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Antecedentes a la #spanishrevolution: la #leysinde

junio 8, 2011 Deja un comentario

En teoría, la idea de la Ley de Economía Sostenible era una gran idea. La LES, para abreviar, tenía el objetivo de

Situar a la economía española sobre los cimientos del conocimiento y la innovación, con herramientas respetuosas con el medio ambiente y en un entorno que favorezca elempleo de calidad, la igualdad de oportunidades y la cohesión social.

Consejo de ministros, La Moncloa, 13 de agosto de 2010[i]

Y la ley se desarrollaba en su conjunto organizada alrededor de ese objetivo. Algunas ideas[ii] desarrolladas en la LES son:

  • Simplificar la creación de empresas
  • Establecer la banda ancha como servicio universal para 2011
  • Impulsar el uso del vehículo eléctrico

El gran problema venía cuando, de rebote, en una ley de economía en general bien desarrollada, alguien había colado con una grapa un papel que no tenía nada que ver con el resto del anteproyecto de ley.

La famosa disposición final segunda, que vino a llamarse la “Ley Sinde”, contenía una serie de enmiendas a otra legislación, entre ellas la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI) y la Ley de la Propiedad Intelectual (LPI) y el objetivo era el de dar la potestad a una comisión cultural dependiente del Ministerio de Cultura para cerrar páginas Web que podrían vulnerar los derechos a la propiedad intelectual.

El mundo de Internet, en España, ha tenido una progresión constante al alza en los últimos años. A principios de 2003, la banda ancha llegaba solo al 3% de los hogares españoles. En diciembre de 2010, el 21% de los españoles tenían acceso a una conexión de banda ancha[iii].

No es de extrañar de que los internautas, y en particular la Asociación de Internautas, estuviesen muy interesados en cómo se desarrollaba esta ley.

Si la LES se presentó el 27 de noviembre de 2009 en el Consejo de Ministros, la respuesta de los internautas no se hizo esperar. El miércoles siguiente, 2 de diciembre de 2009, la Asociación de Internautas hizo suyo un manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales de Internet” que comenzó a circular en la blogosfera y las redes sociales.

Para el 8 de diciembre, el manifiesto ya había protagonizado artículos de prensa escrita y digital, cortes en los noticiarios de televisión y apariciones en la radio. Cientos de blogs habían pegado el contenido del manifiesto en sus portadas. La mayoría de páginas de intercambio de archivos se unieron al manifiesto.

El manifiesto era sencillo, constaba de 10 puntos básicos en los que los internautas explicaban por qué creían vulnerados sus derechos, no como internautas, sino como ciudadanos, directamente desde el primer punto…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión. […]

Hasta el último…

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales de Internet”, 2 de diciembre de 2009[iv]

Un año después, la “Ley Sinde” irrumpía en forma de hashtag en Twitter y #leysinde arrasaba en España como trend topic mientras la Ley de Economía Sostenible se debatía en el Congreso de los Diputados.

Se organizaron ataques online de los propios internautas, a título anónimo, en contra de las páginas oficiales de los partidos mayoritarios, intentando hacerles ver que la fuerza de todos juntos podía dejarles sin servicio. Los ataques por denegación de servicio (DDoS) provocados por visitas masivas y descontroladas no parecieron afectar a los votos de los grandes partidos, que estaban decididos previamente[v].

La presión de los pequeños partidos hizo votar la Ley de Economía Sostenible por separado de la Ley Sinde el 21 de diciembre de 2010. Mientras que la LES pasó al Senado, la Ley Sinde quedó bloqueada por el Congreso. Parecía una gran victoria para los ciudadanos… Pero aún faltaba la reválida del Senado.

Para esas fechas, un joven tunecino estaba en cuidados intensivos y las calles y plazas de Túnez se estaban llenando de ciudadanos indignados con el gobierno.

El mismo día de la votación, el 21 de diciembre, se publicaba el documento 10MADRID74 de Wikileaks sobre la reunión del embajador de EE.UU. con la ministra de cultura Ángeles González-Sinde. En ese documento, se comunicaba que la ministra pedía ayuda a la embajada para convencer a la oposición (PP) y otros partidos opuestos a la “Ley Sinde” como CiU y PNV para apoyarla con sus votos.

Un mes después, el 24 de enero de 2011, la Ley Sinde conseguía los apoyos necesarios para volver a la Ley de Economía Sostenible, con los votos de PSOE, PP y CiU.

El día siguiente, el 25 de enero de 2011, los ciudadanos egipcios tomaban pacíficamente pero de manera contundente la plaza Tahrir de El Cairo.

#turismobisbal y #spanishrevolution

junio 6, 2011 Deja un comentario

A veces, poner fecha al inicio de una revolución social es complicado. A veces existe un detonante claro, en otras ocasiones el detonante no es más que una gota que colma un vaso excesivamente lleno, y a veces el punto de partida es una situación tremendamente absurda o poco habitual. Por supuesto, decir que David Bisbal fue el detonante de la revolución española del 15 de mayo es exagerado, pero no cabe duda que fue un indicador claro de que algo estaba pasando.

Poniéndonos en antecedentes, el 1 de febrero de 2011, a David Bisbal se le ocurrió escribir en su BlackBerry el siguiente comentario, y publicarlo en su cuenta de Twitter:

“Nunca se han visto las piramides de egipto tan poco transitadas, ojala que pronto se acabe la revuelta”

Por supuesto, no me voy a meter con la gramática de las tildes y las mayúsculas. Sé por experiencia propia que escribir bien con una BlackBerry es tremendamente complicado, por lo que puedo disculparlo. Pero sí que es verdad que los que no disculparon el desafortunado contenido del comentario fueron los usuarios de la red social Twitter.

En Twitter todos los usuarios están conectados a una conversación global. Por aquél entonces, la noticia que llenaba nuestras pantallas (y también la twittersfera) era la revuelta que acababa de comenzar en Egipto, con epicentro en la plaza Tahrir de El Cairo.

Los ciudadanos egipcios tomaron por primera vez la plaza Tahrir el 25 de enero de 2011, y comenzaron a manifestarse diariamente en contra del entonces presidente del país, Hosni Mubarak. La revolución árabe que entonces se había convertido en los trend topic mundiales #mubarak y #tahrir, solo era una continuación de la revolución que el 17 de diciembre de 2010 había comenzado en Túnez.

Ese día, la policía tunecina confiscó a un joven de 26 años el puesto de venta de frutas ambulante con el que subsistían él, su madre, sus dos hermanos y sus cuatro hermanastros, porque no tenía permiso de venta ambulante. Mohamed Bouazizi, que según algunas fuentes fue tratado con violencia y humillado mientras le expropiaban su medio de vida, fue a presentar una queja ante las autoridades locales, sin que le hicieran caso.

Como protesta, en su desesperación, acabó comprando gasolina, parando el tráfico ante la sede del gobierno local, y prendiéndose fuego, mientras gritaba: “¿Cómo esperáis que me gane la vida?” cerca de las 11:30 de la mañana. Debido a las quemaduras, Mohammed murió pocos días después, el 4 de enero de 2011. Muchos vieron en él una inspiración, un héroe, un mártir. Tanto, que las protestas que siguieron inmediatamente después y que continuaron creciendo hasta que el 14 de enero de 2011, el Presidente Ben Ali tuvo que huir del país.

Sin duda, frivolizar sobre las revueltas que se sucedieron a continuación estaba fuera de lugar, especialmente cuando esa pregunta que Mohammed Bouazizi lanzó al aire, “¿Cómo esperáis que me gane la vida?”, se la estaba haciendo la quinta parte de la población española, que se había quedado en el paro. Así que en respuesta (o represalia, según se mire), el desafortunado comentario de David Bisbal se convirtió en un reguero de frivolidades sobre su frivolidad, marcados con el hashtag #turismobisbal, que fue tan sonado que irrumpió como pocas veces había ocurrido antes en los noticiarios del país.

Y tal vez, en medio de estas frivolidades sobre asuntos tan serios, nos dimos cuenta de que teníamos por primera vez en mucho tiempo algo de voz en nuestro pequeño mundo, en el que parecía que no podíamos decidir más que cada cuatro años con una papeleta en un sobre. Y a alguien (a muchos en realidad) se les encendió la bombillita, pensando que tal vez sí se podía cambiar algo.

Preview de mi próximo libro: #spanishrevolution

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