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Abstenciones, votos blancos y votos nulos… #nolesvotes

marzo 4, 2011 478 comentarios
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Quedan 78 días #nolesvotes

Si eres de los que está hasta la coronilla de la pandilla de acomodados que tienes en el gobierno, en la oposición y en otros asientos libremente distribuidos en el panorama electoral español, y muy especialmente, si estás harto o harta de que, a pesar de todo, se sigan repartiendo el pastel entre ellos sin hacerte caso a ti, es muy probable que estés deseando hacer lo mismo con ellos y mandarlos a todos a freír espárragos.

Probablemente has pensado en votar en blanco, votar nulo o, directamente, no moverte de la butaca de tu casa el 22 de mayo. Si es así, tómate diez minutos y lee este post mientras te tomas el café, porque voy a intentar hacerte ver de qué sirve cada una de las tres posiciones tal como están las cosas en España, con los datos en la mano y por qué #nolesvotes no te recomienda ninguna.

La abstención

#novotes es un hashtag que se deja ver junto con el de #abstencion mucho al igual que el de #nolesvotes. A veces incluso juntos. Pero no revueltos. No son lo mismo. Cuando alguien te dice que no votes, o decides no votar estás absteniéndote de expresar tu opinión en las urnas. Abstenerse es simplemente no votar. Quedarte en casa el día 22 de mayo viendo la tele y punto.

La diferencia sutil entre la gente de #novotes y la de #nolesvotes es que mientras la primera te dice que te abstengas, la segunda te dice que no te abstengas, pero que no votes a los de siempre. ¿A quién hacerle caso? Por supuesto, a quien tú quieras, el voto es tuyo. Pero antes de decidir toma esto en cuenta.

Si no votas, probablemente es para expresar tu descontento con la situación de la política española. Probablemente digas “estoy en contra de un sistema que me toma el pelo, así que no participo en el sistema“. Algunos de los que han montado la página de Facebook de malestar.org, piensan así. Muchos de vosotros seguro que también. No obstante, los no-votos en el sistema electoral español no cuentan nunca. Ni para mal, ni para bien.

Pongámonos en antecedentes. Si leísteis mi post del martes, ya sabréis la historia de las elecciones catalanas. En 2010 igual que en 2006, la fuerza más votada en las elecciones catalanas fue la abstención, con un 40% y 43% de abstenciones respectivamente. Ningún partido superó esos porcentajes en ninguna de las dos ocasiones. Ni siquiera el partido más votado, CiU. De hecho en las de 2006, a pesar de no haber ganado ninguno, los partidos del tripartito se propusieron tumbar al partido más votado y juntando sus cachitos, hicieron gobierno por encima de la voluntad popular.

El caso del referéndum para la Constitución Europea es el más chocante. Según el Gobierno, de cara a la Unión Europea, fuimos el primer país en aprobar la Constitución Europea por mayoría en referéndum. El caso es que sí, el 76% de los votos fue para el sí, por lo que la Constitución fue aprobada por una amplia mayoría. Eso sí, solo fue a votar el 42% del censo. Casi el 60% de los españoles se quedó en casa. Fue la participación más baja de toda la historia de la democracia. ¿Sirvió para demostrar algo? No. La Constitución se aprobó pese a ello.

Por lo tanto, en España, la abstención no significa que estés en contra del sistema. En España tu no-voto se va a tomar como un voto a la mayoría. Un “me da igual lo que salga, ya veremos cómo me las apaño luego”. Si realmente te da igual lo que salga, perfecto. Si te da igual que suba el paro, la gasolina, las hipotecas, la delincuencia… En fin, eres libre de no votar. Pero si estás hartito o hartita de este tinglado, no tienes más remedio que ir a votar si quieres que se te oiga. Si no, tu abstención se la van a pasar por el forro.

Curiosamente, echando la vista atrás, si revisas los datos de todas las elecciones generales en España, la abstención nunca ha bajado del 20% ni ha subido del 32%. Eso quiere decir que siempre, más de dos terceras partes de los votantes censados ha ido a votar. ¿Pero sabes cuándo se ha ido a votar más masivamente? Cuando había necesidad de cambio.

  1. En 1977. Hubo solo un 21% de abstenciones, a pesar de que los españoles estaban poco acostumbrados a votar, recién saliditos de una dictadura. ¿Por qué? ¿Las ansias de cambio, quizá? ¿La necesidad de validar la nueva democracia? ¿Las ganas de ser ellos mismos quienes decidiesen su futuro? Seguramente. Las siguientes elecciones de 1979, obligadas tras ratificar la Constitución, volvieron a dar a UCD como ganador. Parece que la gente ya daba las cosas por logradas, porque la abstención (la gente del “me da igual”) subió al 31% de golpe, hasta que pasó algo gordo.
  2. En 1982 se registró la menor abstención de la historia. El 80% de los españoles salieron a votar masivamente. Solo el 20% se abstuvo. De nuevo con las ansias de cambio. Adolfo Suárez había dimitido. Acabábamos de tener el famoso 23-F. La democracia había subsistido, mantenida con palillos y había que revalidarla, no fuese a ser que a alguien se le ocurriese quitárnosla. Sin duda, un momento histórico que, también significó un cambio. De UCD pasamos al PSOE de Felipe González.
  3. La abstención volvió a fluctuar en torno al 30% hasta otro mínimo: en 1996. Bajó hasta el 22,6%. Curiosamente con otro cambio: los votantes escogieron al PP después de una serie de escándalos del PSOE. Y ahí se quedó hasta que se le ocurrió meterse en la guerra de Irak.
  4. En 2004, después de haber pasado por otro despunte superior al 31% de no-votos al “me da igual”, la abstención volvió a bajar hasta el 24% a favor del cambio. El cambio relativo. El cambio de nuevo al PSOE, que lleva ahí desde entonces.

Como queda patente, la lectura que se hace en la sociedad y la política españolas del no-voto o abstención no es de rebeldía contra el sistema. Es más bien de continuismo. Las elecciones en las que hay abstención, mantienen el status quo conseguido en las anteriores. Las elecciones en las que hay alta participación generan cambios.

Si pretendes quejarte con tu abstención, te recomiendo que consideres una mejor manera de hacerlo, porque si no, te van a tomar por el pito del sereno.

El voto nulo

El voto nulo es el voto ambiguo. Los votos con papeletas no oficiales, votos a más de un candidato, votos rotos, votos con dibujitos, etcétera, todos esos son votos nulos, porque aunque el votante se ha personado para dar su voto, el voto no se atiene a las reglas de los votos.

Este voto, igual que las abstenciones, no suma votos en el cómputo global de votos emitidos y, para los efectos, es lo mismo. Se registra como nulo para que la contabilización al final de la jornada, entre válidos, nulos y abstenciones, sume el 100% y nadie diga que ha habido tongo.

Históricamente, en España, siempre ha habido muy pocos votos nulos. En las generales sólo ha superado el 1% las primeras 4 elecciones de 1977, 1979, 1982 y 1986, y se lo podríamos achacar perfectamente a que estaban todavía aprendiendo cómo funcionaba eso de votar.

El hecho de que el voto nulo no sea computable lo hace una muy mala elección si quieres cambiar las cosas. A todos los efectos, en España funciona igual que una abstención. Y si las abstenciones no hacen nada por el cambio, imagínate lo que hacen los votos nulos que prácticamente no superan el 2%.

En #nolesvotes te podríamos pedir que votaras a “Conejitos suicidas” o al “Partido de la Pantoja de Puerto Rico“, o a cualquier chorrada que te viniese a la mente. Incluso meter una pegatina de #nolesvotes en el sobre. Daría igual. Tu voto sería igualmente nulo y dejarías las cosas igual, porque tu voto no sería válido. Sería papel mojado.

El voto en blanco

Según la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, en su artículo 96, punto 5: “Se considera voto en blanco, pero válido, el sobre que no contenga papeleta y, además, en las elecciones para el Senado, las papeletas que no contengan indicación a favor de ninguno de los candidatos”.

¿Qué los diferencia de una abstención o un voto nulo? El tema de que sea un voto “válido”. El voto en blanco es válido porque sí cuenta para el cómputo final de votos. Pero si te piensas que se va a traducir en escaños en blanco, te equivocas de pleno. Entonces, ¿qué se hace con ellos?

Si has oído que son votos que se dan al partido más votado, o que se distribuyen entre los más votados, no es cierto. Pero sí perjudican a los partidos menos votados. En España no se utiliza un sistema proporcional normal y lógico, en el que cada partido se lleva el tanto por ciento de escaños que ha conseguido en las urnas. En España utilizamos una complicada fórmula matemática, la ley d’Hont (explicada pasito a pasito aquí y aquí), con una regla de salida básica: si no llegas al 3% de los votos, no entras en el juego. Los votos en blanco, aunque no se le reparten a nadie, sí que hacen el saco de votos más grande, con lo que los porcentajes, se hacen más pequeños. Como consecuencia los partidos con menos votos salen perdiendo.

Además, los artículos 68 y 69 de la Constitución Española establecen que la circunscripción electoral para las elecciones generales (Congreso y Senado) es la provincia. Eso quiere decir que, aunque un partido se pase del 3% en el recuento de votos nacional, si provincia a provincia no llega al 3%, queda eliminado. En las últimas elecciones generales, le pasó a IU de manera escandalosa. Aunque sacó más votos que CiU en las elecciones al Congreso, sacó 8 diputados menos. ¿Por qué? Porque circunscripción a circunscripción había quedado eliminada, a pesar de tener un total nacional superior.

En las próximas elecciones municipales y autonómicas pasa tres cuartos de lo mismo. Cada autonomía tiene su propia Ley Electoral, siendo la Valenciana de las más hirientes contra los partidos minoritarios, ya que eleva el mínimo al 5%. No obstante, como la circunscripción electoral sigue siendo la provincia, aunque un partido llegue al 5% global en todas las provincias de la autonomía, o incluso al 10%, o al 12%, no tendrá acceso a escaño si no llega al 5% al menos en una de ellas.

Luego, votar en blanco hace más difícil a los partidos pequeños más difícil llegar a obtener escaños, o lo que es lo mismo, hace más fácil a los partidos mayoritarios obtenerlos. De ahí que el voto en blanco acreciente las injusticias electorales y que #nolesvotes no te lo recomiende.

En todo caso, hay una iniciativa llamada “Ciudadanos en Blanco” que te proponen que les votes a ellos. Ellos a cambio, cada escaño que consigan lo dejarán vacío, siempre que legalmente sea posible. Y cuando no lo sea, no lo defenderán ni votarán en los plenos, excepto si es para votar que los votos en blanco se conviertan en asientos vacíos en una futura Ley Electoral.

En resumen

Estás jodido. O jodida. Porque te puedes quejar todo lo que quieras, tenemos libertad de expresión, pero si no sales a votar el 22 de mayo, las cosas no van a cambiar. Claro, viendo que abstenerte no es una opción, romper tu papeleta tampoco y dejar el sobre vacío menos todavía… ¿qué hacemos?

#nolesvotes es una gran alternativa. No es un partido político, ni es una organización. Es una idea. Una idea lógica después de haber visto lo que acabas de ver. “Si no quiero el sistema actual, no quiero votar PP, no quiero votar PSOE, pero no quiero tampoco que salgan elegidos por mi inacción, porque me tienen hartito, voto a los demás.”

¿Qué consigues con eso? En primer lugar, si diversificamos el voto, la ley d’Hont es más difícil de aplicar y menos abusiva. Repartir los escaños entre cinco partidos donde dos quedan eliminados y otros dos tienen en conjunto el 70% de los votos restantes es favorecer el bipartidismo. Si bajamos ese 70% y subimos el resto, favorecemos que la representación en las cortes autonómicas y los ayuntamientos sea más equitativo y castigamos verdaderamente a la clase política asentada, porque entonces es cuando verdaderamente pierden poder.

En segundo lugar, ayudamos a que las formaciones políticas que quedan injustamente excluidas por la barrera del 3% o el 5% y la circunscripción electoral tengan opciones a conseguir escaños en las autonomías. Aunque no consigan todos los que les corresponden por derecho porcentualmente, al menos tendrán la oportunidad de dejar oír su voz y defender tu voto.

Por último conseguimos un cambio aún más grande: en la ciudadanía. Porque #nolesvotes no te pide que des tu voto indiscriminadamente a cualquiera. Te pide que te informes de las alternativas y escojas la que te parezca mejor a ti. La ciudadanía tiende a pensar que si no votamos PP hay que votar PSOE, porque PP y PSOE nos invitan a pensar así. Pero eso no es cierto. Hay otros partidos a los que, tal vez por ser pequeños, tal vez por pensar que no van a llegar a ese 3%, tal vez por pensar que es tirar tu voto, no les das ni la oportunidad de leerte su programa electoral. ¿Y si tienen ideas buenas? ¿Vas a permitir que se pierdan esas ideas por seguir la misma tendencia de siempre? ¿Y si quieren cambiar este sistema electoral por uno mejor? ¿No sería eso digno de ser votado?

Pues ale. Si ya te has terminado el café, piensa sobre todo esto. Compártelo con quien quieras. Busca alternativas. Pero sobre todo, el 22 de mayo #nolesvotes, pero vota.

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La culpa es tuya

marzo 3, 2011 4 comentarios
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Quedan 79 días #nolesvotes

Ayer nos decían que la cifra oficial de parados en España ha subido en más de 68.000 personas hasta los casi 4,3 millones de parados. Curiosamente también sabíamos que dentro de nada sale el iPad 2, que ya podemos reservar la 3DS y que Lady Gaga va a sacar un nuevo perfume con esencia de sangre y semen.

Me pregunto, ¿de los cuatro enlaces que he puesto ahí arriba, en cuál has hecho clic primero? Es solo curiosidad… Me gustaría pensar que estás tan bien informado/a que no te ha hecho falta hacer clic en ninguno, pero es probable que el dato del paro lo tengas tan asumido, que el resto te haya llamado más la atención y hayas escogido alguno de los demás.

El gran problema de eso es precisamente ese: que lo tienes asumido. Es un dato horrible y tal. Ha crecido mucho y tal. Hay mucha gente que no tiene dinero para dar de comer a sus hijos… y tal. Pero, ¡hey! ¿Has reservado ya el iPad 2? Como no lo reserves pronto se van a acabar… ¿Has oído la última de Lady Gaga? Y, joder, ¿viste el vestido-huevo de los Grammy?

¿Quién tiene la culpa de que las búsquedas sobre Lady Gaga superen por más del doble a las del paro? Y mañana nos habremos olvidado del dato del paro, pero a Lady Gaga seguiremos teniéndola en la retina vestida de salchichón, o de jabugo. ¡Y que no se nos olvide pasarnos por un centro comercial, que la 3DS hay que verla en persona!

Esto puede parecer banalizar temas serios, o juntar churras con merinas. Pero es un modo exagerado de ilustrar hasta qué punto nos interesamos por lo verdaderamente importante, o nos limitamos a obviarlo. Álex, un amigo mío, al que mando saludos desde aquí, dice una cosa que demuestra su gran sabiduría: “cada pueblo tiene el gobierno que se merece“. Y tiene toda la razón. Tanto en gobiernos democráticos como en toda la escala que va hasta las dictaduras más férreas, cada pueblo tiene el gobierno que se merece… hasta que decide cambiarlo.

Otra de las noticias que tendemos a obviar o asumir es la revuelta que está ocurriendo en Oriente Próximo. Los ciudadanos de sus respectivos países han decidido que no se merecen esos gobiernos y han decidido cambiarlos. Y digo que la tendemos a asumir porque probablemente hayas dedicado más tiempo al #turismoBisbal que a las revoluciones de Oriente Medio. Es muy posible que te preocupe más lo cara que está la gasolina o los #110facts que el hecho de que los pueblos del norte de áfrica estén decidiéndose por la democracia. Por el derecho a que su voz se escuche. Quizá ya te hayas olvidado de que el sáhara occidental también lo intentó hace unos meses y los reprimieron a palos.

En definitiva, como dice Álex, “cada pueblo tiene el gobierno que se merece” por la sencilla razón de que, de una manera u otra, tú eres el responsable de cambiar las cosas. Ya sea saliendo a la calle a quejarte, o mediante tu voto, eres tú el responsable del gobierno que tienes. Y si no te gusta, eres tú quien tiene que sacarle los colores. No cambiarlas, o decidir no usar todos los medios a tu disposición para cambiarlas, es asumirlas como buenas.

#nolesvotes te propone cambiarlas. Aquí no hace falta montar una revolución violenta, ni hace falta poner a los militares de nuestra parte, más que nada porque desvirtuaría la victoria. Eso ya nos lo han dado hecho. Pero utilizando las reglas democráticas que tenemos ahora, aunque no sean las mejores, sí puede hacerse, aunque pienses que no. Hasta ahora (e incluso ahora) la mayoría de los ciudadanos se estanca en el bipartidismo. No es que les guste, no. Es que lo tienen asumido. Y en las próximas elecciones harán lo mismo. Igual que asumimos que el paro sube. Pero no deberían asumirlo. No deberías asumirlo.

Lo que sí deberíamos asumir es que el poder de cambiar las cosas ha sido, es y seguirá siendo nuestro. Hasta ahora asumías que para cambiar las cosas tenías que votar al partido en la oposición. ¿Por qué no pruebas a asumir que eso no es cambiar las cosas? Eso es seguir igual. #nolesvotes y vota a una alternativa, que las hay.

“Todo es la misma mierda. No votes a nadie.”

marzo 1, 2011 24 comentarios
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Quedan 81 días #nolesvotes

Sé que a muchos os ha gustado la publicación que escribí el viernes: “Pues yo no entiendo eso de #nolesvotes”. Os agradezco profundamente vuestros comentarios. También sé que a muchos no os ha gustado. Entre ellos iwisiw, de meneame.net, que ha dejado claro en los comentarios del enlace que está absolutamente en contra de #nolesvotes porque somos unos inocentes que le estamos haciendo el juego a los de siempre.

Que “todo el arco parlamentario está podrido” y que no hay alternativas, es una de las cuestiones más comunes que se nos presentan a los nolesvotienses. Sinceramente, entiendo ese pensamiento: “Todo es la misma mierda. ¿Por qué debería molestarme en ir a votar?” Yo también pensaba así antes de que mi amigo Catacroc me presentara #nolesvotes. Pero no más, claro. No obstante, lo entiendo.

Tú piensas que todos los partidos, aunque con sus diferencias abismales, claro está, son exactamente iguales en el fondo. Sabes exactamente por qué razón (o razones) no votarías a cada partido. Entiendes que las “alternativas” que #nolesvotes te dice que hay en realidad se refieren solo a los partidos mayoritarios. Piensas que tu abstención, o tu voto en blanco, serán entendidos como una rebelión. Que cuando vean que la mitad de los votos son blancos, entonces se darán cuenta. Que cuando los votantes dejen de ir a votar, las cosas tendrán que cambiar.

Mal.

¿Sabes cuánta gente se abstuvo de votar en las últimas elecciones catalanas de 2010? ¿Te lo imaginas? Míralo en Internet. El 40% no fue a votar. Contando con los votos en blanco, el 43%. Con estas cifras, el partido más votado en las últimas elecciones catalanas fue, sin duda, el no-partido, porque CiU, la fuerza política más votada, solo consiguió el 38,5% de los votos.

¿Sabes en qué ha cambiado el panorama político la abstención? En nada. Sí, es cierto, ha cambiado el gobierno en Cataluña. Pero eso no es por la abstención. El tripartito anterior salió de unas elecciones en que la abstención fue incluso mayor.

Sí, la enorme cifra de abstenciones, o de votos blancos, aparece en las noticias. Pero después se aplica la ley electoral con los votos que quedan. Cuantos más votos blancos hay, más injusto y desproporcionado se vuelve el reparto de poder y más se premia a los partidos más votados. Y más se castiga a los menos votados. Después de las matemáticas se publican los resultados. Se declara un vencedor. Y todo sigue igual que siempre. Nadie rectifica nada. Los partidos siguen manteniendo las reglas del juego, siguen negociando con tus votos y siguen desoyendo a los ciudadanos. Decir que abstenerse o que votar en blanco va a cambiar las cosas es no ver la realidad. Porque la realidad es que eso ya lo hemos probado, y no funciona.

#nolesvotes te propone que no tires tu voto, pero que no votes a los de siempre. Pero claro, a ti, que te parece que todos los partidos están podridos y que ninguno se salva, te corroe las entrañas tener que darle tu voto a alguno. Es un gran dilema. Por un lado comprendo que no quieras darle tu voto a alguien que no te representa al 100%, por otro lado tienes que comprender que el único que te representa a ti al 100% eres tú mismo. Como dije el domingo, “nunca llueve al gusto de todos” por lo que tal vez tengas que plantearte que, como es poco probable que encuentres a alguien que te represente al 100%, tal vez tengas que conformarte con un 90%, o un 80%.

Si decides que no estás dispuesto a aceptar menos, que prefieres tirar tu voto… ¿Has considerado la opción de Ciudadanos en Blanco? Para aclararnos: llegados a este punto, estamos en la situación de que tú no quieres darle el voto a nadie porque nadie te representa, así que has decidido no votar, o votar en blanco. Pero te encuentras con el dilema de que si no votas, no vas a cambiar las cosas y si votas en blanco, tampoco. Ciudadanos en Blanco es una opción en la que tu voto en blanco se convertirá en escaños vacíos o nulos. Un partido fantasma que estará ocupando su asiento lo menos posible e intervendrá en las sesiones nada o menos.

Claro, llegados a este punto, si me dices que tampoco quieres votar a Ciudadanos en Blanco, te tengo que preguntar: ¿por qué? Tu respuesta probablemente sea que te parece una patochada, un partido absurdo, casi como el Partido Pirata, o el Partido Cannabis por la Legalización y Normalización (que conste que YO no estoy diciendo que sean absurdos, eres perfectamente libre de escogerlos si sus programas te representan). ¿Por qué? ¿Te has tomado la molestia de leer su programa? ¿Has ido a preguntarles personalmente qué van a hacer con tu voto? ¿Acaso eres un vidente (y de los buenos) y sabes perfectamente que no te representan sin investigar? ¿O es que tienes prejuicios contra ellos por ser pequeños, o por ser nuevos? ¿No crees que tal vez por eso tienen muchos más ideales y los defienden más fuerte que los partidos mayoritarios? ¿No crees que precisamente por eso sí van a usar bien tu voto?

No, tú sigues con la idea metida en tu cabeza de que el estado de cosas actual es inamovible, y que no moverte es la mejor opción. Bien, es tu decisión. Es tu voto. Pero es la misma decisión y el mismo voto que llevas haciendo toda la vida. Es el mismo inmovilismo que hemos asumido todos. Y va a dar el mismo resultado de siempre: nada. Y cuando te veas acorralado en tus propias razones contra #nolesvotes te reirás de que te pidan el no-voto para ciertos partidos basándose exclusivamente en la Ley Sinde.

Mal.

Por enésima vez: que la Ley Sinde fue el detonante, sí. Seguro. Pero no es más que una de tantas en las que PPSOE ha hecho lo que ha querido sin pensar en la gente que les votó. Van a hacer lo que ellos quieren con tu voto, no lo que tú quieres que hagan con él. Y el no hacer nada va a dejarles hacer lo mismo.

Y entonces me dirás que intentar hacer algo es absurdo, porque las reglas del juego están puestas para que no podamos hacer nada. Que somos marionetas en un vaivén de poder en el que tenemos la ilusión de ser los jefes cada cuatro años, pero que en realidad no podremos cambiar esto. Y que somos ilusos si lo intentamos.

Mal.

Porque entonces estás incurriendo en una contradicción. Estás peleándote conmigo por intentar hacer algo para cambiar las cosas, cuando a ti te gustaría que cambiaran. Estás decidiendo no utilizar ese resquicio que te deja nuestra pseudodemocracia porque te derrotas a ti mismo antes de luchar. Estás diciendo con la boca “esto no me gusta” cuando con tus acciones (o no acciones) estás demostrando que no te importa.

Y claro, llegamos al punto en el que nos damos de bruces con la realidad. No te importa. Te has acostumbrado. Estás a gusto. No quieres cambiarlo. Te escudas en una visión negativa de tu entorno, pero te has acomodado a él, tanto que ahora alguien viene a hacer algo para intentar mejorarlo y te da miedo que lo cambien. E intentas que ellos hagan los mismo que tú. Que se acomoden.

Mal.

Porque llega el punto en el que no hay manera de acomodarse. Porque llega el punto en el que hay que decir “basta”. Y la gente que está dispuesta a cambiar las cosas va a utilizar cualquier resquicio posible que haya para cambiarlo, o para que ese resquicio cada vez se haga más grande y más grande, hasta que nos de suficiente margen de maniobra para cambiarlo. Y si no quieres unirte, vale. Ya has demostrado que quieres ser uno más en el bando del inmovilismo. Pero mi voto sigue siendo mío. Y mi voz también. Y seguiré defendiendo lo que creo hasta que sea una realidad. Y si en algún momento te das cuenta de que eso también te representa, entonces serás bienvenido.

“Pues yo no entiendo eso de #nolesvotes”

febrero 25, 2011 37 comentarios
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Quedan 85 días #nolesvotes

Hoy este blog ha duplicado el número de visitas máximo que había recibido desde que lo abrí. Vale, tampoco lleva tanto tiempo abierto, pero hasta ahora van 205 personas que han leído el artículo de ayer y contando…

Parte de estos lectores y lectoras vienen de meneame.net, una comunidad en la que acabo de meterme y en la que #nolesvotes es un movimiento que todavía no se entiende del todo bien. Ayer no fui el único que apareció en los meneos de la red, y no fui el único que tuvo que defender la idea de #nolesvotes. Y como hay mucha gente que no lo entiende, decidí cambiar el tema que tenía pensado para el post de hoy y hablar de qué es eso de #nolesvotes desde los puntos de vista que ayer me encontré en comentarios por redes sociales, meneos y en el propio blog.

¿Pero qué es eso de #nolesvotes?

Puedes ver datos sobre el movimiento #nolesvotes en www.nolesvotes.com y wiki.nolesvotes.org. Por supuesto, hay una conversación global en Twitter con el tag #nolesvotes, que es de donde salió todo el asunto. El origen de #nolesvotes viene de la architwitteada #leySinde. Cuando PP, PSOE y CiU se pusieron de acuerdo para rescatar la ley de donde debía haberse quedado, los internautas comenzaron a reunir sus comentarios en la red bajo la idea de #nolesvotes, ya no por la #leySinde en sí misma, sino porque era la enésima situación en que el bipartidismo de España se ponía por encima de los votantes, de los que en realidad deberían tener la palabra. Al fin y al cabo, quien decide en una democracia debería ser el pueblo.

Dado que había unas elecciones cerca (quedan 85 días) #nolesvotes resumía no solo la necesidad de un voto de castigo, sino la necesidad de un cambio. Pero no hay que pensar que #nolesvotes es una organización, como #Anonymous, ni pensar en #nolesvotes como en un partido político que tenga que presentar un programa electoral. #nolesvotes es simplemente una idea, con la que probablemente estás de acuerdo, aunque no lo sepas: “No te pedimos el voto para ningún partido concreto, ni que votes en blanco, ni que te abstengas, sino que te informes para comprobar que existen alternativas.

¿Qué propone #nolesvotes?

Primero repito: no pienses que #nolesvotes es un partido político; no pienses que es una organización o una asociación; no pienses que deben presentarte un programa electoral. No lo van a hacer. #nolesvotes es una idea y punto. Eso sí, es la idea de mucha gente, y cuanta más gente se une… bueno, a más gente, más ruido. La idea es: no te resignes al sistema electoral actual.

Muchos están hartos de la gestión del PSOE; y ya no solo hablamos de la #leySinde, hablamos de economía, de vivienda, de igualdad, de trabajo, de juventud, de educación… La forma tradicional de castigar la gestión de un gobierno en España, ha sido resignarse al bipartidismo y votar a la oposición. Pero cada vez más gente tampoco quiere votar al PP. La corrupción, la falta de ideas, la falta de liderazgo, la sensación de que la crisis actual es herencia de su gestión proconsumista y sobreconstructora, y muchas otras razones, incluso ideológicas, hacen que PP tampoco sea la opción que te representa. Desde luego, la #leySinde dejó claro que PP, PSOE y CiU, salvando las distancias, son la misma cosa.

Es cierto que en los noticiarios nacionales, cada vez que sale una encuesta de intención de voto o una entrevista política se evita a los partidos “minoritarios”, a los que me gusta llamar “terceras vías“, pero eso no significa que no existan. De hecho estas terceras vías, desde su pequeñez están innovando y proponiendo nuevas maneras de regenerar la democracia. ¿Te has informado sobre ellas? Tal vez si de verdad quieres que tu voto se haga notar, deberías informarte y votarles. Eso es lo que te proponen los ciudadanos y ciudadanas que piensan #nolesvotes.

¿Y la idea de #nolesvotes no es de sentido común?

Precisamente. Al menos eso pienso yo y los más de 27.000 Facebookers que ya están apuntados en el grupillo. Y probablemente piensen igual los más de 300.000 internautas que han visitado www.nolesvotes.com. Pero, sinceramente, para que llegue a algo, hay que promocionarla. Hazte eco en tu blog, en twitter, en facebook… Ya sabes que @Catacroc en su blog y yo en el mío estaremos publicando hasta que lleguen las elecciones. Además de asumir la idea, ¿por qué no la comentas con tus amigos?

Pues yo creo que #nolesvotes no va a llegar a nada

Pues con esa actitud, desde luego no. Pero si se produce un cambio democrático en las próximas elecciones locales, sí, es verdad, no habrá manera de achacárselo a #nolesvotes.

Si, por ejemplo, #nolesvotes te pidiera “vota a Ciudadanos en Blanco“, pues sí. Podríamos medir el efecto de #nolesvotes tras las elecciones mirando cuánta gente votó a Ciudadanos en Blanco. Pero no es el caso. La propuesta es tan sumamente abierta que podría pasar de todo, eso sí, le pegaremos un bocado al verdadero problema que permite a los grandes partidos desoír a los españoles y las epsañolas que les votan: el bipartidismo que, desgraciadamente, los votantes hemos asumido.

Probablemente tras estas elecciones en los ayuntamientos y comunidades haya mayoría de PP, o de PSOE, pero desde luego si ayudamos a los demás a informarse de que existen terceras vías, conseguiremos un mapa político mucho más polarizado, donde haya más ideas que plantear y más voces para apoyarlas. Más aún, habremos retomado las riendas de la verdadera democracia y nos daremos cuenta de que dentro de un año podemos volver a repetirlo y conseguir mucho más.

¿Y cómo es posible que haya llegado a tanto? No lo entiendo. ¡Si no proponen nada!

Bueno, eso de que no proponen nada… Desde luego no son un partido político. No te van a proponer políticas de economía o de empleo. No te van a proponer qué hay que hacer con la distribución del estado español. No van a meterse en el Congreso o el Senado, porque no van a pedir tus votos. Ni van a apoyar a un partido u otro. Pero sí tienen algo claro que proponerte: que hay muchas opciones, así que te proponen que te informes y, por supuesto, que no tires tu voto al bipartidismo.

Te repito el lema de #nolesvotes: “No te pedimos el voto para ningún partido concreto, ni que votes en blanco, ni que te abstengas, sino que te informes para comprobar que existen alternativas.” Qué alternativa escojas, es cosa tuya. Pero escoge algo que realmente represente tus ideales y no permitas que tu “voto tradicional” o tu “voto útil” (que, claramente sería inútil) devuelvan a España de nuevo a un bipartidismo constante. Sabes que te mereces algo mejor y tienes una oportunidad fantástica de cambiar las cosas el próximo 22 de mayo. Úsala bien. Esa es la idea de #nolesvotes.

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