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Subvenciones para todos… y más para mi

octubre 17, 2011 1 comentario

El 31 de octubre de 2009, el Boletín Oficial del Estado publicaba la siguiente disposición:

La subvención alcanzará un importe de siete millones de euros (7.000.000,00 euros),
que se imputarán al presupuesto de gastos del Ministerio de Ciencia e Innovación del
año 2009.

Sin duda, la Innovación y la Ciencia son imprescindibles para la economía de un país. Para tener un PIB potente hace falta vender, tanto en el mercado interior, como en el mercado exterior. Para ello, hay que posicionarse como una alternativa viable y rentable, sea por la calidad, o por el precio. Sin duda, abaratar costes es importante en un punto en el que la deuda externa se come la economía de un país, no lo niego, y eso implica ciertos recortes en los Presupuestos Generales del Estado. Pero no por ello deben dejarse de invertir los ahorros de todos en mejorar nuestra competitividad… y eso se hace invirtiendo sabiamente en Innovación y Ciencia.

La cuestión es… ¿dónde acaban finalmente los Presupuestos de Innovación y Ciencia, y por extensión, los Presupuestos Generales del Estado?

Basque Culinary Center Fundazioa será la entidad beneficiaria de la subvención, y
habrá de reunir las condiciones previstas en el artículo 13 de la Ley 38/2003, de 17 de
noviembre, General de Subvenciones.

Sí, señoras y señores. Entre todos nos hemos gastado siete millones de euros (más de mil ciento sesenta y cuatro millones de pesetas) en bacalao al pil-pil. Bueno, es posible que este comentario sea excesivo. Hay que tener en cuenta que la gastronomía es parte integral del turismo, que a su vez es un gran pilar sobre el que se sustenta la economía española. En eso precisamente se sustentan los razonamientos que acompañan al Real Decreto que concede una ayuda estatal al Centro. Pero aún así…

Volvemos al tema de siempre. ¿Cuánto empleo neto ha conseguido el Centro? ¿Cuáles son sus resultados económicos? ¿Qué se le exige al receptor de la ayuda estatal? Ni idea. En el BOE no queda nada claro, ni se adjunta una definición clara del proyecto, ni nada por el estilo.

El estado subvenciona deuda privada comprando activos malos a los bancos, que después se niegan a dar préstamos a empresas, autónomos y ciudadanos, o peor, ejecutan embargos de hipotecas sin admitir la dación en pago de sus propietarios. El estado subvenciona proyectos, como el Basque Culinary Center Fundazioa, o como Mentiras y Gordas con partidas millonarias de euros (o mil-millonarias en pesetas) de los presupuestos de todos que al final acaban en sus propios bolsillos, como en el caso de González-Sinde, que en este caso subvencionó su propia película; o que acaban subvencionando proyectos privados, en las comunidades menos necesitadas, sin exigencias de resultados…

Y mientras el PSOE se gasta los cuartos en cosas tan sumamente importantes (mode ironic off), el PP y CiU recortando donde más duele. Nuestra ex-ministra de educación en educación precisamente, y Artur Mas en sanidad. La primera, sin embargo, cede suelo público para la construcción de colegios concertados, que segregan a los alumnos y que (como es práctica habitual) cobran cuotas “voluntarias” a los padres por clases complementarias. El segundo, por lo menos, ha acordado con el resto de la cámara autonómica recortar su sueldo en 2012 para recortarse una paga de las 15 que tenía… claro que es el político mejor pagado del país. Cobra más del doble que el presidente del Gobierno, unos 144.000 euros al año.

Vamos, que a esta gente le ha tocado el premio gordo. Y no es que yo apueste por el comunismo o la austeridad como forma de vida. Pero sí sé que así no se pueden hacer las cosas. Tenemos una serie de gobiernos, tanto a nivel autonómico como estatal, que no están dispuestos a ningún acuerdo. Buscan sus propios intereses, en lugar de buscar puntos comunes y un beneficio general de la ciudadanía… que por otro lado es totalmente responsable. ¡Al fin y al cabo los hemos votado nosotros!

Por eso, el próximo 20N, puedes hacer dos cosas: 1) votar a otros, a cualquiera de los partidos que llevan ofreciendo propuestas alternativas estos casi cuatro años y que nadie les ha hecho caso, o 2) continuar así, porque sea que votes en blanco, nulo, no votes o votes al PP o al PSOE, el resultado va a ser el mismo.

Échalos de sus butacas. Contrarresta el voto borreguil. El próxio 20N, #votaaotros.

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Por qué deberías ir a votar… aunque la política te importe una mierda

octubre 1, 2011 16 comentarios

Ante la cita que todo el electorado tiene el próximo 20N con las urnas hay muchos posicionamientos diferentes. Entre ellos, los más curiosos son los que no quieren ir a votar. El argumento que se interpone como razón para no hacerlo es variable, dependiendo de si se trata de abstencionistas activos o pasivos, pero en cualquier caso el efecto es el mismo: un voto menos…

Probablemente si estás leyendo este blog sí que vayas a votar el próximo 20N, pero seguro que sabes a qué me refiero, porque probablemente también hables con amigos y familia (o con desconocidos en la calle, en el trabajo, en el bar…) y te encuentres con pensamientos como:

  • ¿Por qué debería votar? Si la política no se preocupa por mí, ¿por qué voy a preocuparme yo por la política?
  • No voy a votar porque no estoy de acuerdo con el sistema, y es mi manera de mostrar mi rechazo, no participando en el sistema.

… o cosas similares. ¿Te suena? Incluso es posible que algunos de los lectores tengan esos argumentos en la recámara? Pues, querido lector, déjame decirte por qué deberías volver a revisar tus razonamientos y repensarte lo de votar el próximo 20N.

Si la política no se preocupa por mí…

Si eres de los que piensa que no hace falta que votes, porque pase lo que pase quien gobierne no se va a preocupar por tus problemas… ¡Mierda! ¡Tienes razón! Cierto es que el poder corrompe, y el dinero también, y el presidente (o la presidenta) de un país cualquiera siempre tiene ambas cosas. Pero, claro, aunque asumamos eso como una verdad universal, es un poco precipitado juzgar a todos los políticos por el mismo rasero.

Tú conoces cómo gobierna el PP, y conoces cómo gobierna el PSOE. Ya los hemos visto en más de una legislatura a lo largo de la historia democrática de nuestro país. ¿Pero conoces cómo gobierna el resto de partidos? Como mínimo les debemos, en justicia, el beneficio de la duda.

Y es que hay que empezar a diferenciar la política de los políticos. La política está en todas partes, es como Facebook. Por mucho que intentes no tener nada que ver con Facebook, no vas a poder evitar que un amigo tuyo suba una foto a Facebook, ni que la etiquete incluso aunque no estés en Facebook. No vas a poder evitar tener un correo electrónico, y tampoco que cada vez que un amigo se hace una cuenta en Facebook, te envíe una invitación. No vas a poder evitar que la gente hable de Facebook a tu alrededor. Por tanto, incluso aunque te niegues, Facebook acabará encontrándote, incluso aunque no tengas un perfil. ¿Y cómo vas a controlar qué publica en Facebook la gente sobre ti? ¿Qué vas a hacer si alguien te saca una foto que no te gusta y la hace pública? ¿Cómo vas a saber qué dicen en los comentarios? Al final acabarás con Facebook.

La política es como Facebook, no puedes huir de ella. Es posible que intentes convencerte a ti mismo (o incluso convencer a otros) de que como la política no se preocupa por ti, tú no tienes por qué preocuparte por la política. ¡Mentira! La política es todo. Cuando compras el pan, el IVA es política. Cuando conectas a Internet, los protocolos que se utilizan son política. Las empresas que en conjunto te posibilitan esa conexión son política. La relación entre ellas y sus trabajadores, son política. Tu contrato laboral (si eres de los que tienen uno) es política. Tu tarjeta de crédito o débito, y tu cuenta bancaria, son política. Todo eso está regulado por normas que se definen a mayor o menor nivel por los organismos de gobierno de cada territorio.

La política es la manera de definir las líneas entre los derechos propios y los ajenos y de definir las normas básicas de la convivencia y la cooperación en una sociedad. Hasta el derecho a poder entrar en tu casa (de nuevo, si eres de los que tienen suerte y la tienen), es política.

Y si eres de los que ni tienen trabajo, ni tienen casa… si eres de los que están marginados por la política… Piensa de nuevo. La política sigue ahí, marginándote. Pero eso no es por la política en sí misma. No vas a poder evitarla. La política va a seguir ahí, marginándote. Como Facebook va a seguir ahí, y la gente publicando fotos y comentarios. Pero puedes abrirte una cuenta y recibir una notificación cada vez que apareces en una foto o alguien te menciona en un comentario. Lo mismo puedes hacer con la política. La política está ahí, y si tú no haces nada por expresar lo que piensas sobre ella, no vas a evitar que los demás lleven la política a donde quieren. Puedes tener suerte y que eso te beneficie, o mala suerte y que te deje sin derechos. ¿Quieres correr ese riesgo? Y, cuando las cosas se pongan feas para ti, ¿qué argumentos vas a poner a tus quejas, si ni siquiera aprovechaste la oportunidad que la política te brindaba a expresarte?

En nuestro país, es cierto que la política excesivamente representativa nos deja a los ciudadanos poco margen de maniobra para expresarnos. Pero por poca que sea, hay que utilizarla. No vale tirar la toalla antes de tiempo. Si ni siquiera haces ese pequeño esfuerzo el 20N de salir a votar, ¿qué argumentos te quedan para decir que no te gusta el sistema? ¡Oh, sí…!

Yo no voto porque no creo en el sistema

Claro, es tu manera de protestar contra el sistema. Mira, sinceramente, el sistema tiene muchos fallos. En eso estoy de acuerdo contigo. Pero muchísimos. Pero voy a ponerte un ejemplo. Digamos que en tu casa tienes una fuga de agua. Eso es un fallo. Digamos que tienes una fuga de gas. Eso es otro fallo. Digamos que tienes goteras. Eso es otro fallo. Son muchos fallos. ¿Piensas hacer tu vida normal sin preocuparte siquiera por uno de ellos?

Lo lógico es que tomes alguna acción para solucionar los problemas, porque si no, los fallos de tu casa van a ir a más. La próxima vez que enciendas el calentador del agua podría explotarte la casa en la cara; la próxima vez que lloviese podría caerse parte del techo; tendrías hongos y humedad… o peor la casa encharcada… Los problemas irán a más si no haces nada.

Nuestra democracia tiene muchos problemas. Cuando la definimos nos parecía una maravilla, una utopía, algo genial. Normal, teniendo en cuenta de dónde veníamos. Eso de poder elegir cada cuatro años era una pasada. Pero con el tiempo nos hemos dado cuenta de que hay cosas que hay que cambiar. Y no me refiero precisamente a la birria de cambio que nos han colado en la Constitución. Sí, hay que cambiar la Constitución, pero en cosas más importantes que nos interesan a todos y no solo a Europa (o Alemania). Sí, hay que revisar las Leyes Orgánicas y permitir al pueblo escribir y aprobar Iniciativas Legislativas Populares de ese calibre. Entre ellas hay que revisar la Ley Electoral, que reparte los escaños de una manera que da vergüenza ajena…

Hay que cambiar muchas cosas en nuestra casa. ¿De verdad vas a quedarte viendo la tele? ¿Qué tipo de protesta es esa? “Mi casa se está hundiendo, pero como no estoy de acuerdo con que se hunda, no pienso hacer nada; sería como reconocer que es mi casa”. Es que es tu casa, ¡coño! Y no puedes evitar la política. Pero hay algo que sí puedes evitar, si quieres mojarte, claro…

Políticos no es igual a política

El gran problema que tiene la inmensa mayoría de los votantes es que confunden la política con los políticos. Estamos hartos de Rajoy y Zapatero. Y empezamos a estarlo de Rajoy y Rubalcaba. Cierto. Pero hay gente que tiene fe ciega en el uno y en el otro. Eso también es cierto. De hecho sabes (porque lo sabes) que lo más probable es que el 20N haya una abrumadora mayoría que de su voto a Rajoy. De hecho millones de españoles ya se lo dieron hace siete y tres años. Es concebible que se lo vuelvan a dar. Pero también habrá gente que se lo de por no dárselo al otro, a Rubalcaba.

Igualmente hay gente que está encantada con Rubalcaba. No lo niegues. Hasta si te pareciese la encarnación del Demonio, sabes que hay gente que piensa diferente. Es la esencia de la democracia. Todos podemos pensar lo que queramos y expresarlo libremente. E incluso intentar convecer a otros. Aunque no tengamos argumentos para defendernos. La política (no los políticos) nos permite saber que eso hay que respetarlo. Es lo que llamamos “libertad de expresión”.

Pero si sabes que va a haber millones de votos para uno y para otro, y no te hace gracia ninguno de los dos porque eres de los que no está de acuerdo con el sistema, ¿de verdad vas a dejar que el sistema decida por ti? Porque sabes que es lo que va a hacer si no haces nada.

Como te digo, estoy de acuerdo en que el sistema tiene sus fallos, pero también te deja un resquicio para que lo soluciones. Y tienes tres opciones:

1) No hacer nada: Básicamente se trata de hacer lo que pensabas hacer. Pero, ¿con qué cara vas a mirar a la gente y decirles “no voté porque no estoy de acuerdo con el sistema”? Que no estés de acuerdo con el sistema no significa que el sistema no esté de acuerdo contigo. Es más, el sistema se cura en salud diciendo que te dejó votar. Si tú no lo hiciste, es tu problema. ¿Entiendes la lógica a la inversa?

2) Hacer algo: Eso incluye cualquier acción orientada a cambiar las cosas que están mal en el sistema. Desde votar, que es la manera más simple y fácil, porque es la que te ofrece el propio sistema, hasta salir a la calle a quejarte, montar tu propio partido o asociación, presentarte tú, promover iniciativas populares, mover mentes en la calle, Internet, en tu casa, en el trabajo… pero lo más básico es utilizar el único resquicio que te deja el propio sistema para cambiarlo.

3) Huir: Pero eso no te saca del sistema. El sistema te perseguirá donde vayas. Ya sabes, como Facebook. Seguirás teniendo que ir a comprar el pan, seguirás necesitando una casa, un trabajo. Incluso si te vas a un lugar perdido en las montañas a cultivar tu propio jardincito, y tu propia comida, y a cuidar tus vacas o tus cabras, cuando las vacas del vecino se coman tus coles, o cuando tengas que comprar materiales para reparar el techo de tu casita… Vas a necesitar al sistema, porque no vas a poder evitar al ser humano eternamente. Y la política está allí donde hay más de un ser humano.

Tú verás qué haces, pero yo te recomiendo que aproveches toda oportunidad para cambiar un sistema que no te gusta. Que votes no significa que el sistema te guste. Significa que vas a utilizar todos los medios a tu alcance (tanto los que te ofrece el sistema como los que no) para cambiarlo, sea desde dentro o desde fuera. Porque el objetivo es cambiarlo como sea. Por eso, votarás el 20N, y votarás a alguien que quiera cambiarlo desde dentro. Aunque sea a Ciudadanos en Blanco, para que, si es posible, en las próximas elecciones la abstención activa sí cuente. Pero también seguirás quejándote y tratando de convencer a más gente en la calle, en tu familia, en el trabajo…

El sistema va a tener en cuenta tu abstención para absolutamente nada. Pero un voto dado a cualquiera que no sea el bipartidismo nacional es un voto que compensa el voto borreguil de los que siguen pensando que el binomio PP/PSOE tiene la solución a los problemas de este mundo. No te digo que votes a cualquiera, pero sí que, entre los que se presentan, votes al que más represente tu idea de cambio, para que el sistema no tenga más remedio que escuchar tu voz y la de muchos otros como tú.

Entre todos podemos cambiarlo, desde fuera y desde dentro. #votaaotros

Una Ley Electoral justa y la reforma constitucional

agosto 25, 2011 Deja un comentario

Desde que me di cuenta de que, incluso si CiU no hacía lo de siempre y se ponía de parte de los demócratas, nos iba a hacer falta que 8 diputados del PPSOE firmaran para pedir un referéndum si hay (que habrá) reforma constitucional, empecé a pensar… ¿Qué habría pasado si la Ley Electoral hubiese sido proporcional en 2008, cuando el Congreso se repartió tal como está ahora?

El caso es que PP y PSOE habrían conseguido el 83% de la cámara, un total de 290 escaños. Eso implica que la distribución de fuerzas sería muy diferente de cómo se encuentra ahora, que el 93% de los escaños es del PPSOE. Eso quiere decir que en lugar de haber 28 escaños no-PPSOE habría nada menos que 60. Y significaría seguro que las fuerzas políticas que estuvieron cercenadas por la Ley D’Hont aplicada en la demarcación electoral de provincia en lugar de en la totalidad del estado, estarían bien representadas.

Por poner un ejemplo, sin aumentar el número de fuerzas políticas, IU debería tener entre 13 y 15 escaños en lugar de los 2 que tiene actualmente. Y UPyD debería tener entre 4 y 6, en lugar del único escaño que tienen ahora. Sin tener en cuenta los 11 a 13 escaños que corresponderían a CiU (que está negociando su participación en su reforma constitucional), habría más de 55 escaños que no pertenecerían a partidos a los que sólo podemos llamar antidemócratas, atendiendo a la definición de democracia.

 Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.

Si nuestros políticos y, especialmente, los partidos que se alternan en el gobierno, estuviesen a favor de que el pueblo interviniese en el gobierno, les permitirían pronunciarse acerca de si ven con buenos ojos o no la reforma constitucional. Y eso no se va a hacer con unas elecciones. Con unas elecciones generales se cambia el gobierno. Y es nuestro trabajo como ciudadanos, utilizar cuantos medios estén a nuestro alcance, por pocos que sean, para cambiar el sistema que cercena nuestra libertad. Pero con unas elecciones no se legitima un cambio en la constitución.

Un cambio en la constitución sólo se puede legitimar con un referéndum, muy especialmente en la situación de crisis de confianza que tiene España ahora mismo con todos sus políticos, muy especialmente en la situación de crisis económica que estamos sufriendo y mucho más cuando los cambios constitucionales no los sugieren desde los representantes políticos elegidos por los españoles, sino que vienen sugeridos desde fuera, o peor, desde algo tan etéreo como “los mercados”. Es nuestra constitución, no la suya, y queremos y tenemos el derecho a votarla. Si quedan demócratas en la cámara, por favor, soliciten un referéndum incluso si va en contra de la disciplina de partido. De haber tenido una Ley Electoral justa habría referéndum seguro.

Haciendo un poco de historia, el otro cambio (podríamos decir, la otra “enmienda”) constitucional fue en 1992. En aquél momento (también gobernaba el PSOE) Europa nos decía que si entrábamos en el tratado de Maastrich, teníamos que dar la oportunidad de participar políticamente a los extranjeros. Entonces se añadió el término “y pasivo” en el artículo 13.2 de nuestra Constitución, permitiendo que los residentes en España pudiesen participar en las elecciones municipales.

Ese cambio constitucional, aunque fue para conseguir mayor democracia dando la oportunidad a los extranjeros de participar en la democracia de su país de residencia, de nuevo, fue un cambio constitucional impuesto por Europa y no refrendado por aquellos que son propietarios en última instancia de la Carta Magna. Al fin y al cabo, la soberanía del estado español, según la propia Constitución, emana del pueblo español, no del europeo.

En fin, espero sinceramente que a algunos de nuestros diputados del PPSOE se les revuelva la conciencia democrática que en algún momento entre la transición y el momento en que se sentaron en ese Hemiciclo debieron tener, y se salten la disciplina de sus respectivos partidos para dar a los verdaderos depositarios de la soberanía el derecho a decidir. Solo hace falta una urna más el 20 de noviembre.

Sin referéndum no, gracias

agosto 23, 2011 2 comentarios

Hoy nos dejan apabullados los del PPSOE. ¡Quieren cambiar la Constitución! Sí, pero para chorradas como introducir un techo de déficit público en la Carta Magna. La Ley de todos.

No es una chorrada, por supuesto. Tal como están los mercados es un punto importante a delimitar y que atiende a los cambios que necesita nuestra Constitución. De hecho el señor José Luis Rodríguez Zapatero ha dicho:

Debemos actualizar la Constitución, ya que algunas de sus partes contienen una visión de los años 70, como es natural.

Sí. Muchas de sus partes tienen una visión de los años 70. En realidad, todas. Desde el modelo autonómico, hasta la monarquía parlamentaria, pasando por la sucesión machista al trono (que no es ni democrática ni igualitaria), los privilegios de la clase política y el jefe de estado, la demarcación electoral de provincia, la separación del poder judicial…

Pero hay un punto que se nos escapa a todos y que también heredamos de los años 70. ¿Quién votó en referéndum esta Constitución? Los mayores de 18 años que tuvieron la oportunidad de votar la actual Ley de todos en 1978 hoy tienen 51 años en el mejor de los casos. Cerca de la mitad de la población española no tuvo siquiera la oportunidad de votar la norma básica que hoy rige sus vidas.

El PPSOE, haciendo alarde de su mercantilismo no democrático, pretende salirse por la tangente y decir que van a reformar la Constitución, cuando lo que van a hacer es un apaño para acallar a los mercados y a Europa. De hecho, esperemos que ese “techo de déficit” se defina en una Ley Orgánica, porque el día que a Europa le de por ponernos una nueva ley marco al respecto (porque ojo, eso no lo decidimos nosotros), nos tocará volver a poner un parche.

No, señores. Lo que hay que hacer es sentarse y analizar detenidamente por qué nuestro modelo de estado, de democracia y de sociedad están en peligro. No es solo porque los mercados están locos, sino porque hace falta una reforma en profundidad del texto constitucional que deje claro qué tiene que hacer quién, y que amplíe las libertades y la intervención de un pueblo, del cual emana la soberanía del estado, que ya está bien entrenado en esto de de democracia y pide una nueva transición.

El Congreso, según la Constitución en el artículo 163, necesitará un 10% de diputados firmantes (eso es 35 de los 350) para que, sea una reforma de calado o una reforma light pase por referéndum. Eso implica que a los 27 diputados que no son del PPSOE les hace falta que 8 diputados del PPSOE también pidan un referéndum. Sólo os diré una cosa: si finalmente se realiza la reforma constitucional y el PPSOE en bloque no permite un referéndum, #nolesvotes. Está claro que no quieren que tengas voz. #votaaotros.

Yo Avalo.org

agosto 18, 2011 1 comentario

Algunos de vosotros estaréis enterados, otros no, pero cuando decimos que el PPSOE no quiere cambiar la LOREG, en realidad estamos mintiendo, porque ya la han cambiado. En concreto para añadir una nueva barrera burocrática a los partidos minoritarios para conseguir representación en las Cámaras. Ahora, si en las anteriores elecciones no consiguieron escaños, un partido político no solo deberá lidiar con el porcentaje de la muerte de la Ley D’Hont, sino que además, para presentar su candidatura necesitará el 0,1% de los avales de los votantes de la circunscripción en la que se presenten.

Para ayudar a que esto no deje a nadie fuera del juego electoral, que cada vez se vuelve menos democrático, ha aparecido la iniciativa yoavalo.org.

Si esto no te abre los ojos…

#nolesvotes. #votaaotros.

Donde dije digo…

agosto 17, 2011 4 comentarios

O cómo ganarse el voto copiando las ideas de otros.

Estamos hartísimos de ver como en la política española se ha hecho un hueco enorme a la demagogia. La palabra demagogia, según el diccionario de la RAE significa:

demagogia.

(Delgr. δημαγωγία).

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

Que nuestros políticos intentan por todos los medios ganarse el favor popular es obvio. Que se deshacen en halagos entre ellos (y en insultos, sean directos o sutiles, a sus adversarios) también. Y que son unos políticos degenerados, intentando conseguir o mantener el poder mediante concesiones o apelaciones a los sentimientos elementales, también. Muy pocos se dedican a ver cuáles son las verdaderas necesidades del pueblo español, escucharles y actuar en consecuencia. De hecho, esperan que les hagan el trabajo duro otras personas, para luego simplemente, dar bien en cámara.

Desde 2008 hay una fuerza política, a la que voy a votar (por mucho que quiera promocionar #nolesvotes y #votaaotros, algún día tenía que hacer esto personal), que viene defendiendo un decálogo tal como el siguiente:

  1. Reforma de la constitución para definir las competencias que puede y no puede asumir cada entidad territorial.
  2. Reforma de la Ley Electoral para garantizar la igualdad del voto.
  3. Separación efectiva de poderes y autonomía del poder judicial.
  4. Devolver Sanidad, Educación y otros servicios sociales al estado para que todos los ciudadanos reciban las mismas prestaciones con igualdad en el territorio nacional.
  5. Reforma de la constitución para pasar de un modelo autonómico debarra libre a un modelo federal que defina claramente las capacidades y competencias de estado central y autonomías, sin autonomías de primera y de segunda.
  6. Reforma del mercado laboral. Lucha contra el paro juvenil.
  7. Nueva ley de Propiedad Intelectual basada en la realidad actual, apoyando a los nuevos emprendedores.
  8. Eliminación de todas las dualidades administrativas (entre ellas las diputaciones provinciales) que multiplican empresas y entes públicos innecesariamente.
  9. Transparencia y lucha contra la corrupción. Todas las instituciones y partidos deben permitir el acceso público a sus cuentas.
  10. Construir una verdadera unión política en Europa con una verdadera capacidad de intervenir en las gestiones de los estados miembros.

Si a alguien se le ocurre compararlo con las propuestas y reivindicaciones del consenso de mínimos del 15M verá que hay mucho en común. Sin duda, no todo, pero mucho sí.

Curiosamente, todas estas propuestas han pasado en un momento u otro por la mesa del congreso en los últimos cuatro años. A veces de mano de unos, y a veces de mano de otros, pero siempre vetadas por los votos de los mismos, el PPSOE, como fuerza única, parece que ahora, de cara al 20N, intenta devolver competencias al estado, suprimir o revisar el papel de los agujeros sin fondo que son las diputaciones provinciales o alaba las iniciativas de Sarkozy y Merkel a favor de un “verdadero gobierno económico” en Europa, votó una y otra vez en contra de cada una de estas propuestas. En algunos casos, más de una vez.

El dicho popular “donde dije digo digo Diego parece que es el lema actual del bipartidismo español… ¡Y nosotros somos los borregos que lo permitimos! En el último debate del estado de la nación, con los indignados en la calle, antes de que sus señorías se fuesen de vacaciones y Zapatero nos deleitara anticipando las elecciones, pero después de muchas intentonas de proponer, y proponer, y proponer y recibir continuos rechazos… De nuevo, alguien defendió la cordura a favor de una nueva transición 2.0 en la democracia española.

Hoy que el PPSOE quiere hacer demagogia apuntándose en sus mítines preelectorales las ideas de otros, me veo en la obligación de saltarme el apartidismo de #nolesvotes y #votaaotros y decir: “olé Rosa” por decir lo que dijiste hace dos meses en el congreso. Y porque sea quien sea cabeza de lista de UPyD el próximo 20N, merecerá mi voto.

Consenso de mínimos: Reforma electoral

junio 24, 2011 4 comentarios

Abordemos ahora el primer punto del consenso de mínimos que surgió de ese movimiento plural, pacífico y ciudadano, no partidista, aunque político, al que llamamos 15M: la reforma electoral.

¿Por qué es necesaria?

Ya he hablado largo y tendido en este blog de lo indignante que es que nuestra LOREG y las leyes electorales de las comunidades autónomas españolas son una vergüenza para la democracia. La principal norma de la democracia es que el poder reside en el pueblo, pero la democracia se vuelve inválida si se lacera la voluntad del pueblo. Una voluntad expresada en las urnas, pero mutilada por los límites electorales de la ley D’Hont, no es una democracia completa. Una legislación electoral que permite que el voto de una persona valga menos que el de otra por el simple hecho de votar en otra localidad es una vergüenza.

Y sin embargo, es lo que ocurre en nuestra democracia parlamentaria. No me meteré con el tema de que nuestro sistema de gobierno es una monarquía parlamentaria. Eso quiere decir que nuestro jefe de estado sigue sin ser elegido democráticamente, y que se ve obligado por el Congreso, y no por los ciudadanos, a ratificar todas las leyes aprobadas en Congreso y Senado, sin que el pueblo pueda intervenir en ello.

¿Qué hay que hacer?

En primer lugar, es indignante que los votos de todos los españoles y españolas no valgan lo mismo dependiendo de dónde voten. Esto viene derivado de la demarcación electoral definida en la Constitución, que dice en su artículo 68:

2. La circunscripción electoral es la provincia. […]

3. La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional.

Estas dos frases definen uno de los grandes problemas de nuestra democracia. A simple vista, es correcto y proporcional, ya que todas las provincias quedarán correctamente representadas. La realidad es que este sistema de circunscripción por provincia hace que haya partidos mal representados en el Congreso, como es el caso, en esta legislatura, de IU y UPyD, por ejemplo.

Hay que cambiar la constitución para que las elecciones tengan una única circunscripción, tanto para las generales, como para las autonómicas y municipales, que es la única manera de que todos los votos valgan lo mismo, independientemente de dónde se emitan.

En segundo lugar, nuestra LOREG, la Ley Orgánica que regula las elecciones generales, define el sistema por el cual se reparten los escaños. Aunque esta ley ha sufrido muchos cambios desde que se creó, nadie, nunca, se ha atrevido a cambiar ese sistema. Tal vez nunca nos habíamos dado cuenta de que el sistema es injusto, pero en esta legislatura nos hemos dado cuenta de que cientos de miles de votos se perdieron en las urnas por repartir los votos con el sistema d’Hont.

Este sistema define un límite mínimo (una “nota de corte”) para conseguir representatividad del 3%. Lo mismo ocurre con las normas electorales autonómicas, que definen las cortes de cada autonomía. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, el límite es del 5%. Eso quiere decir que si una fuerza política, demarcación a demarcación, no llega al 3% o al 5%, aunque le correspondieran uno, dos o más escaños, quedará eliminada automáticamente.

La pregunta es, “si queda eliminada, ¿a dónde van esos escaños?” La respuesta, tras los resultados en esta legislatura, está clara: a los partidos más votados. Pese a tener 200.000 votos más que CiU en las elecciones de 2008, Izquierda Unida quedó eliminada demarcación a demarcación y solo consiguió 2 escaños. CiU consiguió 11. ¿Adónde fueron los escaños que no consiguió IU? Al PP y al PSOE.

Además, en nuestro sistema electoral los votos blancos, nulos y las abstenciones sirven para lo mismo: para nada. Los nulos y las abstenciones son humo para nuestros políticos. A pesar de abstenciones superiores al 40% o el 50% en algunos casos a ellos les da igual. Hay partidos que ganan con mayoría absoluta, pese a que, teniendo en cuenta la abstención, sólo consiguen el 30% de los votos del conjunto total de los electores. Los votos blancos funcionan todavía peor: aumentan el volumen de votos haciendo más difícil que los partidos menos votados, pese a tener suficientes votos para conseguir varios escaños, consigan representatividad.

En muchos casos, gran parte de la abstención de algunas elecciones se trata de una “abstención activa”, es decir, votantes que deciden deliberadamente no ir a votar, porque ningún partido les representa, y sin embargo no existe un mecanismo que diferencie la abstención por desinterés de la abstención activa. Esta “abstención activa” debería tener su propia representatividad, mediante sistemas como el que propone Ciudadanos en Blanco, por el cual los votos en blanco, en lugar de favorecer a los partidos más votados, contarían como una fuerza política más, dejando escaños vacíos. Además, para evitar las elecciones con alta abstención, que representan a un mínimo de la población, debe incorporarse un mínimo de participación sin la cual deben repetirse elecciones. Es evidente que si, en unas elecciones, más del 50% de los electores se abstienen, los resultados no pueden ser en ningún caso representativos de la sociedad.

Por último, es curioso que la LOREG define el sistema electoral de las elecciones generales y el de las elecciones municipales, sin embargo el sistema electoral autonómico se define por cada comunidad autónoma. Esto provoca una diferenciación entre los sistemas de recuento y proporcionalidad muy grande entre las diferentes unidades de gobierno (local, autonómico y nacional), y eso sin tener en cuenta el tema de las diputaciones.

Por tanto, hay que eliminar la “nota de corte” de nuestra LOREG, así como obligar a que todas las legislaciones electorales autonómicas la eliminen. Además, hay que sustituir el sistema d’Hont que es pseudo-proporcional, por un sistema que represente de una mejor manera los votos de los electores, como la que ya propuse en este blog (regla de cocientes enteros y restos más altos). Igualmente, hay que redefinir en el sistema electoral de las comunidades autónomas y de los municipios para obligarlos a todos a funcionar por el mismo rasero con el mismo sistema.

En tercer lugar, y relacionado con el punto cuarto del consenso de mínimos (“Mecanismos de control”), hay que incorporar el sistema de listas abiertas al sistema electoral por dos razones básicas.

La primera es que, pese a que un partido político presenta unas listas concretas, en un orden concreto, es posible que el elector prefiera no votar a algunos representantes de la lista. Para poner un ejemplo, hay muchos votantes del Partido Popular en Alicante que hubieran preferido poder “tachar” de la lista al número dos, el imputadísimo José Joaquín Ripoll, que hasta ahora había sido el presidente de la Diputación Provincial de Alicante y al cual, su propio partido, ha vetado en ese puesto. Tal vez hubiera sido mejor que, en vez del partido, hubiese elegido el pueblo… por eso de que “la soberanía reside en el pueblo”.

La segunda es que el acta de diputado, aforado o cualquiera que sea el cargo que se ocupe, pertenece según la legislación vigente al propio miembro electo de la cámara, y no al partido. Esto viene recogido en el artículo 67 de la constitución española:

2. Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo.

De incorporar el sistema de listas abiertas al sistema electoral, el pueblo eligiría, no al partido, sino a su representante directamente, de la lista propuesta por cada partido. De este modo se respetaría el hecho de que el acta de diputado pertenece al diputado y no al partido, como ya recoge la constitución.

En resumen…

En resumen, nuestra legislación electoral es muy mejorable, desde la más básica (nuestra constitución) a la más descentralizada (las diferentes fórmulas electorales de cada autonomía). Para conseguir una regulación satisfactoria, que consiga mayor y mejor democracia en nuestro sistema habría que:

  1. Reformar la constitución para eliminar la provincia como circunscripción electoral e introducir la idea de “circunscripción electoral única” para todas las elecciones, sean generales, autonómicas o municipales.
  2. Modificar el sistema de repartición de votos de la LOREG, para las elecciones generales y municipales, cambiando el sistema de ley D’Hont por el sistema de cocientes enteros y restos más altos, y eliminando los mínimos para alcanzar representatividad.
  3. Incorporar en la LOREG la gestión de los “escaños vacíos” por votos en blanco, tratándolos como una fuerza política más, que respete el valor de las “abstenciones activas”.
  4. Incorporar en la LOREG la gestión de los mínimos de representatividad, de manera que se establezca un mínimo de participación sin la cual se obligue a la repetición de elecciones.
  5. Incorporar en la LOREG las normas básicas que deben regir las normativas electorales autonómicas y municipales, que deben regirse por los mismos principios a modificar en la propia LOREG.
  6. Introducir el sistema de listas abiertas al sistema electoral, y explicitar que el acta de diputado, pertenece al diputado tanto en las Cortes Generales, como en el Senado y en los organismos de gobierno autonómicos, provinciales y municipales, eliminando la disciplina de partido.
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