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De lo que se va dando uno cuenta

Venía yo pensando ayer que de algo hay que hablar en el blog que hace mucho tiempo que no digo nada… y de pronto mientras me subo en el autobús que me lleva al trabajo me plantifican un boleto de cartulina con 8 preguntas y un bolígrafo.

Desde que me vine a vivir a Londres (sí, soy un “joven en busca de aventura” más), me he empezado a dar cuenta de muchísimas cosas que se hacen mejor en eso a lo que nos gusta llamar Europa. También es verdad que algunas se hacen peor, y que el Reino Unido es la parte menos europea de Europa. Pero siguen siendo la democracia más antigua de las que tenemos cerquita y eso, relaciones internacionales aparte, es digno de analizar. Sobre todo por una de las democracias más jovencitas, como la nuestra.

Resulta que cuando estás en España te das cuenta de que hay muchas cosas que se están haciendo mal. A veces hasta te pasas y ya no ves más que negro cuando hay muchos tonos de grises. Y cuando sales al extranjero, tan acostumbrado a la negrura de tu país, te parece todo blanco y reluciente cual lavado de Neutrex Futura. Evidentemente los grises existen en todas partes, y aquí también hay borrones, pero desde luego las luces relucen mucho más, máxime comparadas con el agujero infecto de cucarachas que es España.

Entre otras cosas que aquí funcionan muy bien es el transporte público. Hace un mes estuvieron aquí unos amigos míos de visita, y no podían salir de su asombro cuando veían que en cuestión de un minuto, un tren salía de la estación de metro para dejar lugar a otro. Se asombraban de que la gente escuchara el vagón en el andén y no se desviviera por correr escaleras abajo para cogerlo antes de perderlo. Pero claro, cuando hay otro un minuto después, te puedes permitir el lujo de dejarlo pasar.

¿Y cómo hacen que las cosas funcionen tan bien? Pues ayer me quedó muy claro cuando me presentaron el boleto de cartulina con las preguntitas. Resulta que el borough donde vivo se ha estado planteando reducir el número de autobuses que pasan por las calles principales y redirigir el tráfico para fomentar paseos por el centro, en búsqueda de que la gente salga más, se incentive el comercio (y el bebercio, que estamos en el país de las pintas de Guiness) y haya menos polución en el centro. Hace seis meses reorganizaron las líneas de autobús y a mi me tocó cambiar de número. Salí ganando. Tardo 10 minutos menos en llegar al trabajo.

Pero parece que no se han quedado ahí. En coalición con la organización encargada del transporte en Londres, el TfL (Transport for London), ahora han organizado una encuesta por todos los autobuses que se vieron afectados por la reorganización hace seis meses, no solo en el barrio, sino en todo Londres. Así que rellené un boleto por la mañana y otro por la tarde.

En el boleto-encuesta las preguntas eran bastante sencillas: quién eres (rango de edades), de dónde vienes (de tu casa, del trabajo, de otro autobús, del metro…), adónde vas (idem) y qué tal el viaje. En realidad podrían haber sido ecuaciones diferenciales o un papel en blanco. Lo que importa es que en el transporte público preguntan a los usuarios qué tal les va, sacan estadísticas e intentan mejorarlo. ¿Cuántas veces me han preguntado lo mismo en España? Cero.

Pero es que eso no es todo. La oficina central del TfL manda semanalmente a todos los usuarios registrados con la Oyster Card (la tarjeta de abonos multitransporte de Londres) información sobre los cierres temporales o de fin de semana de algunas líneas. Hoy mismo me acaban de mandar un correo avisando que desde el mes que viene la Central Line tendrá más trenes y estará abierta todos los días hasta las 00:30 y que Hammersmith & City cerrará todos los fines de semana. ¿Por qué? Pues porque se hacen encuestas y se detecta dónde hay que poner más, y donde no hace falta tanto, mejorando la administración de los recursos.

Por supuesto no todo son luces. El coste mensual del abono de transporte para las zonas 1 y 2 de Londres supera las 120 libras. También es verdad que el salario mínimo es de casi 1.300 libras mensuales. El salario mínimo en España es de aproximadamente 750 euros. Al mismo ratio, el abono mensual debería costar unos 70 euros. Comparad con vuestros abonos mensuales. Si tenéis autobuses, metro, metro ligero y cercanías incluidos, además de un tren cada dos minutos en hora punta, entonces el precio es comparable.

Pero es que todavía hay más. El TfL tiene una página web exclusivamente dedicada a consultas online a los usuarios del transporte público. Cuando se planea hacer una extensión de una línea de metro, ampliar alguna estación, aumentar el número de trenes u otras cosas por el estilo, se hace un análisis estadístico de los usuarios registrados de Oyster y a aquellos que se pueden ver afectados porque suelen utilizar paradas cercanas a lo que se puede ver afectado, les mandan una encuesta para que voten qué les parece mejor.

A mi en concreto hace un mes y medio me preguntaron por el Crossrail 2, una nueva línea de metro que pretende unir el suroeste con el noreste de Londres. Como esa zona es donde vivo yo, pues me preguntaron cuál de las opciones me parecía mejor, a lo que voté, obviamente, por la que pasaba más cerca de casa.

A ver cuándo os han preguntado a vosotros en España qué hacer con el dinero del transporte público. Si en Alicante nos lo hubieran preguntado, a lo mejor el Tram a la Universidad se habría hecho después de uno al aeropuerto y ambos se habrían puesto en marcha antes.

Pero bueno, de todo se aprende. Sólo quería compartir esto con vosotros para que veáis cómo se pueden hacer las cosas y que no hay que resignarse a cómo se hacen y ya está. Las cosas pueden cambiarse mucho y para bien. Solo hay que empeñarse en ello.

  1. septiembre 13, 2013 a las 10:35 pm

    Interesante.
    Aquí también sabemos hacer las cosas bien, pero los que mandan deciden en su beneficio y no por el bien común. La falta de democracia hace que no podamos echar fuera a los corruptos, que con un poder judicial dependiente del político y con la impunidad que da el saber que aunque lleguen a ser condenados los van a indultar, no tienen freno ni fin la mala gestión.

    • septiembre 14, 2013 a las 12:08 am

      No dudo que se sepa hacer las cosas bien. Hay mucha gente capaz en España (mucha de la cual está temporal o permanentemente fuera de España en estos momentos, por desgracia), y gente que “si pudiera” cambiaría muchas cosas.

      El caso es, Boss, que se pueden cambiar. Se pueden cambiar siempre. El trabajo del de “arriba” es conseguir estabilidad. Lo consiguen de muchas maneras: con miedo, atontando, desanimando… Pero el deber del de abajo es no permitir que eso pase. A menos que uno esté a gusto, claro.

      Estamos de acuerdo en que las cosas están mal. Eso es un hecho. Pero corolario de ese hecho es que pueden estar mejor. Hagámoslas mejores. Poco a poco. Empezando por hablar abiertamente de lo que está mal a los cuatro vientos, sacar la política a pie de calle, acompañando a las cañas de cerveza y a los cafés con leche en la plaza mayor. En blogs, en redes sociales, en el mercado y en la comida en casa de la abuela. Y cuando toque usar las urnas, poner todo el empeño, ya no solo en votar bien para echar a los dos inmensos mamones de poder y dinero, sino en hacer que los que te rodean a ti y a mi voten bien también para conseguirlo.

      Podemos hacer que las cosas cambien, Boss. #votaaotros

  2. Boss Petit
    septiembre 14, 2013 a las 12:21 am

    Pues en eso andamos. Y no sólo en hablar sino en acciones para crear una nueva mayoría constituyente. Saludos.

    • septiembre 14, 2013 a las 8:56 am

      Por supuesto, Boss. La constitución que hemos heredado estaba bien para nuestros padres y abuelos, lo he dicho siempre. Fue un paso adelante y hay que agradecerlo.

      Hasta ahí. El mundo ha cambiado mucho desde el 78, y las únicas actualizaciones de nuestra Constitución han sido minúsculas y forzadas desde fuera. Parece que a los españoles se nos haya anulado la voluntad política. Seguimos teniendo miedo a hablar de política y a expresar y defender nuestras opiniones. Pensamos que eso es trabajo de los políticos y que el nuestro se limita a votar cada cuatro años y hacer poco ruido. Y no es así.

      Lo más importante cuando te enfrentas a una población tan abstemia de política es convencerlos de que la política es buena, y que quieran o no, está alrededor suyo cada día. Habrá quien no se convenza, habrá quien quiera seguir viviendo en su mundo de la piruleta… pero mucha más gente acaba por despertar del letargo y unirse para cambiar las cosas. Toma tiempo, eso sí. Pero mira, uno de los cambios más importantes de la sociedad española de los últimos tiempos ha sido ese, hablar de política. Hasta el 15M parece que los españoles nos limitábamos a pensar que hablar de política era poner verde al gobierno mientras nos tomábamos una cerveza. Desde entonces las cosas van cambiado poco a poco y por eso me siento orgulloso del 15M.

      Desde entonces ha habido muchas mas acciones y se ha seguido hablando y poco a poco va calando. Pero no hay que parar.

  3. octubre 15, 2013 a las 5:23 pm

    Me parece increíble que me parezca increíble. Sin duda, una gestión mucho mejor y más democrática de las infraestructuras públicas. Aquí lo único que importa es hacer más kilómetros de metro que el partido enemigo.

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