en los que participamos.
El punto de unión ha de ser uno solo: la ley Sinde ha servido de catalizadora para hacer más evidente, si cabe, la corrupción de muchos individuos que pertenecen a una clase política de moral reprochable. Cada político corrupto supone una cama menos de un hospital, una plaza de escuela menos, menos investigación y desarrollo, mas emigración de los jóvenes. Y esto es lo único que pretendo con las horas que le echaré al proyecto de #nolesvotes: ayudar a la creación de nodos cuyas conexiones puedan unirnos en un proyecto común, que es desterrar a esta gentuza que no nos merecemos. Nadie se merece poner un estafador en su vida.
Sin perjuicio que la acción sea lo relevante, hay que tener mucho cuidado con el discurso generalista. Los políticos honestos (que los hay) y los funcionarios honestos (que los hay y muchos) sienten una doble agresión cuando el discurso generalista les incluye entre los delincuentes o los vagos, puesto que, además de luchar contra su entorno inmediato, sienten cómo se le incluye en un grupo que no les corresponde. Identificar a los honestos sería una labor importante, porque sólo con su colaboración puede levantarse este país que las actuales clases dirigentes están dejando como un erial.
#Nolesvotes tampoco puede ser un movimiento separado ni sustitutivo de los demás movimientos sociales. Ni debe pretenderlo. Ha de ser una capa más que ayude a todos los que actualmente existen y que compartan acciones en contra de la ley Sinde (una norma que impide la inversión en proyectos tecnológicos en este país) y en favor de los derechos humanos. Nada más, ni tampoco menos, y no debe verse como un intento de suplantar lo que ya existe, sino de sumar mejor y de ayudar en la estructura y organizaciones sociales.
Ha de ser un movimiento en el que nadie sea representante de otros. Todos tenemos nuestra propia voz e Internet nos permite usarla sin necesidad de intermediarios que luego nos la roben. Tu voz es tuya y nadie te representa: uno se representa a sí mismo. ¿A quién representaban Platón, Aristóteles y Kant?
Y por todos estos motivos, no propongamos: hagamos. Las ideas las tenemos, la red la tenemos y el resultado es el que decidamos.


