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La realidad electoral

junio 13, 2011 1 comentario

Desde el día 22 de mayo en que muchos españoles y extranjeros fuimos a votar en el único resquicio que esta pseudo-democracia nos deja para elegir gobierno, tengo pendiente con vosotros el análisis de los resultados de las elecciones. Muchos nolesvotienses están entristecidos porque no han visto un resultado abrumador en las urnas, y aunque muchos sí se han dado cuenta del auge que las terceras fuerzas han tenido en esta ocasión (porque han recuperado cerca de 1.500.000 votos que no han ido a parar a la opción tradicional de castigo, la oposición) sí es cierto que los resultados electorales hablan de una descomunal derrota del PSOE frente a una abrumadora y aplastante victoria del PP.

¿Pero es eso realmente así? Analicemos los datos de las elecciones como deberían haber sido, y veamos qué ocurre. Voy a utilizar los datos que publica El País, porque su sistema de análisis de las elecciones es muy rápido y gráfico.

Extremadura

Extremadura

Aragón

Aragón

Canarias

Canarias

Castilla-La Mancha

Castilla-La Mancha

Comunidad Valenciana

Comunidad Valenciana

Baleares

Baleares

Murcia

Murcia

Madrid

Madrid

Castilla y León

Castilla y León

La Rioja

La Rioja

Cantabria

Cantabria

Asturias

Asturias

Navarra

Navarra

Según los resultados electorales, el Partido Popular ha vencido en 11 de las 13 comunidades autónomas que concurrían a comicios electorales. Solo en tres de esas once, el Partido Popular ha sido la fuerza más votada, pero no ha conseguido mayoría absoluta. En las otras dos, los escaños están más repartidos entre más fuerzas políticas.

¿Mayoría relativa?

En Extremadura el Partido Popular ganó por mayoría relativa con 32 escaños, contra 30 del PSOE y 3 de la coalición con la que se presentaba IU. Aunque la mayoría absoluta está en 33, bastaba con que IU no votara a favor del Partido Popular para que formara gobierno.

La realidad es que, con un sistema proporcional justo, el Panorama hubiese sido el siguiente: el Partido Popular habría ganado con 30 escaños (dos menos), seguido del PSOE con 29 (uno menos), e IU habría conseguido 4 escaños (uno más). UPyD y IPEX (Independientes por Extremadura) habrían entrado en Cortes con un escaño cada una. Si el PSOE hubiese conseguido pactar con UPyD o IPEX hubiera tenido la misma fuerza que el PP.

En Aragón donde las fuerzas se han distribuido un poco más, la victoria abrumadora del PP le sitúa, con sus 30 escaños, muy por encima del siguiente partido más votado, el PSOE, con 22 escaños. Le siguen el PAR (Partido Aragonés) con 7 escaños y la CHA (Chunta Aragonesista) con 3.

De nuevo, con un sistema proporcional justo, el panorama hubiese sido el siguiente: el Partido Popular habría perdido tres escaños (se quedaría con 27), el PSOE dos (se quedaría con 20), y el PAR uno (quedándose en 6). La Chunta Aragonesista pasaría de 3 escaños a 6 (el doble) y aparecerían cuatro nuevas fuerzas: IU (con 4 escaños), UPyD (con 2 escaños) y ECOLO y C. Aragón (con un escaño respectivamente). Un panorama dramáticamente diferente, donde las fuerzas alternativas al bipartidismo tienen la misma fuerza en conjunto que el PSOE individualmente, y se quedan a solo 7 escaños del Partido Popular.

En Canarias el panorama fue todavía más diverso. Actualmente, los escaños estan así: PP y Coalición Canaria tienen ambos 21 escaños, el PSOE tiene 15 y Nueva Canarias 3.

El panorama con otra ley electoral sería también dramáticamente diferente. El PP tendría 19 escaños (2 menos), CC tendría 15 (6 menos) y el PSOE 13 (2 menos). Por contra NCA doblaría sus escaños (de 3 pasaría a 6) y aparecerían nada menos que siete nuevas fuerzas con un escaño cada una: ACSSP (Alternativa Ciudadana Sí Se Puede), Verdes, UPyD, C.G.C.A., IUC, ANC y SCC.

En todos los casos, el Partido Popular es la fuerza más votada, eso es cierto. Pero también es cierto que en todos los casos hay muchos ciudadanos no representados por el actual sistema electoral. En todos los casos, pierde la democracia.

¿Mayoría absoluta?

Veamos ahora los casos en los que el Partido Popular ha conseguido mayoría absoluta en las Cortes autonómicas.

En Castilla-La Mancha el Partido Popular ha conseguido los 25 escaños que le otorgan la mayoría absoluta. Las Cortes solo las comparten con el PSOE que tiene los otros 24 escaños.

En una representación lógica y proporcional, el PP habría perdido el escaño de la mayoría absoluta, quedándose con una mayoría simple de 24 escaños. El PSOE, por su parte habría perdido tres escaños, que habrían ido a parar a IU (2 escaños) y UPyD (1 escaño). El PACMA (Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal) ganaría un escaño y, al igual que IU y UPyD conseguiría representatividad el las Cortes.

En Cantabria el Partido Popular bajaría de los 20 escaños que le dan la mayoría absoluta a 18. PRC y PSOE mantendrían sus 12 y 7 escaños, pero IU y UPyD conseguirían representatividad con un escaño cada una. El gobierno de la región podría haber cambiado de manos.

En la Comunidad Valenciana las cifras son mucho más chocantes. El Partido Popular hubiera perdido su mayoría absoluta: de 55 escaños hubiera pasado a tener 49, uno menos que la mayoría absoluta en las Cortes Valencianas. El PSOE también habría perdido escaños y su descalabro electoral se habría acentuado: de 33 escaños habría conseguido solo 28. Las otras dos fuerzas, Coalició Compromís y Esquerra Unida del Pais Valencià habrían ganado dos y un escaño respectivamente, situándose en los 8 y 6 escaños cada una.

Además, UPyD (con 3 escaños), Verds (con 2), y España 2000, ERPV y CVA (con 1 escaño para cada lista) habrían obtenido representación en las Cortes.

En Baleares se repetiría una imagen similar, pero la distribución de poder roza lo absurdo. La mayoría absoluta, con 35 escaños, del Partido Popular bajaría a una mayoría simple de 28 escaños, perdiendo siete escaños. El PSOE perdería uno de sus 14 escaños, quedándose en 13.

Es curioso que en los siguientes partidos que han conseguido representación habría un baile de escaños extraño. Por ejemplo, mientras que la coalición PSM-IV-EXM ganaría un escaño, la coalición PSOE-PACTE de Ibiza pasaría de 4 a 2 escaños. La coalición PSM-EN mantendría su escaño, pero la coalición GXF-PSOE de Formentera, perdería su único escaño desapareciendo de las Cortes Baleares.

Por contra, otras formaciones, como IB-LLIGA, CXI y EUIB, que pese a tener más votos no obtuvieron representatividad parlamentaria, conseguirían 2 escaños cada uno. UPyD, ERC, CenB y EXC habrían conseguido un escaño respectivamente ya que tenían también más votos que algunas de las coaliciones anteriores.

Este caso es absurdo porque mientras que IB-LLIGA, CXI, EUIB, UPyD y ERC tienen cada una más votos que la suma de PSM-EN y GXP-PSOE juntos, las primeras no obtuvieron escaños mientras que las segundas sí. Ironías de nuestra Ley Electoral. Aunque tengas más votos, te puedes quedar sin representatividad parlamentaria.

Ciudadanos no representados

En Murcia el Partido Popular mantendría su mayoría absoluta, pero cambiarían mucho las cifras: de sus actuales 33 escaños pasaría a tener 27 (6 menos). El PSOE mantendría sus 11 escaños, pero irrumpirían con fuerza IU (que pasaría de 1 a 4 escaños), UPyD (con 2 escaños) y LV-ECOLO (1 escaño).

De la misma manera, en Madrid el PP mantendría la mayoría absoluta, pero por muy poco: de sus actuales 72 escaños pasaría a tener 67. El PSOE también reduciría su representatividad de 36 a 34 escaños. IU mantendría sus 13 escaños y UPyD sus 8 escaños, pero el resto de la cámara se llenaría con escaños de nuevas fuerzas políticas.

ECOLO conseguiría dos escaños, Ciudadanos en Blanco podría dejar un escaño vacío yel PACMA, PUM+J, FE y P.C.P.E. conseguirían por su parte también un escaño cada uno.

Castilla y León es otra comunidad donde el PP mantendría su mayoría absoluta, pero se vería reducida sensiblemente de 53 a nada menos que 44 (9 escaños menos). El PSOE pasaría de 29 a 25 escaños, mientras que IU y UPL pasarían de tener un escaño cada una, a tener cinco y dos respectivamente.

El caso de UPyD en Castilla y León es similar al caso de Baleares. Pese a haber conseguido el doble de votos que UPL, actualmente se ha quedado sin escaños en las Cortes. En un sistema realmente proporcional hubiera conseguido tres escaños. Los partidos y coaliciones PCAL, PCAL-CI, PACMA, MASS y PAL-UL, que actualmente no tienen representatividad, habrían conseguido un escaño cada uno.

De nuevo, La Rioja tendría mayoría absoluta del PP pero, de nuevo, por la mínima: de 20 escaños pasaría a 17. El PSOE perdería un escaño y pasaría de 11 a 10. PR mantendría sus 2 escaños, pero ganarían representatividad IU (con 2 escaños), UPyD (1 escaño) y E-V (1 escaño).

Comunidades de poder distribuido

En Asturias la distribución del poder se ha fragmentado mucho debido al Foro Asturias, de Álvarez Cascos, que se ha escindido del Partido Popular y ha arrastrado a muchos votantes del mismo. El FAC de Francisco Álvarez Cascos pasaría, no obstante, de 16 a 14 escaños. De 15 a 14 pasaría el PSOE y de 10 a 9 el PP. Por contra IU-Los Verdes subiría un escaño, de 4 a 5. UPyD, IDEAS y Bloque Por Arturias conseguirían la representatividad parlamentaria con un escaño cada una.

Por último, el País Vasco es, probablemente, la región de España donde mejor distribuido está el poder. Solo UPN y PSN-PSOE están representadas en exceso, y solo por dos y un escaño respectivamente. UPN de 19 escaños pasaría a 17 y PSN-PSOE de 9 a 8.

Los 8 escaños de NA-BAI, los 7 de BILDU, los 4 del PP y los 3 de IZQ-EZK les representan proporcionalmente, por lo que no habría variaciones. CND, ECOLO y RCN-NOK pasarían a tener representatividad parlamentaria con un escaño cada uno. No obstante, el hecho de que las variaciones sean mínimas demuestra una cosa: cuando el voto está muy repartido la actual Ley Electoral es relativamente justa. Cuando el voto se polariza, la actual Ley Electoral beneficia al más votado.

Realidad electoral

Viendo los datos, hay dos cosas claras. Primero: las reglas democráticas de nuestro país están hechas para polarizar las elecciones, porque de haber una representación literal de la voluntad popular, lo que reinaría en las cortes sería el multipartidismo en lugar del bipartidismo. Segundo, a pesar de todo #nolesvotes ha tenido su efecto.

Es importante mencionar que a estos comicios locales y autonómicos concurrían 700.000 votantes más que en los anteriores. En una situación de desgaste masivo del partido del gobierno, el PSOE, lo lógico hubiese sido una victoria aplastante del partido de la oposición, atendiendo al comportamiento de la sociedad española desde la transición hasta ahora. Pese a que ha sido así, el Partido Popular solo ha ganado 410.000 votos más.

Además, el PSOE ha perdido 1.500.000 votos con respecto a los últimos comicios. La pregunta es, ¿qué ha pasado con esos 1.700.000 votos que no han ido al PP ni al PSOE? Se han repartido. Por supuesto, con un sistema más justo, la repartición se habría notado muchísimo mas. El sistema actual que castiga a los partidos pequeños y premia a los grandes ha inflado soberanamente la victoria del PP. Pero no olvidemos que entre los abstencionistas, los votos en blanco y los votos que se han dirigido a otras fuerzas, PP y PSOE están representando solo a aproximadamente la tercera parte de la sociedad española.

¿Qué lecciones aprendemos?

Aprendemos que nuestro objetivo principal como ciudadanos, no es que ganen unos u otros. La victoria del PP ahora es tan mala como una victoria del PSOE, porque ambos se comportan igual. Ambos son lo mismo. Ambos siguen dando la espalda al consenso de mínimos, a las acampadas que ya se retiran después de un mes de reivindicaciones y ambos están más preocupados de sí mismos que de nosotros, los ciudadanos. Sigue siendo necesario salir a la calle y quejarse. Sigue siendo necesario convulsionar Internet y quejarse. Sigue siendo necesario cambiar, no los partidos, sino el sistema que rige el juego de los partidos. Y hasta que eso se consiga, #nolesvotes es necesario.

Más que #nolesvotes, que ha provocado muchas críticas y malos entendidos, pensando que buscamos el abstencionismo, una regeneración y transformación en #votaaotros, asumiendo lo que hemos aprendido de nuestra experiencia e incorporando en las reivindicaciones para nuestro futuro y el de nuestros hijos el gran #consensodeminimos que conseguimos con el movimiento del 15-M.

Los acontecimientos del 15-M hasta ahora nos han demostrado que podemos conseguirlo. Y nos debe dar exactamente igual quién gane, PP o PSOE porque es igual quien gane si no se regenera la democracia. Ahora más que nunca debemos unirnos todos, independientemente de nuestro pensamiento, de izquierda, de derecha, de centro, independiente, republicano, monárquico, carlista, ateo, agnóstico, laico, creyente… independientemente de nuestro color político en una nueva regeneración. La Transición 2.0.

Nota:

El recuento realizado para conseguir los datos de este artículo lo podéis encontrar en la siguiente hoja Excel 2007/2010: Elecciones 2011.

El “sistema justo” que se ha empleado ha consistido en sustituir el sistema de Ley D’Hont de repartición de escaños por un sistema de “compra de escaños” sin incluir otros cambios como los escaños en blanco o similares.

El sistema de “compra de escaños” define el valor de cada escaño de un parlamento como el total de los votos válidos dividido por el número de escaños disponibles. A continuación cada lista puede comprar tantos escaños como pueda pagar utilizando sus votos. Cuando ninguna lista puede comprar más escaños porque el número de votos que les quedan es menor al valor de los escaños, los escaños restantes bajan su precio paulatinamente hasta el mejor postor. Ninguna lista queda eliminada, aunque tenga un porcentaje de votos menor al 3% o el 5% hasta que se acaban los escaños a repartir. Así los escaños restantes se reparten entre los más votados.

Ejemplo:

Supongamos que en una ciudad de 110.000 votantes hay 35 escaños disponibles. Tras descontar los votos nulos, y las abstenciones hay 70.000 votos válidos. Eso quiere decir que cada escaño vale 70.000/35 = 2.000 votos.

  • El partido A ha recibido 40.501 votos.
  • El partido B ha recibido 15.800 votos.
  • El partido C ha recibido 12.499 votos.
  • El partido D ha recibido 1.200 votos.

Al repartir los votos…

  • El partido A puede comprar 20 escaños y le sobran 501 votos.
  • El partido B puede comprar 7 escaños y le sobran 1.800 votos.
  • El partido C puede comprar 6 escaños y le sobran 499 votos.
  • El partido D puede comprar 0 escaños y le sobran 1.200 votos.
  • En total se han repartido 33 escaños. Quedan 2 por repartir.

Para repartir los 2 escaños restantes se adjudican al mejor postor. Puesto que el partido B tiene 1.800 votantes, es el que más votantes puede pagar por el escaño, y por tanto es el que más se merece la representatividad del escaño sobrante. Por tanto, el partido B acabará con 8 escaños en lugar de 7.

El último escaño irá a parar al partido D, porque es el siguiente que más votantes ha tenido. El último escaño representará a los 1.200 votantes del partido D en lugar de a los 501 del partido A o los 499 del partido C, porque es el lugar donde más representatividad se consigue.

Utilizando la Ley D’Hont, el partido D no habría conseguido representatividad porque no llega al 3% mínimo para entrar en el juego.

Abstenciones, votos blancos y votos nulos… #nolesvotes

marzo 4, 2011 478 comentarios
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Quedan 78 días #nolesvotes

Si eres de los que está hasta la coronilla de la pandilla de acomodados que tienes en el gobierno, en la oposición y en otros asientos libremente distribuidos en el panorama electoral español, y muy especialmente, si estás harto o harta de que, a pesar de todo, se sigan repartiendo el pastel entre ellos sin hacerte caso a ti, es muy probable que estés deseando hacer lo mismo con ellos y mandarlos a todos a freír espárragos.

Probablemente has pensado en votar en blanco, votar nulo o, directamente, no moverte de la butaca de tu casa el 22 de mayo. Si es así, tómate diez minutos y lee este post mientras te tomas el café, porque voy a intentar hacerte ver de qué sirve cada una de las tres posiciones tal como están las cosas en España, con los datos en la mano y por qué #nolesvotes no te recomienda ninguna.

La abstención

#novotes es un hashtag que se deja ver junto con el de #abstencion mucho al igual que el de #nolesvotes. A veces incluso juntos. Pero no revueltos. No son lo mismo. Cuando alguien te dice que no votes, o decides no votar estás absteniéndote de expresar tu opinión en las urnas. Abstenerse es simplemente no votar. Quedarte en casa el día 22 de mayo viendo la tele y punto.

La diferencia sutil entre la gente de #novotes y la de #nolesvotes es que mientras la primera te dice que te abstengas, la segunda te dice que no te abstengas, pero que no votes a los de siempre. ¿A quién hacerle caso? Por supuesto, a quien tú quieras, el voto es tuyo. Pero antes de decidir toma esto en cuenta.

Si no votas, probablemente es para expresar tu descontento con la situación de la política española. Probablemente digas “estoy en contra de un sistema que me toma el pelo, así que no participo en el sistema“. Algunos de los que han montado la página de Facebook de malestar.org, piensan así. Muchos de vosotros seguro que también. No obstante, los no-votos en el sistema electoral español no cuentan nunca. Ni para mal, ni para bien.

Pongámonos en antecedentes. Si leísteis mi post del martes, ya sabréis la historia de las elecciones catalanas. En 2010 igual que en 2006, la fuerza más votada en las elecciones catalanas fue la abstención, con un 40% y 43% de abstenciones respectivamente. Ningún partido superó esos porcentajes en ninguna de las dos ocasiones. Ni siquiera el partido más votado, CiU. De hecho en las de 2006, a pesar de no haber ganado ninguno, los partidos del tripartito se propusieron tumbar al partido más votado y juntando sus cachitos, hicieron gobierno por encima de la voluntad popular.

El caso del referéndum para la Constitución Europea es el más chocante. Según el Gobierno, de cara a la Unión Europea, fuimos el primer país en aprobar la Constitución Europea por mayoría en referéndum. El caso es que sí, el 76% de los votos fue para el sí, por lo que la Constitución fue aprobada por una amplia mayoría. Eso sí, solo fue a votar el 42% del censo. Casi el 60% de los españoles se quedó en casa. Fue la participación más baja de toda la historia de la democracia. ¿Sirvió para demostrar algo? No. La Constitución se aprobó pese a ello.

Por lo tanto, en España, la abstención no significa que estés en contra del sistema. En España tu no-voto se va a tomar como un voto a la mayoría. Un “me da igual lo que salga, ya veremos cómo me las apaño luego”. Si realmente te da igual lo que salga, perfecto. Si te da igual que suba el paro, la gasolina, las hipotecas, la delincuencia… En fin, eres libre de no votar. Pero si estás hartito o hartita de este tinglado, no tienes más remedio que ir a votar si quieres que se te oiga. Si no, tu abstención se la van a pasar por el forro.

Curiosamente, echando la vista atrás, si revisas los datos de todas las elecciones generales en España, la abstención nunca ha bajado del 20% ni ha subido del 32%. Eso quiere decir que siempre, más de dos terceras partes de los votantes censados ha ido a votar. ¿Pero sabes cuándo se ha ido a votar más masivamente? Cuando había necesidad de cambio.

  1. En 1977. Hubo solo un 21% de abstenciones, a pesar de que los españoles estaban poco acostumbrados a votar, recién saliditos de una dictadura. ¿Por qué? ¿Las ansias de cambio, quizá? ¿La necesidad de validar la nueva democracia? ¿Las ganas de ser ellos mismos quienes decidiesen su futuro? Seguramente. Las siguientes elecciones de 1979, obligadas tras ratificar la Constitución, volvieron a dar a UCD como ganador. Parece que la gente ya daba las cosas por logradas, porque la abstención (la gente del “me da igual”) subió al 31% de golpe, hasta que pasó algo gordo.
  2. En 1982 se registró la menor abstención de la historia. El 80% de los españoles salieron a votar masivamente. Solo el 20% se abstuvo. De nuevo con las ansias de cambio. Adolfo Suárez había dimitido. Acabábamos de tener el famoso 23-F. La democracia había subsistido, mantenida con palillos y había que revalidarla, no fuese a ser que a alguien se le ocurriese quitárnosla. Sin duda, un momento histórico que, también significó un cambio. De UCD pasamos al PSOE de Felipe González.
  3. La abstención volvió a fluctuar en torno al 30% hasta otro mínimo: en 1996. Bajó hasta el 22,6%. Curiosamente con otro cambio: los votantes escogieron al PP después de una serie de escándalos del PSOE. Y ahí se quedó hasta que se le ocurrió meterse en la guerra de Irak.
  4. En 2004, después de haber pasado por otro despunte superior al 31% de no-votos al “me da igual”, la abstención volvió a bajar hasta el 24% a favor del cambio. El cambio relativo. El cambio de nuevo al PSOE, que lleva ahí desde entonces.

Como queda patente, la lectura que se hace en la sociedad y la política españolas del no-voto o abstención no es de rebeldía contra el sistema. Es más bien de continuismo. Las elecciones en las que hay abstención, mantienen el status quo conseguido en las anteriores. Las elecciones en las que hay alta participación generan cambios.

Si pretendes quejarte con tu abstención, te recomiendo que consideres una mejor manera de hacerlo, porque si no, te van a tomar por el pito del sereno.

El voto nulo

El voto nulo es el voto ambiguo. Los votos con papeletas no oficiales, votos a más de un candidato, votos rotos, votos con dibujitos, etcétera, todos esos son votos nulos, porque aunque el votante se ha personado para dar su voto, el voto no se atiene a las reglas de los votos.

Este voto, igual que las abstenciones, no suma votos en el cómputo global de votos emitidos y, para los efectos, es lo mismo. Se registra como nulo para que la contabilización al final de la jornada, entre válidos, nulos y abstenciones, sume el 100% y nadie diga que ha habido tongo.

Históricamente, en España, siempre ha habido muy pocos votos nulos. En las generales sólo ha superado el 1% las primeras 4 elecciones de 1977, 1979, 1982 y 1986, y se lo podríamos achacar perfectamente a que estaban todavía aprendiendo cómo funcionaba eso de votar.

El hecho de que el voto nulo no sea computable lo hace una muy mala elección si quieres cambiar las cosas. A todos los efectos, en España funciona igual que una abstención. Y si las abstenciones no hacen nada por el cambio, imagínate lo que hacen los votos nulos que prácticamente no superan el 2%.

En #nolesvotes te podríamos pedir que votaras a “Conejitos suicidas” o al “Partido de la Pantoja de Puerto Rico“, o a cualquier chorrada que te viniese a la mente. Incluso meter una pegatina de #nolesvotes en el sobre. Daría igual. Tu voto sería igualmente nulo y dejarías las cosas igual, porque tu voto no sería válido. Sería papel mojado.

El voto en blanco

Según la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, en su artículo 96, punto 5: “Se considera voto en blanco, pero válido, el sobre que no contenga papeleta y, además, en las elecciones para el Senado, las papeletas que no contengan indicación a favor de ninguno de los candidatos”.

¿Qué los diferencia de una abstención o un voto nulo? El tema de que sea un voto “válido”. El voto en blanco es válido porque sí cuenta para el cómputo final de votos. Pero si te piensas que se va a traducir en escaños en blanco, te equivocas de pleno. Entonces, ¿qué se hace con ellos?

Si has oído que son votos que se dan al partido más votado, o que se distribuyen entre los más votados, no es cierto. Pero sí perjudican a los partidos menos votados. En España no se utiliza un sistema proporcional normal y lógico, en el que cada partido se lleva el tanto por ciento de escaños que ha conseguido en las urnas. En España utilizamos una complicada fórmula matemática, la ley d’Hont (explicada pasito a pasito aquí y aquí), con una regla de salida básica: si no llegas al 3% de los votos, no entras en el juego. Los votos en blanco, aunque no se le reparten a nadie, sí que hacen el saco de votos más grande, con lo que los porcentajes, se hacen más pequeños. Como consecuencia los partidos con menos votos salen perdiendo.

Además, los artículos 68 y 69 de la Constitución Española establecen que la circunscripción electoral para las elecciones generales (Congreso y Senado) es la provincia. Eso quiere decir que, aunque un partido se pase del 3% en el recuento de votos nacional, si provincia a provincia no llega al 3%, queda eliminado. En las últimas elecciones generales, le pasó a IU de manera escandalosa. Aunque sacó más votos que CiU en las elecciones al Congreso, sacó 8 diputados menos. ¿Por qué? Porque circunscripción a circunscripción había quedado eliminada, a pesar de tener un total nacional superior.

En las próximas elecciones municipales y autonómicas pasa tres cuartos de lo mismo. Cada autonomía tiene su propia Ley Electoral, siendo la Valenciana de las más hirientes contra los partidos minoritarios, ya que eleva el mínimo al 5%. No obstante, como la circunscripción electoral sigue siendo la provincia, aunque un partido llegue al 5% global en todas las provincias de la autonomía, o incluso al 10%, o al 12%, no tendrá acceso a escaño si no llega al 5% al menos en una de ellas.

Luego, votar en blanco hace más difícil a los partidos pequeños más difícil llegar a obtener escaños, o lo que es lo mismo, hace más fácil a los partidos mayoritarios obtenerlos. De ahí que el voto en blanco acreciente las injusticias electorales y que #nolesvotes no te lo recomiende.

En todo caso, hay una iniciativa llamada “Ciudadanos en Blanco” que te proponen que les votes a ellos. Ellos a cambio, cada escaño que consigan lo dejarán vacío, siempre que legalmente sea posible. Y cuando no lo sea, no lo defenderán ni votarán en los plenos, excepto si es para votar que los votos en blanco se conviertan en asientos vacíos en una futura Ley Electoral.

En resumen

Estás jodido. O jodida. Porque te puedes quejar todo lo que quieras, tenemos libertad de expresión, pero si no sales a votar el 22 de mayo, las cosas no van a cambiar. Claro, viendo que abstenerte no es una opción, romper tu papeleta tampoco y dejar el sobre vacío menos todavía… ¿qué hacemos?

#nolesvotes es una gran alternativa. No es un partido político, ni es una organización. Es una idea. Una idea lógica después de haber visto lo que acabas de ver. “Si no quiero el sistema actual, no quiero votar PP, no quiero votar PSOE, pero no quiero tampoco que salgan elegidos por mi inacción, porque me tienen hartito, voto a los demás.”

¿Qué consigues con eso? En primer lugar, si diversificamos el voto, la ley d’Hont es más difícil de aplicar y menos abusiva. Repartir los escaños entre cinco partidos donde dos quedan eliminados y otros dos tienen en conjunto el 70% de los votos restantes es favorecer el bipartidismo. Si bajamos ese 70% y subimos el resto, favorecemos que la representación en las cortes autonómicas y los ayuntamientos sea más equitativo y castigamos verdaderamente a la clase política asentada, porque entonces es cuando verdaderamente pierden poder.

En segundo lugar, ayudamos a que las formaciones políticas que quedan injustamente excluidas por la barrera del 3% o el 5% y la circunscripción electoral tengan opciones a conseguir escaños en las autonomías. Aunque no consigan todos los que les corresponden por derecho porcentualmente, al menos tendrán la oportunidad de dejar oír su voz y defender tu voto.

Por último conseguimos un cambio aún más grande: en la ciudadanía. Porque #nolesvotes no te pide que des tu voto indiscriminadamente a cualquiera. Te pide que te informes de las alternativas y escojas la que te parezca mejor a ti. La ciudadanía tiende a pensar que si no votamos PP hay que votar PSOE, porque PP y PSOE nos invitan a pensar así. Pero eso no es cierto. Hay otros partidos a los que, tal vez por ser pequeños, tal vez por pensar que no van a llegar a ese 3%, tal vez por pensar que es tirar tu voto, no les das ni la oportunidad de leerte su programa electoral. ¿Y si tienen ideas buenas? ¿Vas a permitir que se pierdan esas ideas por seguir la misma tendencia de siempre? ¿Y si quieren cambiar este sistema electoral por uno mejor? ¿No sería eso digno de ser votado?

Pues ale. Si ya te has terminado el café, piensa sobre todo esto. Compártelo con quien quieras. Busca alternativas. Pero sobre todo, el 22 de mayo #nolesvotes, pero vota.

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