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Donde dije digo…

agosto 17, 2011 4 comentarios

O cómo ganarse el voto copiando las ideas de otros.

Estamos hartísimos de ver como en la política española se ha hecho un hueco enorme a la demagogia. La palabra demagogia, según el diccionario de la RAE significa:

demagogia.

(Delgr. δημαγωγία).

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

Que nuestros políticos intentan por todos los medios ganarse el favor popular es obvio. Que se deshacen en halagos entre ellos (y en insultos, sean directos o sutiles, a sus adversarios) también. Y que son unos políticos degenerados, intentando conseguir o mantener el poder mediante concesiones o apelaciones a los sentimientos elementales, también. Muy pocos se dedican a ver cuáles son las verdaderas necesidades del pueblo español, escucharles y actuar en consecuencia. De hecho, esperan que les hagan el trabajo duro otras personas, para luego simplemente, dar bien en cámara.

Desde 2008 hay una fuerza política, a la que voy a votar (por mucho que quiera promocionar #nolesvotes y #votaaotros, algún día tenía que hacer esto personal), que viene defendiendo un decálogo tal como el siguiente:

  1. Reforma de la constitución para definir las competencias que puede y no puede asumir cada entidad territorial.
  2. Reforma de la Ley Electoral para garantizar la igualdad del voto.
  3. Separación efectiva de poderes y autonomía del poder judicial.
  4. Devolver Sanidad, Educación y otros servicios sociales al estado para que todos los ciudadanos reciban las mismas prestaciones con igualdad en el territorio nacional.
  5. Reforma de la constitución para pasar de un modelo autonómico debarra libre a un modelo federal que defina claramente las capacidades y competencias de estado central y autonomías, sin autonomías de primera y de segunda.
  6. Reforma del mercado laboral. Lucha contra el paro juvenil.
  7. Nueva ley de Propiedad Intelectual basada en la realidad actual, apoyando a los nuevos emprendedores.
  8. Eliminación de todas las dualidades administrativas (entre ellas las diputaciones provinciales) que multiplican empresas y entes públicos innecesariamente.
  9. Transparencia y lucha contra la corrupción. Todas las instituciones y partidos deben permitir el acceso público a sus cuentas.
  10. Construir una verdadera unión política en Europa con una verdadera capacidad de intervenir en las gestiones de los estados miembros.

Si a alguien se le ocurre compararlo con las propuestas y reivindicaciones del consenso de mínimos del 15M verá que hay mucho en común. Sin duda, no todo, pero mucho sí.

Curiosamente, todas estas propuestas han pasado en un momento u otro por la mesa del congreso en los últimos cuatro años. A veces de mano de unos, y a veces de mano de otros, pero siempre vetadas por los votos de los mismos, el PPSOE, como fuerza única, parece que ahora, de cara al 20N, intenta devolver competencias al estado, suprimir o revisar el papel de los agujeros sin fondo que son las diputaciones provinciales o alaba las iniciativas de Sarkozy y Merkel a favor de un “verdadero gobierno económico” en Europa, votó una y otra vez en contra de cada una de estas propuestas. En algunos casos, más de una vez.

El dicho popular “donde dije digo digo Diego parece que es el lema actual del bipartidismo español… ¡Y nosotros somos los borregos que lo permitimos! En el último debate del estado de la nación, con los indignados en la calle, antes de que sus señorías se fuesen de vacaciones y Zapatero nos deleitara anticipando las elecciones, pero después de muchas intentonas de proponer, y proponer, y proponer y recibir continuos rechazos… De nuevo, alguien defendió la cordura a favor de una nueva transición 2.0 en la democracia española.

Hoy que el PPSOE quiere hacer demagogia apuntándose en sus mítines preelectorales las ideas de otros, me veo en la obligación de saltarme el apartidismo de #nolesvotes y #votaaotros y decir: “olé Rosa” por decir lo que dijiste hace dos meses en el congreso. Y porque sea quien sea cabeza de lista de UPyD el próximo 20N, merecerá mi voto.

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Consenso de mínimos: Lucha contra la corrupción

junio 30, 2011 Deja un comentario

El segundo punto del consenso de mínimos es el de la lucha contra la corrupción. En la Comunidad Valenciana tenemos esto (parece) súper asumido. Tanto por parte del Partido Popular como por parte del Partido Socialista, las listas electorales se nutren de imputados e implicados en los casos Brugal, Gürtel y Fabra. La razón es sencilla: no se trata de que sean buenos políticos, se trata de que su asiento en las Cortes los convierte en aforados y, por tanto, intocables ante la ley. Otros casos de corrupción, algunos manifiestamente evidentes, pueden consultarse en la web de #votaaotros. De hecho el manifiesto 2.o de #nolesvotes abría con las palabras:

La corrupción en España alcanza niveles alarmantes. No se trata sólo de los casos de corrupción urbanística, cohecho, prevaricación, etc., que afectan de manera generalizada a los grandes partidos: hablamos de corrupción en los mismos fundamentos del sistema.

En este contexto se ha asentado la alternancia perpetua de organizaciones políticas aferradas al poder durante décadas (PP, PSOE, EAJ-PNV, CiU…), sin otras opciones más que aquellas necesarias para conseguir sus propios objetivos, sin permeabilidad de nuevas ideas, sin permitir la participación activa de la ciudadanía, asfixiando toda posibilidad de regeneración democrática.

Ni que decir tiene que el hecho de que los imputados sean aforados e “intocables” hace muy difícil que el poder judicial haga su trabajo. Los políticos se escudan en que “imputado no significa culpable” y sin embargo, cuando se les piden responsabilidades demoran años la presentación de facturas, piden anulaciones de escuchas telefónicas que les delatan o simplemente asumen la realidad de las acusaciones, como si fuese la cosa más normal del mundo.

Por supuesto, todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, eso vale para todos los ciudadanos. Pero precisamente, siguiendo ese mismo principio de igualdad, todos los representantes del pueblo en Cortes, Diputaciones y Ayuntamientos deben tener el mismo tipo de privilegios y obligaciones que el resto. Que los aforados tengan un estatus especial que les otorgue inmunidad ante la ley mientras ejecutan su cargo es demencial.

¿Qué hay que hacer?

En primer lugar, los partidos políticos deberían hacer un poco de autocrítica. Aquellos que mantienen y defienden a sus cabezas de lista super imputados y les ayuda a no presentarse ante la ley tienen tan poca vergüenza como aquéllos que se amparan en las direcciones centrales de los partidos que los mantienen ahí. Si un diputado tiene inmunidad, pero resulta requerido por la justicia, por pura ética debería renunciar a su puesto, zanjar el asunto en los tribunales, y esperar a las próximas elecciones a recuperar su puesto.

En segundo lugar, esto no sería siquiera necesario si la inmunidad de los aforados (ojo, que en el Congreso de los Diputados es igual) se eliminara. En este caso los diputados podrían ser requeridos por la justicia incluso mientras están ejerciendo su deber constitucional de representar democráticamente a sus votantes en las cámaras. De resultar enjuiciados y declarados culpables, deberían dejar su puesto automáticamente por ley, pero en otro caso, podrían defender su honor y su inocencia sin que su actividad parlamentaria se viese afectada.

En tercer lugar, es indignante, incluso para los votantes de partidos que protegen a los imputados, tener que votar una lista con personas que conocen ciertamente que son imputados o, peor, corruptos. Muchos de los votantes del Partido Popular en Alicante hubiesen preferido poder votar una lista abierta, eliminando de la misma al número dos impuesto por la dirección central, José Joaquín Ripoll. No digo que su implicación sea cierta o falsa, aunque ya se sabe que “cuando el río suena, agua lleva” y este suena mucho, pero sí que si los ciudadanos tuviesen la libertad de tachar de las listas que votan a aquellos a los que no quieren votar, tal vez los imputados dejarían de escudarse en los votos que han obtenido para eludir la ley.

En cuarto lugar, todo cargo público debería verse obligado a hacer públicas sus cuentas, así como las de sus familiares directos y sus sociedades. Es indignante que en la publicación de las cuentas de Camps y Alarte, en la Comunidad Valenciana, nos hagan creer que el uno solo tiene 4.000 euros entre dos cuentas y el otro tiene 600. La declaración de la renta de los cargos públicos, de todos ellos, deberían ser públicas.

Por último, no olvidemos que hay gente honrada, igual que la hay corrupta, en todos los partidos. Todos los partidos políticos, incluidos aquéllos que luchan fehacientemente contra la corrupción dentro de sus filas, pueden, en un momento dado, encontrarse con un problema de corrupción en sus filas. Un diputado de las cortes que esté en contra de las prácticas corruptas de su propio partido, sin embargo, está obligado a votar a favor de las iniciativas de su partido por la disciplina de partidos. Aunque veremos que esto tiene mucho que ver con los mecanismos de control que propone el punto cuarto del consenso de mínimos, reconocer abiertamente que el escaño corresponde al diputado o concejal y no al partido permitiría que tanto corruptos como honrados dentro de cada partido se posicionasen incluso en contra de las directrices del propio partido.

En resumen…

  1. La lucha contra la corrupción sale de dentro. Un partido demócrata debería estar a la vanguardia de la lucha contra la corrupción, en lugar de proteger a sus imputados.
  2. Eliminar la inmunidad de los aforados. Si todos somos ciudadanos iguales ante la ley, igual deben serlo los ciudadanos que se dedican a la política. Ellos tienen más privilegios que el resto, por tanto también deben ser mucho más responsables.
  3. Las listas abiertas pueden contribuir a que los votantes, incluso de los partidos que protegen a sus imputados, decidan si quieren que sus imputados estén o no en las instituciones.
  4. Dado que los cargos públicos tienen sueldos públicos y deben rendir cuentas, no solo ante hacienda, sino ante sus electores, es necesario que todas sus cuentas y las de sus familiares directos y sociedades en las que estén implicados sean públicas igualmente.
  5. Finalmente, el que los escaños pertenezcan al concejal o diputado haría más fácil que, en casos de cargos electos honrados que se encuentren casos de corrupción en sus propios partidos, puedan votar en contra de medidas que consideren corruptas.

Consenso de mínimos: Reforma electoral

junio 24, 2011 4 comentarios

Abordemos ahora el primer punto del consenso de mínimos que surgió de ese movimiento plural, pacífico y ciudadano, no partidista, aunque político, al que llamamos 15M: la reforma electoral.

¿Por qué es necesaria?

Ya he hablado largo y tendido en este blog de lo indignante que es que nuestra LOREG y las leyes electorales de las comunidades autónomas españolas son una vergüenza para la democracia. La principal norma de la democracia es que el poder reside en el pueblo, pero la democracia se vuelve inválida si se lacera la voluntad del pueblo. Una voluntad expresada en las urnas, pero mutilada por los límites electorales de la ley D’Hont, no es una democracia completa. Una legislación electoral que permite que el voto de una persona valga menos que el de otra por el simple hecho de votar en otra localidad es una vergüenza.

Y sin embargo, es lo que ocurre en nuestra democracia parlamentaria. No me meteré con el tema de que nuestro sistema de gobierno es una monarquía parlamentaria. Eso quiere decir que nuestro jefe de estado sigue sin ser elegido democráticamente, y que se ve obligado por el Congreso, y no por los ciudadanos, a ratificar todas las leyes aprobadas en Congreso y Senado, sin que el pueblo pueda intervenir en ello.

¿Qué hay que hacer?

En primer lugar, es indignante que los votos de todos los españoles y españolas no valgan lo mismo dependiendo de dónde voten. Esto viene derivado de la demarcación electoral definida en la Constitución, que dice en su artículo 68:

2. La circunscripción electoral es la provincia. […]

3. La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional.

Estas dos frases definen uno de los grandes problemas de nuestra democracia. A simple vista, es correcto y proporcional, ya que todas las provincias quedarán correctamente representadas. La realidad es que este sistema de circunscripción por provincia hace que haya partidos mal representados en el Congreso, como es el caso, en esta legislatura, de IU y UPyD, por ejemplo.

Hay que cambiar la constitución para que las elecciones tengan una única circunscripción, tanto para las generales, como para las autonómicas y municipales, que es la única manera de que todos los votos valgan lo mismo, independientemente de dónde se emitan.

En segundo lugar, nuestra LOREG, la Ley Orgánica que regula las elecciones generales, define el sistema por el cual se reparten los escaños. Aunque esta ley ha sufrido muchos cambios desde que se creó, nadie, nunca, se ha atrevido a cambiar ese sistema. Tal vez nunca nos habíamos dado cuenta de que el sistema es injusto, pero en esta legislatura nos hemos dado cuenta de que cientos de miles de votos se perdieron en las urnas por repartir los votos con el sistema d’Hont.

Este sistema define un límite mínimo (una “nota de corte”) para conseguir representatividad del 3%. Lo mismo ocurre con las normas electorales autonómicas, que definen las cortes de cada autonomía. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, el límite es del 5%. Eso quiere decir que si una fuerza política, demarcación a demarcación, no llega al 3% o al 5%, aunque le correspondieran uno, dos o más escaños, quedará eliminada automáticamente.

La pregunta es, “si queda eliminada, ¿a dónde van esos escaños?” La respuesta, tras los resultados en esta legislatura, está clara: a los partidos más votados. Pese a tener 200.000 votos más que CiU en las elecciones de 2008, Izquierda Unida quedó eliminada demarcación a demarcación y solo consiguió 2 escaños. CiU consiguió 11. ¿Adónde fueron los escaños que no consiguió IU? Al PP y al PSOE.

Además, en nuestro sistema electoral los votos blancos, nulos y las abstenciones sirven para lo mismo: para nada. Los nulos y las abstenciones son humo para nuestros políticos. A pesar de abstenciones superiores al 40% o el 50% en algunos casos a ellos les da igual. Hay partidos que ganan con mayoría absoluta, pese a que, teniendo en cuenta la abstención, sólo consiguen el 30% de los votos del conjunto total de los electores. Los votos blancos funcionan todavía peor: aumentan el volumen de votos haciendo más difícil que los partidos menos votados, pese a tener suficientes votos para conseguir varios escaños, consigan representatividad.

En muchos casos, gran parte de la abstención de algunas elecciones se trata de una “abstención activa”, es decir, votantes que deciden deliberadamente no ir a votar, porque ningún partido les representa, y sin embargo no existe un mecanismo que diferencie la abstención por desinterés de la abstención activa. Esta “abstención activa” debería tener su propia representatividad, mediante sistemas como el que propone Ciudadanos en Blanco, por el cual los votos en blanco, en lugar de favorecer a los partidos más votados, contarían como una fuerza política más, dejando escaños vacíos. Además, para evitar las elecciones con alta abstención, que representan a un mínimo de la población, debe incorporarse un mínimo de participación sin la cual deben repetirse elecciones. Es evidente que si, en unas elecciones, más del 50% de los electores se abstienen, los resultados no pueden ser en ningún caso representativos de la sociedad.

Por último, es curioso que la LOREG define el sistema electoral de las elecciones generales y el de las elecciones municipales, sin embargo el sistema electoral autonómico se define por cada comunidad autónoma. Esto provoca una diferenciación entre los sistemas de recuento y proporcionalidad muy grande entre las diferentes unidades de gobierno (local, autonómico y nacional), y eso sin tener en cuenta el tema de las diputaciones.

Por tanto, hay que eliminar la “nota de corte” de nuestra LOREG, así como obligar a que todas las legislaciones electorales autonómicas la eliminen. Además, hay que sustituir el sistema d’Hont que es pseudo-proporcional, por un sistema que represente de una mejor manera los votos de los electores, como la que ya propuse en este blog (regla de cocientes enteros y restos más altos). Igualmente, hay que redefinir en el sistema electoral de las comunidades autónomas y de los municipios para obligarlos a todos a funcionar por el mismo rasero con el mismo sistema.

En tercer lugar, y relacionado con el punto cuarto del consenso de mínimos (“Mecanismos de control”), hay que incorporar el sistema de listas abiertas al sistema electoral por dos razones básicas.

La primera es que, pese a que un partido político presenta unas listas concretas, en un orden concreto, es posible que el elector prefiera no votar a algunos representantes de la lista. Para poner un ejemplo, hay muchos votantes del Partido Popular en Alicante que hubieran preferido poder “tachar” de la lista al número dos, el imputadísimo José Joaquín Ripoll, que hasta ahora había sido el presidente de la Diputación Provincial de Alicante y al cual, su propio partido, ha vetado en ese puesto. Tal vez hubiera sido mejor que, en vez del partido, hubiese elegido el pueblo… por eso de que “la soberanía reside en el pueblo”.

La segunda es que el acta de diputado, aforado o cualquiera que sea el cargo que se ocupe, pertenece según la legislación vigente al propio miembro electo de la cámara, y no al partido. Esto viene recogido en el artículo 67 de la constitución española:

2. Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo.

De incorporar el sistema de listas abiertas al sistema electoral, el pueblo eligiría, no al partido, sino a su representante directamente, de la lista propuesta por cada partido. De este modo se respetaría el hecho de que el acta de diputado pertenece al diputado y no al partido, como ya recoge la constitución.

En resumen…

En resumen, nuestra legislación electoral es muy mejorable, desde la más básica (nuestra constitución) a la más descentralizada (las diferentes fórmulas electorales de cada autonomía). Para conseguir una regulación satisfactoria, que consiga mayor y mejor democracia en nuestro sistema habría que:

  1. Reformar la constitución para eliminar la provincia como circunscripción electoral e introducir la idea de “circunscripción electoral única” para todas las elecciones, sean generales, autonómicas o municipales.
  2. Modificar el sistema de repartición de votos de la LOREG, para las elecciones generales y municipales, cambiando el sistema de ley D’Hont por el sistema de cocientes enteros y restos más altos, y eliminando los mínimos para alcanzar representatividad.
  3. Incorporar en la LOREG la gestión de los “escaños vacíos” por votos en blanco, tratándolos como una fuerza política más, que respete el valor de las “abstenciones activas”.
  4. Incorporar en la LOREG la gestión de los mínimos de representatividad, de manera que se establezca un mínimo de participación sin la cual se obligue a la repetición de elecciones.
  5. Incorporar en la LOREG las normas básicas que deben regir las normativas electorales autonómicas y municipales, que deben regirse por los mismos principios a modificar en la propia LOREG.
  6. Introducir el sistema de listas abiertas al sistema electoral, y explicitar que el acta de diputado, pertenece al diputado tanto en las Cortes Generales, como en el Senado y en los organismos de gobierno autonómicos, provinciales y municipales, eliminando la disciplina de partido.

Consenso de mínimos: ¿Por qué es necesario?

junio 14, 2011 1 comentario

Hoy comienzo una serie de posts que tienen como objeto retomar el debate sobre el consenso de mínimos que se alcanzó en las asambleas ciudadanas de Sol y otros lugares de España. Antes de comenzar a analizar punto por punto el consenso de mínimos, cosa que haré en los próximos días, es importante contestar una pregunta muy importante:

¿Por qué es necesario un consenso de mínimos?

 

La respuesta a esta pregunta es sencilla: para conseguir masa crítica. Sin duda el movimiento ciudadano que ha acabado llamándose 15-M, aglutinando a todos los ideales, asociaciones, grupos de gente y modos de pensar que tenían la idea común de que este sistema necesita un cambio, consiguió un mínimo de masa crítica. Suficiente para cargar una bomba mediática que le dio las primeras planas de todos los periódicos y los primeros minutos de cada informativo durante la semana clave de unas elecciones muy disputadas.

Pero conforme la masa crítica fue incorporando gente de más, al ser un movimiento ciudadano, permeable, sin líderes ni dirección, se vio aventado por las diferentes corrientes dentro del mismo. Aunque cada acampada y asamblea en cada ciudad tenía sus diferencias, pronto se vio que la gente de izquierdas comenzaba a hacer suyo el movimiento, promoviendo propuestas típicas de alguno de los partidos que se presentaban a los comicios, y saliéndose del terreno común “sin partidos ni símbolos” con el que se convocó la manifestación del 15 de mayo.

Desde #nolesvotes (que ya está dando a luz #votaaotros), como movimiento apartidista (que no apolítico) nos dimos cuenta de ello y ya dejamos claro que eso no podía ir a buen término. El objetivo de las manifestaciones del 15 de mayo era protestar rotundamente contra el sistema. Asumir los logos, idearios, panfletos y programas de los partidos que concurrían a las elecciones, fuesen de izquierda o derecha, solo nos volvería como ellos y dividiría el movimiento. Había que buscar el terreno común, si queríamos que más ciudadanos, independientemente de su ideario o color político, se uniesen a las ideas y al movimiento.

El #consensodeminimos pronto se hizo un hueco en Twitter y en las redes sociales y cayó en la Asamblea de Sol, aprobándose el siguiente ideario de 4 puntos:

  1. Reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana.
  2. Lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política.
  3. Separación efectiva de los poderes públicos.
  4. Creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política.

Sol y las asambleas ciudadanas debatieron las propuestas y algunas se publicaron en los “boletines” casi diarios que aparecían en Twitter, Facebook y otras redes sociales, pero ningún movimiento social los ha hecho suyos totalmente, ni los ha promocionado lo suficiente, pese a ser el acuerdo más importante, porque es el que definirá las reglas del juego de la sociedad que queremos los que salimos el 15 de mayo a la calle.

Es importante notar al menos una cosa de mi análisis de ayerla legitimidad de los gobiernos constituidos en España es bastante cuestionable. Teniendo en cuenta la abstención y los “escaños robados” por la ley electoral, hay muchas mayorías absolutas que en realidad son mayorías simples, como mucho. Y quien ha ganado esas mayorías, el Partido Popular, lejos de querer solucionar de base las injusticias electorales proclama que quiere mantenerlos y ataca al movimiento del 15-M. Para ejemplo, las palabras de Esperanza Aguirre en su toma de posesión del gobierno de la Comunidad de Madrid, donde su partido ha robado cinco escaños a los ciudadanos.

Sobre los “indignados” que se manifestaron mulitudinariamente, sí, pero pacíficamente también, a las puertas de plazas y Ayuntamientos en la constitución de los mismos, la “lideresa” ha dicho:

Eso no quita para que aquí, donde están representados los ciudadanos madrileños, exprese hoy mi rechazo más firme hacia el comportamiento de algunos de esos que se llaman “indignados” el pasado sábado,cuando fueron a las solemnes sesiones de constitución de algunos Ayuntamientos con ánimo de perturbar el correcto funcionamiento de unas sesiones que deben ser, poresencia, unas fiestas democráticas.

[…]

Además el comportamiento de los manifestantes “indignados”, aunque ellos quizás no lo sepan, es el mismo comportamiento que han tenido en la Historia los precursores de todos los movimientos totalitarios.

Empiezan con gritos contra los políticos, siguen expresando su desprecio hacia la democracia y acaban afirmando que ellos, porque han conquistado la calle, sí son los auténticos representantes del pueblo.

Señora Aguirre, su partido, que tiene 5 escaños más que los que debería, robando a más de 120.000 madrileños su voto, es el menos indicado para hablar de una “fiesta democrática”. Decir que los indignados que había en la calle son precursores de un movimiento totalitario, es como poco cómico, si no indignante.

Y no obstante, usted incluye una de sus propuestas, pero bien envenenada, en su discurso de investidura:

Ahora, de facto, los ciudadanos votan sólo a los Partidos o, como mucho, al cabeza de la lista. Y esto acrecienta el poder de los partidos de una manera anómala, y, además, impide a los ciudadanos conocer, siquiera un poco, a los que van a ser sus representantes. Si Madrid, como ya ocurre en Baleares, Asturias o Murcia, que son también Comunidades uniprovinciales, estuviera dividida en varias circunscripciones, se mejoraría sustancialmente ese conocimiento de los candidatos. Y también podría haber un mayor control de los electores sobre sus Diputados.

Otra propuesta de entonces era la del desbloqueo de las listas electorales, de modo que el votante pueda expresar sus preferencias dentro de las listas presentadas por las formaciones políticas. El paso a este sistema de listas no bloqueadas requiere únicamente la modificación de la Ley Electoral Autonómica por lo que, si logramos el consenso necesario, dentro de cuatro años los madrileños podrían decidir qué personas dentro de la listas presentadas quieren que les representen, estableciendo un orden de preferencia e, incluso, tachando a quienes, por diferentes motivos, no consideren aptos para el cargo.

Sin duda la idea es una perita en dulce. La primera lectura es: ¡Bien, listas abiertas! ¡El PP entiende a los “indignados”! Pero una lectura más detallada dice: ¡Cuidado!

En Baleares, el hecho de tener varias demarcaciones les ha dado representatividad a partidos que tienen hasta seis veces menos votos que, por ejemplo, UPyD o ERC. Sin embargo, pese a tener muchísimos más votos, UPyD y ERC no consiguieron representatividad. Para una correcta representatividad es imprescindible la demarcación única.

Murcia tampoco es gran ejemplo. Si en Madrid el PP ha robado 5 escaños a los votantes madrileños, en Murcia, el PP ha robado 6. Y pese a que Asturias tiene el poder mucho más distribuido gracias a que Foro Asturias de Álvarez Cascos se ha llevado muchísimos votos del PP, UPyD, IDEAS y Bloque por Asturias, que deberían haber conseguido representatividad, no lo han conseguido por la misma razón de las demarcaciones.

Conclusión

 

En conclusión, si no tenemos unas ideas concretas bien definidas y razonadas, corremos el riesgo de que nos vendan la moto como llevan haciendo más de 30 años. Por eso es absolutamente imprescindible definirlas bien y defenderlas.

El movimiento #leySinde nació con un objetivo claro: demostrar que la sociedad estaba en contra de la politización de la Red y defender los derechos del internauta. El movimiento #nolesvotes nació como heredero del mismo, criticando la poca conexión de los partidos que votaron a favor y pidiendo el voto para otros partidos. Hoy, #nolesvotes se enfrenta a un nuevo cambio, hacia #votaaotros. Un cambio hacia un ideario más claro y abierto, incorporando los ideales de tanta gente que se ha unido antes y después del 15-M, y para que eso ocurra, hace falta un gran consenso de mínimos.

Eso es lo que voy a definir a partir de ahora en mis próximos posts y, puesto que nuestro lema siempre ha sido “no propongas, haz”, conformarán mi manifiesto 3.0 de #nolesvotes, o bien, el manifiesto 1.0 de #votaaotros.

A por el consenso. Vota a otros.

Los errores del 21M

mayo 22, 2011 37 comentarios

Ayer conseguí que algunos de mis amigos, de los más críticos y conservadores (un abrazo para vosotros), se pasaran a la asamblea de la jornada de reflexión en Muntanyeta. Lo que vimos allí, desgraciadamente, nos hizo a todos preguntarnos qué había cambiado, por qué estábamos allí y si realmente valía la pena este movimiento. ¿Por qué? Porque lo que presenciamos, contra lo que había pasado anteriormente, fue un mítin político partidista en toda regla.

Delante de nuestros ojos, uno tras otro, fueron apareciendo los “portavoces” de las diferentes áreas del movimiento. El área de educación, el área de medio ambiente, el área de barrios, el área de cultura, el área de política… (¿No nos recuerda esto a algo que tenemos muy, muy visto?) Cada uno explicando en su discurso las propuestas que entre ellos mismos habían pactado, incluyendo las que venían de Madrid y agregando aquellas relacionadas con nuestra ciudad y comunidad (¿No nos recuerda esto a algo que tenemos muy, muy visto?).

Entre estas propuestas hay muchas que venimos escuchando hace mucho tiempo y que conforman nuestro “acuerdo de mínimos” general, que es lo que ha lanzado a miles de personas, ciudad a ciudad a la calle. Cambiar la ley electoral para hacerla más justa, cambiar la constitución, mejorar la participación ciudadana en la política y, especialmente, en la toma de decisiones importantes, reducir la dependencia de los poderes políticos de la banca, mejorar la separación de los poderes jurídico y político, etcétera. Pero también se colaron propuestas como, por ejemplo, reconocer el derecho a autodeterminación, proteger la lengua valenciana y muchos otros (el mítin duró una hora de reloj) que recordaban en exceso al programa de Izquierda Unida.

Además, esto lo coordinan entre una serie de portavoces o grupos de trabajo, a los que nadie sabe quién ha elegido y que no necesariamente representan a la gente del movimiento. Gente que ha infiltrado sus pensamientos de izquierdas en una serie de propuestas detalladas que se incluyen en el programa de algunos partidos de izquierda, pero que hace que corramos el riesgo de que los conservadores que también están en paro, sin casa, sin futuro y cabreados, dejen de pensar que este movimiento les representa también. Precisamente, de lo que nos estamos quejando es de

Que no. Que no. Que no nos representan.

¿Y ahora tenemos representantes a los que nadie ha votado? ¿Quién los ha puesto ahí? ¿Quién les ha dado mi voz? ¿Dónde está mi voto? No. Los medios de comunicación han aireado muchos comentarios de muchos “sabihondos” políticos diciendo que este movimiento no tenía base ni propuestas. Tal vez por eso, aquellos que encabezaron el movimiento, en su afán por acallar las bocas de los politicuchos y sus esbirros mediáticos, han decidido que lo mejor es hacer un listado de propuestas detallado. Pero un listado de propuestas detallado es un programa electoral. Y eso nos convierte en un partido político.

Estamos cayendo precisamente en el error del que nos quejamos en los partidos políticos. Y eso va a acabar dividiendo y dispersando a los ciudadanos que un día se acercaron a Sol en busca de unas premisas básicas, bien definidas, suficientes para que, a partir de ellas, una vez regenerado el sistema, pudiésemos definir cada uno nuestra ideología, sea cual sea sin necesidad del movimiento. Porque las normas políticas ya recogerían esas premisas iniciales en las que todos estábamos de acuerdo.

La idea central de #nolesvotes siempre ha sido individualista y no partidista. Para congregar a cientos o miles de personas como ocurre en Sol o Barcelona, es imprescindible un mínimo de organización, pero esa organización debe limitarse a los mínimos con los que salimos a la calle, y nada más. De otro modo estamos permitiendo que los partidos políticos o las ideologías políticas se infiltren en la doctrina del movimiento, que es ciudadano, no político partidista, no lo olvidemos.

Muchos que ayer se fueron de Muntanyeta (la rebautizada “plaza del 15 de mayo”), como yo, probablemente lo hicieron desilusionados. Vieron como un movimiento ciudadanos que comenzaba limpio y con los objetivos generales claros, intentaba plantear un programa electoral demagógico, del mismo modo que hacen los partidos políticos previo a las elecciones, cuando lo que se quiere no es eso, sino cambiar el sistema.

Ricardo Galli lo explica fenomenalmente bien en su videopost de ayer, y estoy absolutamente de acuerdo con él.

Es más, si Democracia Real Ya sigue así, le retiraré mi apoyo. No así a los ciudadanos cabreados. Ellos saben perfectamente lo que quieren, no mutilemos este movimiento malogrando el consenso que habíamos conseguido, por introducir un programa político electoral partidista en el discurso ciudadano. Mantengamos el acuerdo de mínimos que nos sacó a la calle, porque con esas propuestas conseguidas, después cada cual podrá desarrollar la ideología que quiera, en un sistema igualitario y más justo, sin las cortapisas que nos cierran la boca ahora, y con los representantes que nosotros elijamos. De otro modo, los ciudadanos no son tontos, y verán el movimiento como otro partido político más, otro programa demagógico más, además de izquierdas, echando para atrás la unidad entre la diversidad que se había conseguido.

Edito 22/5/2011:

He recibido varios comentarios puntualizando la diferencia entre “político” y “partidista”. Efecticamente, democracia real ya, nolesvotes y muchos de los movimientos sociales que se han movido en las últimas semanas son políticos desde el mismo momento en que intentan realizar un cambio en la política de este país. Otra cosa es que tengan ánimos de convertirse en partidos políticos o asuman las ideologías de algunos de ellos. He editado el post para corregirlo en consecuencia.

Puntualizo que DRY (Democracia Real Ya) ha realizado un comunicado de prensa desvinculándose de las acciones y decisiones descentralizadas de las acampadas que no han convocado, por lo que en adelante, cuando me refiera a las concentraciones en Alicante, lo haré con TLP (Toma la plaza) que fue el nombre que asumieron ayer los organizadores de la quedada en la plaza de la Muntanyeta y que nos comunicaron en la sentada de las 20:30. En cualquier caso, el mensaje va para todos, incluidos aquellos movimientos del mismo tipo que vean el mismo tono partidista en los discursos de las acampadas de sus ciudades.

Si una idea es buena, es buena venga de donde venga

abril 8, 2011 12 comentarios
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Quedan 43 días #nolesvotes

Hoy he bajado (aunque tarde, de nuevo) a la reunión semanal de malestar.org Alicante en Plaza Luceros. Me he encontrado con un menor número de gente que la vez anterior, y unos ánimos diezmados por la intromisión de trolls y de disidentes dentro del grupo, que se puede seguir en facebook.

La razón básica de esta bajada de ánimos en el grupo es que se ha levantado un grupo dentro del grupo en el que se ha instalado en el espíritu de queja crónico. Esto es lógico, teniendo en cuenta que malestar (al menos en Alicante, que es lo que yo conozco) se organiza de manera jerárquica.

Ya lo dije en su momento dentro del grupo (del que me enorgullezco en pertenecer): la gran diferencia entre la organización de #nolesvotes y la de #malestar es que en #nolesvotes somos individualistas, mientras que en #malestar son gregarios. Tal vez por eso me sienta más nolesvotiense que malestariense. Explicado de manera sencilla, como dijo Enrique Dans en su blog, #nolesvotes “no es en modo alguno anónimo, simplemente no personalista”. Eso significa que no tenemos una cabeza visible, no hay nadie que tome las decisiones por nadie, no somos una asociación ni una organización y por tanto, no tenemos que pedir permiso o buscar consenso para hacer algo. Se hace, y punto. Y a quien le guste, te seguirá.

Para poner un ejemplo, a mi me pueden parecer mal las pintadas que algunos nolesvotienses han realizado, haciendo publicidad con sus aerosoles a la idea del movimiento. En mi opinión (que ya expresé en su día) eso es contraproducente. Pero como dejé claro en mi blog, cada cual lleva su propia carga de responsabilidad en este aspecto. Siendo un movimiento individualista, cada individuo hace lo que crea conveniente. Y si te gusta, te unes. Si no, no te unes. Punto. No hay más. Como dice el lema (y, por favor, leed el link): “No propongas, haz“. O como dijo Antonio Machado: “Se hace camino al andar”.

#malestar en Alicante nació como un grupo con administradores y normas. Esto, en esencia, plantea una jerarquía, una estructura y unas cabezas visibles y personales a las que se puede atacar. Que es más fácil congregar gente si hay alguna cabeza visible, es absolutamente cierto. Tal vez por eso desde el primer día empezaron a manifestarse en Luceros cada viernes. Tal vez por eso se me ha hecho fácil bajar al centro hoy a repartir panfletos y convencer… Que es más fácil recibir críticas (tanto internas como externas) de gente que no está de acuerdo cuando hay cabeza visible y cuando hay privilegios (administradores), también.

En #nolesvotes es imposible que el grupo se rompa porque 1º) no somos un “grupo” propiamente dicho; #nolesvotes es una idea que, si te gusta bien, y si no, también y 2º) en el caso de “romperse”, los ideales serán heredados por otro grupo, porque seguirán vivos en las personas. De hecho, #nolesvotes es un heredero directo de #leySinde. En cualquier caso, los ideales seguirán siendo defendidos individualmente por aquellos que están convencidos de ello. Y ahí es donde pegamos fuerte, si convencemos a muchos individuos, tenemos un grupo.

Siempre he dicho que “Si una idea es buena, es buena venga de donde venga“. Por eso defiendo que la idea de #malestar de salir a la calle es buenísima. Y por eso me uno a ellos todos los viernes que puedo. Pero también creo que para evitar malestar dentro de malestar, lo mejor que pueden hacer es cambiar su sistema organizativo. Pasar de un sistema jerárquico que provoca reticencias y recelos, y que causa una necesidad constante de control, a un sistema más individualista en el que, si alguien quiere conseguir algo, tiene que moverse para conseguirlo, y si alguien quiere descalificar, o incluso insultar, se exponga a que el resto del grupo, en igualdad de condiciones todos, le rectifique y le exprese lo que opina.

A mi nadie nunca me echará de #nolesvotes. Repito: #nolesvotes no es una asociación ni un partido. La única manera de echarme de #nolesvotes es quitar esa idea de mi cabeza y, para eso, alguien tendrá que venir y convencerme de que estoy en un error. Pero para eso, alguien tendrá que moverse. Actuar.

Tal vez esta estructura desestructurada sería lo mejor que le podría pasar a #malestar. Al fin y al cabo, si una idea es buena, es buena venga de donde venga. ¿No?

Nota:

Para los que no hayáis leído el link que os he puesto ahí arriba (mal hecho) os lo reproduzco aquí al completo. Escrito por Javier De La Cueva en derecho-internet.org.

Creo que todos estamos cansados de farsantes que sólo hablan. De lo que se trata ahora es de hacer, de construir un proyecto que sea el de todos y no sea de nadie. Un procomún digital que conforme una organización que pueda servir de herramienta a la sociedad civil y que no sea excluyente, sino omnicomprensivo de todos los demás nodos en los que participamos.

El punto de unión ha de ser uno solo: la ley Sinde ha servido de catalizadora para hacer más evidente, si cabe, la corrupción de muchos individuos que pertenecen a una clase política de moral reprochable. Cada político corrupto supone una cama menos de un hospital, una plaza de escuela menos, menos investigación y desarrollo, mas emigración de los jóvenes. Y esto es lo único que pretendo con las horas que le echaré al proyecto de #nolesvotes: ayudar a la creación de nodos cuyas conexiones puedan unirnos en un proyecto común, que es desterrar a esta gentuza que no nos merecemos. Nadie se merece poner un estafador en su vida.

Sin perjuicio que la acción sea lo relevante, hay que tener mucho cuidado con el discurso generalista. Los políticos honestos (que los hay) y los funcionarios honestos (que los hay y muchos) sienten una doble agresión cuando el discurso generalista les incluye entre los delincuentes o los vagos, puesto que, además de luchar contra su entorno inmediato, sienten cómo se le incluye en un grupo que no les corresponde. Identificar a los honestos sería una labor importante, porque sólo con su colaboración puede levantarse este país que las actuales clases dirigentes están dejando como un erial.

#Nolesvotes tampoco puede ser un movimiento separado ni sustitutivo de los demás movimientos sociales. Ni debe pretenderlo. Ha de ser una capa más que ayude a todos los que actualmente existen y que compartan acciones en contra de la ley Sinde (una norma que impide la inversión en proyectos tecnológicos en este país) y en favor de los derechos humanos. Nada más, ni tampoco menos, y no debe verse como un intento de suplantar lo que ya existe, sino de sumar mejor y de ayudar en la estructura y organizaciones sociales.

Ha de ser un movimiento en el que nadie sea representante de otros. Todos tenemos nuestra propia voz e Internet nos permite usarla sin necesidad de intermediarios que luego nos la roben. Tu voz es tuya y nadie te representa: uno se representa a sí mismo. ¿A quién representaban Platón, Aristóteles y Kant?

Y por todos estos motivos, no propongamos: hagamos. Las ideas las tenemos, la red la tenemos y el resultado es el que decidamos.

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