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Del Rey, la República y la Constitución

junio 3, 2014 Deja un comentario

A rey muerto abdicado, rey puesto.

Su Majestad el Rey Don Juan Caros I de España, abdica.

Del Rey

Nos ha pillado a todos por sorpresa, el primero, deduzco yo, el propio Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, que ayer se vio en la tesitura de tener que levantarse y vestirse rapidito para visitar al Rey bien de mañana que le necesitaba urgentemente. Se va a acordar del Rey toda su vida por el madrugón. Pero parece que es un hecho. Es imposible que la ley ad-hoc de abdicación no se apruebe, teniendo el PP mayoría absoluta, y es imposible que el Rey decida no sancionar esa ley… Bueno, no es imposible. Puede morir, o puede ser un guasón y decidir que no firma la ley de abdicación que él mismo ha generado… Pero esperemos que no pasen ninguna de las dos cosas.

Su Majestad será recordado como Juan Carlos “El Campechano” en los anales de la historia, y es que a pesar de matar elefantes y de los problemas judiciales de la infanta, ese es el apodo que ha tenido, tiene y seguirá teniendo en la sociedad española. Sin duda, una gran cantidad de españoles y españolas tenemos que agradecerle el papel que ha jugado en momentos muy puntuales, pero que han sido decisivos en la Transición.

Pero el propio Juan Carlos se ha dado cuenta de que la Transición que fue buena en su momento, ahora es algo del pasado, una Primera Transición a la que hace falta que siga una nueva, más moderna y más abierta Segunda Transición. Se ha dado cuenta de los vientos de cambio que soplan en la sociedad española, similares a los que soplaban antes de la muerte de Franco. Y por eso, en su discurso de ayer incluyó:

Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana.

De la República

Tras las elecciones europeas, ya comentaba yo la semana pasada que el movimiento iniciado el 15M de 2011 había ganado las elecciones. La realidad política de España es que a pesar de seguir siendo los partidos más grandes, el bipartidismo cuenta con menos de la mitad de los votos emitidos, y la indiferencia (el voto no emitido) es el grandísimo ganador de las elecciones. En todos estos movimientos siempre, siempre, siempre, siempre se puede ver alguna bandera tricolor ondeando por las calles, y muy especialmente en las concentraciones que ha habido desde el discurso de abdicación del Rey.

Cualquiera que haya leído mi blog un poco sabe que yo soy republicano. Es importante volver a hacer hincapié en que ser republicano no implica ser de izquierdas. Tenemos la concepción social en España de que sí, de que todo el republicanismo es de izquierdas. Pero no. O no necesariamente. Yo no soy de izquierdas. Desde luego no soy de derechas, pero de izquierdas tampoco. Sin embargo sí soy republicano, y por una razón muy sencilla: me gusta la Democracia.

La República, básicamente, afectaría a una parte muy poco desarrollada de nuestro Estado, pero que por irónico que parezca es la más importante: la Jefatura del Estado. Bajo nuestra actual Constitución de 1978, la Jefatura del Estado pertenece por pernada a la saga de los Borbón, y particularmente de los machos. Las hembras, se fastidian. No, en serio, esa Constitución que tanto nos gusta y tan poco queremos cambiar, es machista. Dice claramente que será

preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos. (Título II, Artículo 57.1)

Imaginemos que Felipe VI y Letizia Consorte tienen el año que viene un hijo. Varón. Tal cual está la Constitución, ese varón cagapañales tendría más derecho al trono que su hermana Leonor que ya sabe leer y escribir. ¿Por qué? Porque tiene picha de Borbón. Y no importa lo buena persona o mal bicho que sea, no importa si el pobre nace con algún problema psicológico… seguiría teniendo más derecho a la Jefatura del Estado por tener colita.

Eso no solo no es justo, sino que es absurdo. ¿Por qué un varón antes que una mujer? ¿Es que acaso podemos asumir que por ser varón será automáticamente mejor Jefe de Estado que su hermana? Y puestos a pensar así, ¿por qué el mayor? Sí, ¿por qué? ¿Por qué asumimos constitucionalmente que Leonor es mejor Jefa de Estado que su hermana Sofía. A lo mejor Sofía es una mente brillante, una lumbrera de su tiempo, una maravillosa estadista y Leonor solo sirve para Hombres, Mujeres y Viceversa. En serio, ¿por qué tenemos que conformarnos con un jefe de estado que elige el espermatozoide más rápido en lugar de escoger al mejor posible?

He ahí mi afinidad por la República. Y no solo por eso, sino porque definir el Estado como una República nos permitiría dotar de algún poder a la figura del Jefe de Estado, como por ejemplo tener la capacidad de no firmar alguna ley y someterla a referéndum en su lugar, como ocurre en Islandia, si se recoge una cantidad suficiente de firmas. Así el pueblo puede tener un mayor control sobre los poderes del Estado.

De la Constitución

Incluso aunque no sean republicanos, estoy seguro de que una amplia mayoría de los españoles con derecho a voto estarán de acuerdo conmigo en que hay que cambiar ese punto en el que el varón tiene preferencia sobre la mujer en la sucesión al trono. Sin embargo, incluso ese minúsculo cambio, que sería borrar cinco palabras y una coma de un párrafo de un artículo no es siempre cosa sencilla.

El caso es que hay cosas, como la sucesión al trono en casos extraordinarios, incluyendo la abdicación, que la Constitución de 1978 deja a una Ley Orgánica. Por eso abdicar ha sido una cosa de días. En un par de semanas, un Rey nuevo y santas pascuas. Pero cualquier cambio en el texto del Título 2 (entre otros) está bloqueado por el artículo 168:

Artículo 168
  1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Titulo preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.
  2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.
  3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.

El proceso es sencillo o complicado según cómo se mire:

  1. Primero hay que hacer una propuesta de revisión de la Constitución en la actual legislatura. Como afectaría al título 2, debería ser aprobada por dos tercios de Congreso y Senado y acto seguid deberían disolverse las Cortes.
  2. Una vez disueltas las Cortes se convocarían elecciones generales, y tras estas, el nuevo aspecto del Congreso debe estudiar la propuesta y proponer un nuevo texto constitucional, aprobado de nuevo por dos tercios de Congreso y Senado.
  3. El nuevo texto constitucional debe obligatoriamente someterse a referéndum para ratificación.

Por eso nadie se la ha jugado a cambiar el grueso de la Constitución en más de 35 años. Con lo que cuesta ganar unas elecciones, y tener que convocar otras… ¡anda ya! La dejamos como está.

Pero las cosas no son así. Si a una casa no se le hacen reformas en 35 años, el año que hace 36 está que se cae a pedazos. Pues lo mismo pasa con la nuestra. En 35 años han cambiado dos cositas, por mandato de Europa y sin referéndum. Como si a una casa de 35 años le cambias el pomo de la puerta y el felpudo y la vendes como nueva. Pues no.

Y por eso, como tarde o temprano, hasta para cambiar el tema de la sucesión machista, va a haber que hacer una reforma de calado, la gente está sacando la voz a la calle para que empecemos a pensar en ello ya. Porque España es mucho más que una bandera de hace 35 años y una corona heredada del franquismo. España es una sociedad que se ha modernizado mucho y que está despertando de un período de Transición a la democracia que debe dar a luz otro período de Transición a todavía más democracia.

Y que no está mal preguntar a la gente qué quiere.

Referéndum. Ya.

Una Ley Electoral justa y la reforma constitucional

agosto 25, 2011 Deja un comentario

Desde que me di cuenta de que, incluso si CiU no hacía lo de siempre y se ponía de parte de los demócratas, nos iba a hacer falta que 8 diputados del PPSOE firmaran para pedir un referéndum si hay (que habrá) reforma constitucional, empecé a pensar… ¿Qué habría pasado si la Ley Electoral hubiese sido proporcional en 2008, cuando el Congreso se repartió tal como está ahora?

El caso es que PP y PSOE habrían conseguido el 83% de la cámara, un total de 290 escaños. Eso implica que la distribución de fuerzas sería muy diferente de cómo se encuentra ahora, que el 93% de los escaños es del PPSOE. Eso quiere decir que en lugar de haber 28 escaños no-PPSOE habría nada menos que 60. Y significaría seguro que las fuerzas políticas que estuvieron cercenadas por la Ley D’Hont aplicada en la demarcación electoral de provincia en lugar de en la totalidad del estado, estarían bien representadas.

Por poner un ejemplo, sin aumentar el número de fuerzas políticas, IU debería tener entre 13 y 15 escaños en lugar de los 2 que tiene actualmente. Y UPyD debería tener entre 4 y 6, en lugar del único escaño que tienen ahora. Sin tener en cuenta los 11 a 13 escaños que corresponderían a CiU (que está negociando su participación en su reforma constitucional), habría más de 55 escaños que no pertenecerían a partidos a los que sólo podemos llamar antidemócratas, atendiendo a la definición de democracia.

 Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.

Si nuestros políticos y, especialmente, los partidos que se alternan en el gobierno, estuviesen a favor de que el pueblo interviniese en el gobierno, les permitirían pronunciarse acerca de si ven con buenos ojos o no la reforma constitucional. Y eso no se va a hacer con unas elecciones. Con unas elecciones generales se cambia el gobierno. Y es nuestro trabajo como ciudadanos, utilizar cuantos medios estén a nuestro alcance, por pocos que sean, para cambiar el sistema que cercena nuestra libertad. Pero con unas elecciones no se legitima un cambio en la constitución.

Un cambio en la constitución sólo se puede legitimar con un referéndum, muy especialmente en la situación de crisis de confianza que tiene España ahora mismo con todos sus políticos, muy especialmente en la situación de crisis económica que estamos sufriendo y mucho más cuando los cambios constitucionales no los sugieren desde los representantes políticos elegidos por los españoles, sino que vienen sugeridos desde fuera, o peor, desde algo tan etéreo como “los mercados”. Es nuestra constitución, no la suya, y queremos y tenemos el derecho a votarla. Si quedan demócratas en la cámara, por favor, soliciten un referéndum incluso si va en contra de la disciplina de partido. De haber tenido una Ley Electoral justa habría referéndum seguro.

Haciendo un poco de historia, el otro cambio (podríamos decir, la otra “enmienda”) constitucional fue en 1992. En aquél momento (también gobernaba el PSOE) Europa nos decía que si entrábamos en el tratado de Maastrich, teníamos que dar la oportunidad de participar políticamente a los extranjeros. Entonces se añadió el término “y pasivo” en el artículo 13.2 de nuestra Constitución, permitiendo que los residentes en España pudiesen participar en las elecciones municipales.

Ese cambio constitucional, aunque fue para conseguir mayor democracia dando la oportunidad a los extranjeros de participar en la democracia de su país de residencia, de nuevo, fue un cambio constitucional impuesto por Europa y no refrendado por aquellos que son propietarios en última instancia de la Carta Magna. Al fin y al cabo, la soberanía del estado español, según la propia Constitución, emana del pueblo español, no del europeo.

En fin, espero sinceramente que a algunos de nuestros diputados del PPSOE se les revuelva la conciencia democrática que en algún momento entre la transición y el momento en que se sentaron en ese Hemiciclo debieron tener, y se salten la disciplina de sus respectivos partidos para dar a los verdaderos depositarios de la soberanía el derecho a decidir. Solo hace falta una urna más el 20 de noviembre.

Sin referéndum no, gracias

agosto 23, 2011 2 comentarios

Hoy nos dejan apabullados los del PPSOE. ¡Quieren cambiar la Constitución! Sí, pero para chorradas como introducir un techo de déficit público en la Carta Magna. La Ley de todos.

No es una chorrada, por supuesto. Tal como están los mercados es un punto importante a delimitar y que atiende a los cambios que necesita nuestra Constitución. De hecho el señor José Luis Rodríguez Zapatero ha dicho:

Debemos actualizar la Constitución, ya que algunas de sus partes contienen una visión de los años 70, como es natural.

Sí. Muchas de sus partes tienen una visión de los años 70. En realidad, todas. Desde el modelo autonómico, hasta la monarquía parlamentaria, pasando por la sucesión machista al trono (que no es ni democrática ni igualitaria), los privilegios de la clase política y el jefe de estado, la demarcación electoral de provincia, la separación del poder judicial…

Pero hay un punto que se nos escapa a todos y que también heredamos de los años 70. ¿Quién votó en referéndum esta Constitución? Los mayores de 18 años que tuvieron la oportunidad de votar la actual Ley de todos en 1978 hoy tienen 51 años en el mejor de los casos. Cerca de la mitad de la población española no tuvo siquiera la oportunidad de votar la norma básica que hoy rige sus vidas.

El PPSOE, haciendo alarde de su mercantilismo no democrático, pretende salirse por la tangente y decir que van a reformar la Constitución, cuando lo que van a hacer es un apaño para acallar a los mercados y a Europa. De hecho, esperemos que ese “techo de déficit” se defina en una Ley Orgánica, porque el día que a Europa le de por ponernos una nueva ley marco al respecto (porque ojo, eso no lo decidimos nosotros), nos tocará volver a poner un parche.

No, señores. Lo que hay que hacer es sentarse y analizar detenidamente por qué nuestro modelo de estado, de democracia y de sociedad están en peligro. No es solo porque los mercados están locos, sino porque hace falta una reforma en profundidad del texto constitucional que deje claro qué tiene que hacer quién, y que amplíe las libertades y la intervención de un pueblo, del cual emana la soberanía del estado, que ya está bien entrenado en esto de de democracia y pide una nueva transición.

El Congreso, según la Constitución en el artículo 163, necesitará un 10% de diputados firmantes (eso es 35 de los 350) para que, sea una reforma de calado o una reforma light pase por referéndum. Eso implica que a los 27 diputados que no son del PPSOE les hace falta que 8 diputados del PPSOE también pidan un referéndum. Sólo os diré una cosa: si finalmente se realiza la reforma constitucional y el PPSOE en bloque no permite un referéndum, #nolesvotes. Está claro que no quieren que tengas voz. #votaaotros.

Donde dije digo…

agosto 17, 2011 4 comentarios

O cómo ganarse el voto copiando las ideas de otros.

Estamos hartísimos de ver como en la política española se ha hecho un hueco enorme a la demagogia. La palabra demagogia, según el diccionario de la RAE significa:

demagogia.

(Delgr. δημαγωγία).

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

Que nuestros políticos intentan por todos los medios ganarse el favor popular es obvio. Que se deshacen en halagos entre ellos (y en insultos, sean directos o sutiles, a sus adversarios) también. Y que son unos políticos degenerados, intentando conseguir o mantener el poder mediante concesiones o apelaciones a los sentimientos elementales, también. Muy pocos se dedican a ver cuáles son las verdaderas necesidades del pueblo español, escucharles y actuar en consecuencia. De hecho, esperan que les hagan el trabajo duro otras personas, para luego simplemente, dar bien en cámara.

Desde 2008 hay una fuerza política, a la que voy a votar (por mucho que quiera promocionar #nolesvotes y #votaaotros, algún día tenía que hacer esto personal), que viene defendiendo un decálogo tal como el siguiente:

  1. Reforma de la constitución para definir las competencias que puede y no puede asumir cada entidad territorial.
  2. Reforma de la Ley Electoral para garantizar la igualdad del voto.
  3. Separación efectiva de poderes y autonomía del poder judicial.
  4. Devolver Sanidad, Educación y otros servicios sociales al estado para que todos los ciudadanos reciban las mismas prestaciones con igualdad en el territorio nacional.
  5. Reforma de la constitución para pasar de un modelo autonómico debarra libre a un modelo federal que defina claramente las capacidades y competencias de estado central y autonomías, sin autonomías de primera y de segunda.
  6. Reforma del mercado laboral. Lucha contra el paro juvenil.
  7. Nueva ley de Propiedad Intelectual basada en la realidad actual, apoyando a los nuevos emprendedores.
  8. Eliminación de todas las dualidades administrativas (entre ellas las diputaciones provinciales) que multiplican empresas y entes públicos innecesariamente.
  9. Transparencia y lucha contra la corrupción. Todas las instituciones y partidos deben permitir el acceso público a sus cuentas.
  10. Construir una verdadera unión política en Europa con una verdadera capacidad de intervenir en las gestiones de los estados miembros.

Si a alguien se le ocurre compararlo con las propuestas y reivindicaciones del consenso de mínimos del 15M verá que hay mucho en común. Sin duda, no todo, pero mucho sí.

Curiosamente, todas estas propuestas han pasado en un momento u otro por la mesa del congreso en los últimos cuatro años. A veces de mano de unos, y a veces de mano de otros, pero siempre vetadas por los votos de los mismos, el PPSOE, como fuerza única, parece que ahora, de cara al 20N, intenta devolver competencias al estado, suprimir o revisar el papel de los agujeros sin fondo que son las diputaciones provinciales o alaba las iniciativas de Sarkozy y Merkel a favor de un “verdadero gobierno económico” en Europa, votó una y otra vez en contra de cada una de estas propuestas. En algunos casos, más de una vez.

El dicho popular “donde dije digo digo Diego parece que es el lema actual del bipartidismo español… ¡Y nosotros somos los borregos que lo permitimos! En el último debate del estado de la nación, con los indignados en la calle, antes de que sus señorías se fuesen de vacaciones y Zapatero nos deleitara anticipando las elecciones, pero después de muchas intentonas de proponer, y proponer, y proponer y recibir continuos rechazos… De nuevo, alguien defendió la cordura a favor de una nueva transición 2.0 en la democracia española.

Hoy que el PPSOE quiere hacer demagogia apuntándose en sus mítines preelectorales las ideas de otros, me veo en la obligación de saltarme el apartidismo de #nolesvotes y #votaaotros y decir: “olé Rosa” por decir lo que dijiste hace dos meses en el congreso. Y porque sea quien sea cabeza de lista de UPyD el próximo 20N, merecerá mi voto.

¿Querías razones? #24J

julio 20, 2011 Deja un comentario

El próximo día 23 de julio, las manifestaciones de caminantes que han ido saliendo de todas las ciudades de España llegan a Madrid por la noche. En la Puerta del Sol, a las 21.00 de la noche se ha convocado una gran manifestación como las que vienen siendo habituales cada mes desde el 15M (23J y, ahora, 23-24J). La manifestación continuará hasta el 24 de julio y sigue en la línea de los indignados de todos los tipos de ideologías y mentalidades, hartos de una clase política mentirosa, corrupta y acomodada, que cree ser la depositaria de la soberanía, cuando esta reside en el pueblo.

Incluso nuestra Constitución, que ya va necesitando una versión 2.0, lo deja bien clarito:

Artículo 1

2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Constitución española de 1978.

Tras la dimisión de Camps, que lleva 29 meses investigado por corrupción y que, según referían fuentes del Partido Popular, probablemente se declare culpable para no ir a juicio al haber sido sentado en el banquillo, hoy volvemos a hacer balance de la situación política española a escasos días de la manifestación y nos encontramos con lo mismo: nada ha cambiado… ¿o sí?

Sí, hay algo que ha cambiado. La ciudadanía. Nosotros, los ciudadanos, nos estamos dando cuenta de que ese gran texto del 78 que consensuaron nuestros padres y abuelos tras un gran salto y que ahora necesita ser revisado por la nueva sociedad, tenemos desde el principio la voz que debe mover este país. Ni los mercados, ni los políticos, ni los banqueros pueden cambiar eso. Ahora nos atrevemos a salir a la calle y hablar de política, y además ponerle pasión, cosa que hace unos meses era impensable.

Y sí, es que parece que después de haber conseguido aquél primer gran salto a la democracia a los españoles nos empezó a dar miedo eso de la política. La verdad es que somos muy de “si funciona, déjalo como está”. Muy conformistas. Pero está claro que las cosas no funcionan. Y ahora que nos damos cuenta es momento de cambiarlo.

Y lo cambiaremos, aunque hagan falta cien manifestaciones más. Y lo volveremos a hacer pacíficamente, como ya hicieron nuestros padres y abuelos hace más de treinta años. Y reconoceremos los logros obtenidos, que sí los ha habido, y corregiremos lo que se ha demostrado que ha sido un error, que también lo ha habido… Pero desde luego no con una clase política como la que tenemos ahora.

Y volveremos a ser reprimidos por la fuerza, como lo fueron los estudiantes y revolucionarios en su día, antes de conseguir el salto a nuestra democracia, que ya va necesitando una reformita (si lo necesitan las casas de 30 años, por qué no nuestra democracia), pero seguiremos empeñándonos en conseguirlo con consenso y pacíficamente, porque sabemos que tenemos la razón y porque cada vez más gente nos la da, saliendo a la calle con nosotros.

Muévete, y ven al 24J.

Consenso de mínimos: Reforma electoral

junio 24, 2011 4 comentarios

Abordemos ahora el primer punto del consenso de mínimos que surgió de ese movimiento plural, pacífico y ciudadano, no partidista, aunque político, al que llamamos 15M: la reforma electoral.

¿Por qué es necesaria?

Ya he hablado largo y tendido en este blog de lo indignante que es que nuestra LOREG y las leyes electorales de las comunidades autónomas españolas son una vergüenza para la democracia. La principal norma de la democracia es que el poder reside en el pueblo, pero la democracia se vuelve inválida si se lacera la voluntad del pueblo. Una voluntad expresada en las urnas, pero mutilada por los límites electorales de la ley D’Hont, no es una democracia completa. Una legislación electoral que permite que el voto de una persona valga menos que el de otra por el simple hecho de votar en otra localidad es una vergüenza.

Y sin embargo, es lo que ocurre en nuestra democracia parlamentaria. No me meteré con el tema de que nuestro sistema de gobierno es una monarquía parlamentaria. Eso quiere decir que nuestro jefe de estado sigue sin ser elegido democráticamente, y que se ve obligado por el Congreso, y no por los ciudadanos, a ratificar todas las leyes aprobadas en Congreso y Senado, sin que el pueblo pueda intervenir en ello.

¿Qué hay que hacer?

En primer lugar, es indignante que los votos de todos los españoles y españolas no valgan lo mismo dependiendo de dónde voten. Esto viene derivado de la demarcación electoral definida en la Constitución, que dice en su artículo 68:

2. La circunscripción electoral es la provincia. […]

3. La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional.

Estas dos frases definen uno de los grandes problemas de nuestra democracia. A simple vista, es correcto y proporcional, ya que todas las provincias quedarán correctamente representadas. La realidad es que este sistema de circunscripción por provincia hace que haya partidos mal representados en el Congreso, como es el caso, en esta legislatura, de IU y UPyD, por ejemplo.

Hay que cambiar la constitución para que las elecciones tengan una única circunscripción, tanto para las generales, como para las autonómicas y municipales, que es la única manera de que todos los votos valgan lo mismo, independientemente de dónde se emitan.

En segundo lugar, nuestra LOREG, la Ley Orgánica que regula las elecciones generales, define el sistema por el cual se reparten los escaños. Aunque esta ley ha sufrido muchos cambios desde que se creó, nadie, nunca, se ha atrevido a cambiar ese sistema. Tal vez nunca nos habíamos dado cuenta de que el sistema es injusto, pero en esta legislatura nos hemos dado cuenta de que cientos de miles de votos se perdieron en las urnas por repartir los votos con el sistema d’Hont.

Este sistema define un límite mínimo (una “nota de corte”) para conseguir representatividad del 3%. Lo mismo ocurre con las normas electorales autonómicas, que definen las cortes de cada autonomía. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, el límite es del 5%. Eso quiere decir que si una fuerza política, demarcación a demarcación, no llega al 3% o al 5%, aunque le correspondieran uno, dos o más escaños, quedará eliminada automáticamente.

La pregunta es, “si queda eliminada, ¿a dónde van esos escaños?” La respuesta, tras los resultados en esta legislatura, está clara: a los partidos más votados. Pese a tener 200.000 votos más que CiU en las elecciones de 2008, Izquierda Unida quedó eliminada demarcación a demarcación y solo consiguió 2 escaños. CiU consiguió 11. ¿Adónde fueron los escaños que no consiguió IU? Al PP y al PSOE.

Además, en nuestro sistema electoral los votos blancos, nulos y las abstenciones sirven para lo mismo: para nada. Los nulos y las abstenciones son humo para nuestros políticos. A pesar de abstenciones superiores al 40% o el 50% en algunos casos a ellos les da igual. Hay partidos que ganan con mayoría absoluta, pese a que, teniendo en cuenta la abstención, sólo consiguen el 30% de los votos del conjunto total de los electores. Los votos blancos funcionan todavía peor: aumentan el volumen de votos haciendo más difícil que los partidos menos votados, pese a tener suficientes votos para conseguir varios escaños, consigan representatividad.

En muchos casos, gran parte de la abstención de algunas elecciones se trata de una “abstención activa”, es decir, votantes que deciden deliberadamente no ir a votar, porque ningún partido les representa, y sin embargo no existe un mecanismo que diferencie la abstención por desinterés de la abstención activa. Esta “abstención activa” debería tener su propia representatividad, mediante sistemas como el que propone Ciudadanos en Blanco, por el cual los votos en blanco, en lugar de favorecer a los partidos más votados, contarían como una fuerza política más, dejando escaños vacíos. Además, para evitar las elecciones con alta abstención, que representan a un mínimo de la población, debe incorporarse un mínimo de participación sin la cual deben repetirse elecciones. Es evidente que si, en unas elecciones, más del 50% de los electores se abstienen, los resultados no pueden ser en ningún caso representativos de la sociedad.

Por último, es curioso que la LOREG define el sistema electoral de las elecciones generales y el de las elecciones municipales, sin embargo el sistema electoral autonómico se define por cada comunidad autónoma. Esto provoca una diferenciación entre los sistemas de recuento y proporcionalidad muy grande entre las diferentes unidades de gobierno (local, autonómico y nacional), y eso sin tener en cuenta el tema de las diputaciones.

Por tanto, hay que eliminar la “nota de corte” de nuestra LOREG, así como obligar a que todas las legislaciones electorales autonómicas la eliminen. Además, hay que sustituir el sistema d’Hont que es pseudo-proporcional, por un sistema que represente de una mejor manera los votos de los electores, como la que ya propuse en este blog (regla de cocientes enteros y restos más altos). Igualmente, hay que redefinir en el sistema electoral de las comunidades autónomas y de los municipios para obligarlos a todos a funcionar por el mismo rasero con el mismo sistema.

En tercer lugar, y relacionado con el punto cuarto del consenso de mínimos (“Mecanismos de control”), hay que incorporar el sistema de listas abiertas al sistema electoral por dos razones básicas.

La primera es que, pese a que un partido político presenta unas listas concretas, en un orden concreto, es posible que el elector prefiera no votar a algunos representantes de la lista. Para poner un ejemplo, hay muchos votantes del Partido Popular en Alicante que hubieran preferido poder “tachar” de la lista al número dos, el imputadísimo José Joaquín Ripoll, que hasta ahora había sido el presidente de la Diputación Provincial de Alicante y al cual, su propio partido, ha vetado en ese puesto. Tal vez hubiera sido mejor que, en vez del partido, hubiese elegido el pueblo… por eso de que “la soberanía reside en el pueblo”.

La segunda es que el acta de diputado, aforado o cualquiera que sea el cargo que se ocupe, pertenece según la legislación vigente al propio miembro electo de la cámara, y no al partido. Esto viene recogido en el artículo 67 de la constitución española:

2. Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo.

De incorporar el sistema de listas abiertas al sistema electoral, el pueblo eligiría, no al partido, sino a su representante directamente, de la lista propuesta por cada partido. De este modo se respetaría el hecho de que el acta de diputado pertenece al diputado y no al partido, como ya recoge la constitución.

En resumen…

En resumen, nuestra legislación electoral es muy mejorable, desde la más básica (nuestra constitución) a la más descentralizada (las diferentes fórmulas electorales de cada autonomía). Para conseguir una regulación satisfactoria, que consiga mayor y mejor democracia en nuestro sistema habría que:

  1. Reformar la constitución para eliminar la provincia como circunscripción electoral e introducir la idea de “circunscripción electoral única” para todas las elecciones, sean generales, autonómicas o municipales.
  2. Modificar el sistema de repartición de votos de la LOREG, para las elecciones generales y municipales, cambiando el sistema de ley D’Hont por el sistema de cocientes enteros y restos más altos, y eliminando los mínimos para alcanzar representatividad.
  3. Incorporar en la LOREG la gestión de los “escaños vacíos” por votos en blanco, tratándolos como una fuerza política más, que respete el valor de las “abstenciones activas”.
  4. Incorporar en la LOREG la gestión de los mínimos de representatividad, de manera que se establezca un mínimo de participación sin la cual se obligue a la repetición de elecciones.
  5. Incorporar en la LOREG las normas básicas que deben regir las normativas electorales autonómicas y municipales, que deben regirse por los mismos principios a modificar en la propia LOREG.
  6. Introducir el sistema de listas abiertas al sistema electoral, y explicitar que el acta de diputado, pertenece al diputado tanto en las Cortes Generales, como en el Senado y en los organismos de gobierno autonómicos, provinciales y municipales, eliminando la disciplina de partido.

Por qué pienso #nolesvotes

abril 20, 2011 Deja un comentario
31

Quedan 31 días #nolesvotes

Van a cumplirse dos meses publicando a diario acerca de #nolesvotes y, aunque he hablado largo y tendido del movimiento, de por qué salir a votar el 22 de mayo y no quedarse en casa, de qué otras opciones hay además de PP y PSOE… Pero no os he hablado de cómo llegué a ser nolesvotiense.

Por mi rango de edad, pertenezco a ese 65% de la población española (echad cuentas con los datos del INE) que no tuvo la oportunidad de votar la actual constitución española. Con mis 26 primaveras (contando esta) he visto cómo el PSOE era sucedido por el PP de Aznar, he visto cómo era reelegido con mayoría absoluta, he visto aflorar como setas grúas y construcciones de moles de cemento que nunca han llegado a habitarse en una enorme burbuja inmobiliaria, he visto con rabia contenida nuestra entrada en la guerra de Irak, he visto cómo los pueblos del mundo se echaban a la calle, he visto cómo víctimas inocentes morían en innumerables atentados (de hecho, he sufrido uno en mis propias carnes), he visto cómo el PSOE de Zapatero echaba al PP de Aznar con su “talante”, he visto ese “talante” transformarse en insultos, descalificaciones y oraciones incendiarias lanzadas desde uno y otro bando… He visto muchas cosas… Pero nunca había hecho nada.

Pero un día llegó mi amigo eloso por Twitter y me dijo. “¿Has visto eso de #nolesvotes?” Y yo no sabía a qué se refería. En ese momento me metí en la página inicial del movimiento (www.nolesvotes.com) y leí parte de su wiki (http://wiki.nolesvotes.org). Leí más, me informé, eloso intervino en esa tertulia… Y en un par de horas vi la lógica de toda la idea.

No te pedimos el voto para ningún partido concreto, ni que votes en blanco, ni que te abstengas, sino que te informes para comprobar que existen alternativas.

La idea era tan sencilla que es absurdo que a nadie se le haya ocurrido antes. Se trata de reutilizar el sistema para darle la vuelta a la tortilla. Y lo mejor: no había cabeza visible. No había líder a quién seguir. Simplemente era una idea, con la que cada cual se sentía identificado, motivado a fomentarla y proclamarla si quería, sin tener que rendir cuentas a nadie. Me gustó.

En todas las elecciones (y muy especialmente en las elecciones municipales y autonómicas) hay innumerables fuerzas políticas pugnando por cargos en la administración local y autonómica. Sin embargo siempre acaban ganando las mismas: PP, PSOE o CiU. Curiosamente, las fuerzas políticas más votadas son las que menos escuchan al ciudadano. Ejemplos de ello tenemos para aburrir: La guerra de Irak, la jubilación a los 67 años, el canon digital, la ley Sinde… Y no importa si uno u otro están en el poder porque… ¡Oh, vaya! ¡Ambos están en el poder! Uno por si solo con mayoría simple puede no tener peso, pero ambos son tres cuartas partes del Congreso… si tienen que hacer algo para perpetuar sus escaños, se pondrán de acuerdo y nos dejarán de lado a los ciudadanos… eso seguro.

En definitiva, el ciudadano está vendido… ¿O no?

Es evidente que no ir a votar, pese a ser una forma de protestar, no va a cambiar las cosas. Ya ha habido elecciones con más abstenciones que votos a la primera opción parlamentaria, y nadie ha hecho caso. Es más, ya ha habido elecciones que superaban el 50% de abstenciones y nadie ha hecho caso. Para más INRI, los europarlamentarios que tienen su escaño pese a la abstención de más del 55% de los electores, se han creído con el derecho de cobrar las dietas de los viernes sin estar presentes y de volar en primera clase

Es evidente que votar en blanco, pese a ser una forma de protestar, no va a cambiar las cosas. Votar en blanco dificulta cambiar las cosas. Hace más difícil a las formaciones pequeñas conseguir el porcentaje mínimo que se requiere para conseguir escaños según la ley D’Hont, una de las grandes lacras de nuestro sistema electoral. No, un voto en blanco no es un escaño vacío, es un escaño que se quita a una formación pequeña y que se distribuye entre las grandes. En la práctica, es votar a lo que vote la mayoría.

Es evidente que votar nulo no va a cambiar las cosas, a menos por supuesto que quien vote nulo sean los votantes férreos del PPSOE. Me encantaría que en estas elecciones, cuando metieran su papeleta del PP o del PSOE, tachasen a todos los imputados en casos de corrupción en esas listas. Ya que no van a votar a un partido pequeño, como mínimo podrían tener la deferencia de no votar a gente corrupta, tachándola de la papeleta, ¿no? Pero el resto de los votantes sabemos que eso provocaría un voto nulo, que a todos los efectos funciona como una abstención.

Y, personalmente, yo quiero que cambien las cosas.

La idea es sencilla. Utiliza el sistema para cambiar el sistema. No te abstengas, no votes en blanco, no votes nulo… pero tampoco votes a los de siempre. Esto va a polarizar mucho el voto, sí, pero va a dejar a la ley D’Hont sin efectos prácticos y, lo mejor… va a obligar a los grandes partidos a tener que escuchar a los más pequeños, que muchas veces tienen muchas mejores ideas, pero muchos menos votos.

Para eso, lo primero que tienes que hacer es escucharles, currarte tu voto. Porque no se trata de votar al tun-tún. La democracia no es votar. La democracia es elegir, y para elegir hay que estar informado. Pero niégate a que te coman el tarro los de siempre. Ya sabemos como funcionan de sobra. Ya sabemos que nos prometerán el oro y el moro hasta que consigan nuestro voto… y después, nada (a menos que tengas mucho dinero, en cuyo caso serás amigo suyo y formarás parte del próximo escándalo corrupto-político).

La idea es sencilla, clara y tiene todas las de funcionar. Solo hace falta gente convencida, así que había que empezar a convencerla. Ahí es donde mi amigo eloso y yo nos retamos mutuamente a escribir al menos una vez al día sobre la idea #nolesvotes.

Dentro de poco hará dos meses que escribimos. Entretanto hemos aprendido a tratar con candidatos, con televisiones, con medios de comunicación, con trolls, con twitter, con facebook, con otras formaciones (como #malestar o #democraciarealya), hemos recibido críticas, destructivas y constructivas, hemos compartido impresiones, denunciado injusticias, promovido ideas y, lo mejor, hemos convencido a más gente.

A todos los nolesvotienses que me siguen en el blog: gracias. A todos los que todavía no os habéis “convertido”, pensadlo dos veces, informáos y veréis que es una idea fantástica y que puede funcionar. Y si decidís uniros, hacedlo con fuerza y comenzad a convencer a los vuestros también. A todos, gracias por estos dos meses, y ánimo. A por el mes que nos queda.

#nolesvotes

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