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Del Rey, la República y la Constitución

A rey muerto abdicado, rey puesto.

Su Majestad el Rey Don Juan Caros I de España, abdica.

Del Rey

Nos ha pillado a todos por sorpresa, el primero, deduzco yo, el propio Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, que ayer se vio en la tesitura de tener que levantarse y vestirse rapidito para visitar al Rey bien de mañana que le necesitaba urgentemente. Se va a acordar del Rey toda su vida por el madrugón. Pero parece que es un hecho. Es imposible que la ley ad-hoc de abdicación no se apruebe, teniendo el PP mayoría absoluta, y es imposible que el Rey decida no sancionar esa ley… Bueno, no es imposible. Puede morir, o puede ser un guasón y decidir que no firma la ley de abdicación que él mismo ha generado… Pero esperemos que no pasen ninguna de las dos cosas.

Su Majestad será recordado como Juan Carlos “El Campechano” en los anales de la historia, y es que a pesar de matar elefantes y de los problemas judiciales de la infanta, ese es el apodo que ha tenido, tiene y seguirá teniendo en la sociedad española. Sin duda, una gran cantidad de españoles y españolas tenemos que agradecerle el papel que ha jugado en momentos muy puntuales, pero que han sido decisivos en la Transición.

Pero el propio Juan Carlos se ha dado cuenta de que la Transición que fue buena en su momento, ahora es algo del pasado, una Primera Transición a la que hace falta que siga una nueva, más moderna y más abierta Segunda Transición. Se ha dado cuenta de los vientos de cambio que soplan en la sociedad española, similares a los que soplaban antes de la muerte de Franco. Y por eso, en su discurso de ayer incluyó:

Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana.

De la República

Tras las elecciones europeas, ya comentaba yo la semana pasada que el movimiento iniciado el 15M de 2011 había ganado las elecciones. La realidad política de España es que a pesar de seguir siendo los partidos más grandes, el bipartidismo cuenta con menos de la mitad de los votos emitidos, y la indiferencia (el voto no emitido) es el grandísimo ganador de las elecciones. En todos estos movimientos siempre, siempre, siempre, siempre se puede ver alguna bandera tricolor ondeando por las calles, y muy especialmente en las concentraciones que ha habido desde el discurso de abdicación del Rey.

Cualquiera que haya leído mi blog un poco sabe que yo soy republicano. Es importante volver a hacer hincapié en que ser republicano no implica ser de izquierdas. Tenemos la concepción social en España de que sí, de que todo el republicanismo es de izquierdas. Pero no. O no necesariamente. Yo no soy de izquierdas. Desde luego no soy de derechas, pero de izquierdas tampoco. Sin embargo sí soy republicano, y por una razón muy sencilla: me gusta la Democracia.

La República, básicamente, afectaría a una parte muy poco desarrollada de nuestro Estado, pero que por irónico que parezca es la más importante: la Jefatura del Estado. Bajo nuestra actual Constitución de 1978, la Jefatura del Estado pertenece por pernada a la saga de los Borbón, y particularmente de los machos. Las hembras, se fastidian. No, en serio, esa Constitución que tanto nos gusta y tan poco queremos cambiar, es machista. Dice claramente que será

preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos. (Título II, Artículo 57.1)

Imaginemos que Felipe VI y Letizia Consorte tienen el año que viene un hijo. Varón. Tal cual está la Constitución, ese varón cagapañales tendría más derecho al trono que su hermana Leonor que ya sabe leer y escribir. ¿Por qué? Porque tiene picha de Borbón. Y no importa lo buena persona o mal bicho que sea, no importa si el pobre nace con algún problema psicológico… seguiría teniendo más derecho a la Jefatura del Estado por tener colita.

Eso no solo no es justo, sino que es absurdo. ¿Por qué un varón antes que una mujer? ¿Es que acaso podemos asumir que por ser varón será automáticamente mejor Jefe de Estado que su hermana? Y puestos a pensar así, ¿por qué el mayor? Sí, ¿por qué? ¿Por qué asumimos constitucionalmente que Leonor es mejor Jefa de Estado que su hermana Sofía. A lo mejor Sofía es una mente brillante, una lumbrera de su tiempo, una maravillosa estadista y Leonor solo sirve para Hombres, Mujeres y Viceversa. En serio, ¿por qué tenemos que conformarnos con un jefe de estado que elige el espermatozoide más rápido en lugar de escoger al mejor posible?

He ahí mi afinidad por la República. Y no solo por eso, sino porque definir el Estado como una República nos permitiría dotar de algún poder a la figura del Jefe de Estado, como por ejemplo tener la capacidad de no firmar alguna ley y someterla a referéndum en su lugar, como ocurre en Islandia, si se recoge una cantidad suficiente de firmas. Así el pueblo puede tener un mayor control sobre los poderes del Estado.

De la Constitución

Incluso aunque no sean republicanos, estoy seguro de que una amplia mayoría de los españoles con derecho a voto estarán de acuerdo conmigo en que hay que cambiar ese punto en el que el varón tiene preferencia sobre la mujer en la sucesión al trono. Sin embargo, incluso ese minúsculo cambio, que sería borrar cinco palabras y una coma de un párrafo de un artículo no es siempre cosa sencilla.

El caso es que hay cosas, como la sucesión al trono en casos extraordinarios, incluyendo la abdicación, que la Constitución de 1978 deja a una Ley Orgánica. Por eso abdicar ha sido una cosa de días. En un par de semanas, un Rey nuevo y santas pascuas. Pero cualquier cambio en el texto del Título 2 (entre otros) está bloqueado por el artículo 168:

Artículo 168
  1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Titulo preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.
  2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.
  3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.

El proceso es sencillo o complicado según cómo se mire:

  1. Primero hay que hacer una propuesta de revisión de la Constitución en la actual legislatura. Como afectaría al título 2, debería ser aprobada por dos tercios de Congreso y Senado y acto seguid deberían disolverse las Cortes.
  2. Una vez disueltas las Cortes se convocarían elecciones generales, y tras estas, el nuevo aspecto del Congreso debe estudiar la propuesta y proponer un nuevo texto constitucional, aprobado de nuevo por dos tercios de Congreso y Senado.
  3. El nuevo texto constitucional debe obligatoriamente someterse a referéndum para ratificación.

Por eso nadie se la ha jugado a cambiar el grueso de la Constitución en más de 35 años. Con lo que cuesta ganar unas elecciones, y tener que convocar otras… ¡anda ya! La dejamos como está.

Pero las cosas no son así. Si a una casa no se le hacen reformas en 35 años, el año que hace 36 está que se cae a pedazos. Pues lo mismo pasa con la nuestra. En 35 años han cambiado dos cositas, por mandato de Europa y sin referéndum. Como si a una casa de 35 años le cambias el pomo de la puerta y el felpudo y la vendes como nueva. Pues no.

Y por eso, como tarde o temprano, hasta para cambiar el tema de la sucesión machista, va a haber que hacer una reforma de calado, la gente está sacando la voz a la calle para que empecemos a pensar en ello ya. Porque España es mucho más que una bandera de hace 35 años y una corona heredada del franquismo. España es una sociedad que se ha modernizado mucho y que está despertando de un período de Transición a la democracia que debe dar a luz otro período de Transición a todavía más democracia.

Y que no está mal preguntar a la gente qué quiere.

Referéndum. Ya.

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