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Sí, podemos

mayo 26, 2014 Deja un comentario

Tras mucho tiempo sin retomar la escritura en el blog, esta mañana, queridos ciudadanos, me levanto esperanzado y con ganas de ver qué nos depara el mañana, porque veo el paulatino despertar de una sociedad dormida que se levanta para tomar posesión de lo que le pertenece por naturaleza: su propia existencia.

Antes de empezar, a todos y todas (qué izquierdista suena eso) los y las (eso todavía más) que fuisteis ayer a votar y votasteis, GRACIAS. Millones de gracias. Gracias a los 15.920.815 que votasteis y decidisteis por vosotros y por los 18.810.754 que no fueron a votar. A esos otros, especialmente a los que no votaron por descontento o por desidia, y muy especialmente a los que no votasteis en forma de protesta o para invalidar las elecciones, os pido por favor que hagáis una reflexión práctica. Pensad primero en cuántos partidos políticos, de izquierda y derecha, de España y de Europa, emergentes o tradicionales, han hecho un hueco para decir “tanta abstención es un toque de atención e invalida el resultado electoral, deberíamos cambiar las cosas”. Y ahora pensad en cómo ha quedado el dibujo de los “quesitos” del parlamento europeo gracias a los otros que han votado y además han votado a otros. No votar no cambia las cosas, votar bien sí.

El hecho es que esta vez, aquéllos que votasteis ayer habéis cambiado las cosas. Las cosas han cambiado bastante tanto a nivel europeo como a nivel nacional, aunque parezca que siguen gobernando los de siempre… Basta con echar un vistazo rápido a la “paella” de colores del reparto de escaños en Europa y darse cuenta de que algo pasa. Algo gordo.

Comparativa Europeas 2009-2014

Gráfico comparativo de los resultados electorales de las Europeas de 2014 (arriba) con respecto a los resultados de las mismas en 2009 (abajo).

Como se puede comprobar claramente, el color azul baja notablemente. El color azul corresponde a los asientos del Partido Popular Europeo, que se deja, con respecto a las elecciones de hace 5 años nada menos que 53 escaños. Baja un 20% (ahí es nada). Concretamente, el resultado en España les ha quitado, con respecto a 2009, 8 de esos escaños. A nivel nacional el PP se deja un 33%. ¡Y aún sale diciendo Cospedal que han ganado! ¡Han perdido la tercera parte de su representación en Europa!

La línea que marca el eje del 50%, como se puede comprobar, está muy cerca de ser conquistada por los votos a otros partidos. El parlamento europeo tradicionalmente ha tenido muchísima representación de partidos minoritarios, emergentes y no adscritos, ya que en muchos otros países de Europa, con democracias más asentadas que la Española, la gente suele votar a terceras fuerzas. Pero el mapa de colores que se ha quedado tras estas elecciones no tiene precedentes.

Notable es que, pese al descalabro del PSOE en España (señores, a ver si hacemos autocrítica de una vez y empezamos a cambiar cosas) el Partido Socialdemócrata Europeo sube escaños. Dos (una birria, está claro), pero sube. Si tenemos en cuenta que en las elecciones de 2009 se repartían 736 escaños y ayer se repartían 751, sin embargo, el porcentaje de representación en realidad simplemente se ha mantenido (en realidad ha bajado ínfimamente del 25% al 24,7%).

El tercer bloque tradicionalmente “la bisagra” de los Liberal Demócratas sufre otro castigo. En España no tenemos Liberal Demócratas porque están fagocitados por el PP, pero en Europa pierden 14 escaños.

En definitiva, que hay más colores en Europa, y menos bipartidismo.

No me voy a poner a comentar aquí en detalle el resurgimiento de la ultraderecha, que ha conseguido arrasar en Francia y varios escaños en otros lugares de Europa (por ejemplo el UKIP en el Reino Unido, con un 27,5% de los votos, o Amanecer Dorado en Grecia con un 9,34% de los votos), pero hay que tenerlos muy en cuenta. El grupo “Otros” en los que se incluyen estas organizaciones políticas es el que más sube sin lugar a dudas, pero aunque tendrá voz en el Parlamento Europeo, tendrá poco que hacer sin grandes alianzas. Serán muy posiblemente ninguneados y tendrán únicamente un valor testimonial… pero no hay que perderlos de vista. Su mera existencia significa que hay gente que empieza a perder su confianza no ya en el “sistema”, sino en la propia democracia. Que tomen semejante impulso es algo sobre lo que todas las fuerzas demócratas, independientemente de su color, deben reflexionar profundamente. Solo con más transparencia, más participación y más democracia se puede conseguir revertir esta tendencia.

En España, la idea es la misma, pero el castigo al bipartidismo es brutal y sobrecogedor. Para los que lo vemos desde fuera, que estuvimos en el 15M hace tres años y que llevamos promoviendo “primaveras” a diestro y siniestro por donde vamos, es una victoria, un enorme paso en el buen camino. Para los que se han quedado viéndolas venir desde la barrera en el PSOE y el PP, es algo que no solo les debería hacer pensar, debería hacerles actuar de inmediato.

Entre el PP y el PSOE apenas llegan al 50% de votos en España. Teniendo en cuenta que la participación ha sido parecida  a la de 2009, es una patada en las pelotas en toda regla.

Por supuesto, ambos juntos ganan, pero ambos juntos también pierden. 17 escaños europeos se dejan entre los dos. No importa que Cospedal y Cañete salgan por la tele diciendo “hemos ganado”. 16 escaños en lugar de 24 son muy pocos. Muy, muy pocos.

En su contra, Izquierda Unida, UPyD, pero sobre todo Podemos pulen ya sus zapatos para la siguiente patada en la entrepierna dentro de un año. Todos mejoran ampliamente sus resultados gracias a que la gente ha votado a otros partidos masivamente en estas elecciones, contrarrestando el boto “borrego” de los caciques del bipartidismo.

Podemos, la formación de(l nuevo) Pablo Iglesias, sin duda no se esperaba empezar tan fuerte. Pero no puedo menos que alegrarme de que lo haya hecho. A título personal, he de agradecer a esta formación que haya entusiasmado a personas que conozco que estaban dispuestas a abstenerse por no encontrar una afinidad política… pero que tras ver la trayectoria del partido y de sus componentes han decidido dar una oportunidad a la democracia. Enhorabuena a Pablo y a Podemos, no solo por el resultado, sino por haber destapado esa caja de votantes abstemios que ahora han encontrado una ilusión. Solo le pido que siga llegando a más gente, porque en un año toca la reválida en las locales y autonómicas.

Y es que la trayectoria del voto español tiene muy buena pinta. Ya comenté tras el 15M y las elecciones del 22M que le siguieron que la idea de #nolesvotes (más concretamente el #votaaotros) empezaba a calar y pronto cambiaría las cosas. El descalabro del bipartidismo en España es evidente, ya que por primera vez, juntos, PP y PSOE no llegan a convencer ni al 50% de los votantes. Y es poco probable que lo consigan hacer en los pocos meses que quedan hasta las próximas elecciones.

En Europa, una enorme coalición de izquierdas podría ya quitar el poder al PPE, aunque lo más probable es que eso no ocurra. Sin embargo, los frentes radicales y el crecimiento de terceras fuerzas que han robado protagonismo a los dos ganadores tradicionales va a redibujar la política europea. Va a haber que hablar más, acordar más y hacer más política común y menos política alemana.

En España, si las cosas siguen así y votamos bien de nuevo, o incluso todavía mejor dentro de unos meses, seremos capaces de quitar al PP y al PSOE sus nichos de poder más importantes, donde cuecen sus mayores corruptelas y donde, en última instancia, se financian los sueldos con nuestro dinero: los ayuntamientos, las comunidades autónomas y las diputaciones.

Está claro tras estas elecciones: hace falta votar, y hace falta votar bien. Gracias a los que fueron a votar el domingo hoy el PP y el PSOE están en un serio aprieto. Hoy se va a hablar de vosotros sin duda en Ferraz y Génova. Gracias a ellos, hoy Europa va a tener que llegar a grandes acuerdos, incluyendo a partidos más sociales que los propios socialistas. Gracias, gracias, gracias.

Y si fuiste de los que no votó el domingo, vuelve a pensar. Imagina por un momento que todos los que decidisteis no votar, hubieseis votado a terceras fuerzas. Imagina que el PP y el PSOE no solo pierden apoyo, sino que pierden las elecciones.

Si votas, podemos. #votaaotros

JPelirrojo sabe de lo que habla

mayo 22, 2014 1 comentario

Una Ley Electoral justa y la reforma constitucional

agosto 25, 2011 Deja un comentario

Desde que me di cuenta de que, incluso si CiU no hacía lo de siempre y se ponía de parte de los demócratas, nos iba a hacer falta que 8 diputados del PPSOE firmaran para pedir un referéndum si hay (que habrá) reforma constitucional, empecé a pensar… ¿Qué habría pasado si la Ley Electoral hubiese sido proporcional en 2008, cuando el Congreso se repartió tal como está ahora?

El caso es que PP y PSOE habrían conseguido el 83% de la cámara, un total de 290 escaños. Eso implica que la distribución de fuerzas sería muy diferente de cómo se encuentra ahora, que el 93% de los escaños es del PPSOE. Eso quiere decir que en lugar de haber 28 escaños no-PPSOE habría nada menos que 60. Y significaría seguro que las fuerzas políticas que estuvieron cercenadas por la Ley D’Hont aplicada en la demarcación electoral de provincia en lugar de en la totalidad del estado, estarían bien representadas.

Por poner un ejemplo, sin aumentar el número de fuerzas políticas, IU debería tener entre 13 y 15 escaños en lugar de los 2 que tiene actualmente. Y UPyD debería tener entre 4 y 6, en lugar del único escaño que tienen ahora. Sin tener en cuenta los 11 a 13 escaños que corresponderían a CiU (que está negociando su participación en su reforma constitucional), habría más de 55 escaños que no pertenecerían a partidos a los que sólo podemos llamar antidemócratas, atendiendo a la definición de democracia.

 Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.

Si nuestros políticos y, especialmente, los partidos que se alternan en el gobierno, estuviesen a favor de que el pueblo interviniese en el gobierno, les permitirían pronunciarse acerca de si ven con buenos ojos o no la reforma constitucional. Y eso no se va a hacer con unas elecciones. Con unas elecciones generales se cambia el gobierno. Y es nuestro trabajo como ciudadanos, utilizar cuantos medios estén a nuestro alcance, por pocos que sean, para cambiar el sistema que cercena nuestra libertad. Pero con unas elecciones no se legitima un cambio en la constitución.

Un cambio en la constitución sólo se puede legitimar con un referéndum, muy especialmente en la situación de crisis de confianza que tiene España ahora mismo con todos sus políticos, muy especialmente en la situación de crisis económica que estamos sufriendo y mucho más cuando los cambios constitucionales no los sugieren desde los representantes políticos elegidos por los españoles, sino que vienen sugeridos desde fuera, o peor, desde algo tan etéreo como “los mercados”. Es nuestra constitución, no la suya, y queremos y tenemos el derecho a votarla. Si quedan demócratas en la cámara, por favor, soliciten un referéndum incluso si va en contra de la disciplina de partido. De haber tenido una Ley Electoral justa habría referéndum seguro.

Haciendo un poco de historia, el otro cambio (podríamos decir, la otra “enmienda”) constitucional fue en 1992. En aquél momento (también gobernaba el PSOE) Europa nos decía que si entrábamos en el tratado de Maastrich, teníamos que dar la oportunidad de participar políticamente a los extranjeros. Entonces se añadió el término “y pasivo” en el artículo 13.2 de nuestra Constitución, permitiendo que los residentes en España pudiesen participar en las elecciones municipales.

Ese cambio constitucional, aunque fue para conseguir mayor democracia dando la oportunidad a los extranjeros de participar en la democracia de su país de residencia, de nuevo, fue un cambio constitucional impuesto por Europa y no refrendado por aquellos que son propietarios en última instancia de la Carta Magna. Al fin y al cabo, la soberanía del estado español, según la propia Constitución, emana del pueblo español, no del europeo.

En fin, espero sinceramente que a algunos de nuestros diputados del PPSOE se les revuelva la conciencia democrática que en algún momento entre la transición y el momento en que se sentaron en ese Hemiciclo debieron tener, y se salten la disciplina de sus respectivos partidos para dar a los verdaderos depositarios de la soberanía el derecho a decidir. Solo hace falta una urna más el 20 de noviembre.

Consenso de mínimos: Reforma electoral

junio 24, 2011 4 comentarios

Abordemos ahora el primer punto del consenso de mínimos que surgió de ese movimiento plural, pacífico y ciudadano, no partidista, aunque político, al que llamamos 15M: la reforma electoral.

¿Por qué es necesaria?

Ya he hablado largo y tendido en este blog de lo indignante que es que nuestra LOREG y las leyes electorales de las comunidades autónomas españolas son una vergüenza para la democracia. La principal norma de la democracia es que el poder reside en el pueblo, pero la democracia se vuelve inválida si se lacera la voluntad del pueblo. Una voluntad expresada en las urnas, pero mutilada por los límites electorales de la ley D’Hont, no es una democracia completa. Una legislación electoral que permite que el voto de una persona valga menos que el de otra por el simple hecho de votar en otra localidad es una vergüenza.

Y sin embargo, es lo que ocurre en nuestra democracia parlamentaria. No me meteré con el tema de que nuestro sistema de gobierno es una monarquía parlamentaria. Eso quiere decir que nuestro jefe de estado sigue sin ser elegido democráticamente, y que se ve obligado por el Congreso, y no por los ciudadanos, a ratificar todas las leyes aprobadas en Congreso y Senado, sin que el pueblo pueda intervenir en ello.

¿Qué hay que hacer?

En primer lugar, es indignante que los votos de todos los españoles y españolas no valgan lo mismo dependiendo de dónde voten. Esto viene derivado de la demarcación electoral definida en la Constitución, que dice en su artículo 68:

2. La circunscripción electoral es la provincia. […]

3. La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional.

Estas dos frases definen uno de los grandes problemas de nuestra democracia. A simple vista, es correcto y proporcional, ya que todas las provincias quedarán correctamente representadas. La realidad es que este sistema de circunscripción por provincia hace que haya partidos mal representados en el Congreso, como es el caso, en esta legislatura, de IU y UPyD, por ejemplo.

Hay que cambiar la constitución para que las elecciones tengan una única circunscripción, tanto para las generales, como para las autonómicas y municipales, que es la única manera de que todos los votos valgan lo mismo, independientemente de dónde se emitan.

En segundo lugar, nuestra LOREG, la Ley Orgánica que regula las elecciones generales, define el sistema por el cual se reparten los escaños. Aunque esta ley ha sufrido muchos cambios desde que se creó, nadie, nunca, se ha atrevido a cambiar ese sistema. Tal vez nunca nos habíamos dado cuenta de que el sistema es injusto, pero en esta legislatura nos hemos dado cuenta de que cientos de miles de votos se perdieron en las urnas por repartir los votos con el sistema d’Hont.

Este sistema define un límite mínimo (una “nota de corte”) para conseguir representatividad del 3%. Lo mismo ocurre con las normas electorales autonómicas, que definen las cortes de cada autonomía. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, el límite es del 5%. Eso quiere decir que si una fuerza política, demarcación a demarcación, no llega al 3% o al 5%, aunque le correspondieran uno, dos o más escaños, quedará eliminada automáticamente.

La pregunta es, “si queda eliminada, ¿a dónde van esos escaños?” La respuesta, tras los resultados en esta legislatura, está clara: a los partidos más votados. Pese a tener 200.000 votos más que CiU en las elecciones de 2008, Izquierda Unida quedó eliminada demarcación a demarcación y solo consiguió 2 escaños. CiU consiguió 11. ¿Adónde fueron los escaños que no consiguió IU? Al PP y al PSOE.

Además, en nuestro sistema electoral los votos blancos, nulos y las abstenciones sirven para lo mismo: para nada. Los nulos y las abstenciones son humo para nuestros políticos. A pesar de abstenciones superiores al 40% o el 50% en algunos casos a ellos les da igual. Hay partidos que ganan con mayoría absoluta, pese a que, teniendo en cuenta la abstención, sólo consiguen el 30% de los votos del conjunto total de los electores. Los votos blancos funcionan todavía peor: aumentan el volumen de votos haciendo más difícil que los partidos menos votados, pese a tener suficientes votos para conseguir varios escaños, consigan representatividad.

En muchos casos, gran parte de la abstención de algunas elecciones se trata de una “abstención activa”, es decir, votantes que deciden deliberadamente no ir a votar, porque ningún partido les representa, y sin embargo no existe un mecanismo que diferencie la abstención por desinterés de la abstención activa. Esta “abstención activa” debería tener su propia representatividad, mediante sistemas como el que propone Ciudadanos en Blanco, por el cual los votos en blanco, en lugar de favorecer a los partidos más votados, contarían como una fuerza política más, dejando escaños vacíos. Además, para evitar las elecciones con alta abstención, que representan a un mínimo de la población, debe incorporarse un mínimo de participación sin la cual deben repetirse elecciones. Es evidente que si, en unas elecciones, más del 50% de los electores se abstienen, los resultados no pueden ser en ningún caso representativos de la sociedad.

Por último, es curioso que la LOREG define el sistema electoral de las elecciones generales y el de las elecciones municipales, sin embargo el sistema electoral autonómico se define por cada comunidad autónoma. Esto provoca una diferenciación entre los sistemas de recuento y proporcionalidad muy grande entre las diferentes unidades de gobierno (local, autonómico y nacional), y eso sin tener en cuenta el tema de las diputaciones.

Por tanto, hay que eliminar la “nota de corte” de nuestra LOREG, así como obligar a que todas las legislaciones electorales autonómicas la eliminen. Además, hay que sustituir el sistema d’Hont que es pseudo-proporcional, por un sistema que represente de una mejor manera los votos de los electores, como la que ya propuse en este blog (regla de cocientes enteros y restos más altos). Igualmente, hay que redefinir en el sistema electoral de las comunidades autónomas y de los municipios para obligarlos a todos a funcionar por el mismo rasero con el mismo sistema.

En tercer lugar, y relacionado con el punto cuarto del consenso de mínimos (“Mecanismos de control”), hay que incorporar el sistema de listas abiertas al sistema electoral por dos razones básicas.

La primera es que, pese a que un partido político presenta unas listas concretas, en un orden concreto, es posible que el elector prefiera no votar a algunos representantes de la lista. Para poner un ejemplo, hay muchos votantes del Partido Popular en Alicante que hubieran preferido poder “tachar” de la lista al número dos, el imputadísimo José Joaquín Ripoll, que hasta ahora había sido el presidente de la Diputación Provincial de Alicante y al cual, su propio partido, ha vetado en ese puesto. Tal vez hubiera sido mejor que, en vez del partido, hubiese elegido el pueblo… por eso de que “la soberanía reside en el pueblo”.

La segunda es que el acta de diputado, aforado o cualquiera que sea el cargo que se ocupe, pertenece según la legislación vigente al propio miembro electo de la cámara, y no al partido. Esto viene recogido en el artículo 67 de la constitución española:

2. Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo.

De incorporar el sistema de listas abiertas al sistema electoral, el pueblo eligiría, no al partido, sino a su representante directamente, de la lista propuesta por cada partido. De este modo se respetaría el hecho de que el acta de diputado pertenece al diputado y no al partido, como ya recoge la constitución.

En resumen…

En resumen, nuestra legislación electoral es muy mejorable, desde la más básica (nuestra constitución) a la más descentralizada (las diferentes fórmulas electorales de cada autonomía). Para conseguir una regulación satisfactoria, que consiga mayor y mejor democracia en nuestro sistema habría que:

  1. Reformar la constitución para eliminar la provincia como circunscripción electoral e introducir la idea de “circunscripción electoral única” para todas las elecciones, sean generales, autonómicas o municipales.
  2. Modificar el sistema de repartición de votos de la LOREG, para las elecciones generales y municipales, cambiando el sistema de ley D’Hont por el sistema de cocientes enteros y restos más altos, y eliminando los mínimos para alcanzar representatividad.
  3. Incorporar en la LOREG la gestión de los “escaños vacíos” por votos en blanco, tratándolos como una fuerza política más, que respete el valor de las “abstenciones activas”.
  4. Incorporar en la LOREG la gestión de los mínimos de representatividad, de manera que se establezca un mínimo de participación sin la cual se obligue a la repetición de elecciones.
  5. Incorporar en la LOREG las normas básicas que deben regir las normativas electorales autonómicas y municipales, que deben regirse por los mismos principios a modificar en la propia LOREG.
  6. Introducir el sistema de listas abiertas al sistema electoral, y explicitar que el acta de diputado, pertenece al diputado tanto en las Cortes Generales, como en el Senado y en los organismos de gobierno autonómicos, provinciales y municipales, eliminando la disciplina de partido.

La realidad electoral

junio 13, 2011 1 comentario

Desde el día 22 de mayo en que muchos españoles y extranjeros fuimos a votar en el único resquicio que esta pseudo-democracia nos deja para elegir gobierno, tengo pendiente con vosotros el análisis de los resultados de las elecciones. Muchos nolesvotienses están entristecidos porque no han visto un resultado abrumador en las urnas, y aunque muchos sí se han dado cuenta del auge que las terceras fuerzas han tenido en esta ocasión (porque han recuperado cerca de 1.500.000 votos que no han ido a parar a la opción tradicional de castigo, la oposición) sí es cierto que los resultados electorales hablan de una descomunal derrota del PSOE frente a una abrumadora y aplastante victoria del PP.

¿Pero es eso realmente así? Analicemos los datos de las elecciones como deberían haber sido, y veamos qué ocurre. Voy a utilizar los datos que publica El País, porque su sistema de análisis de las elecciones es muy rápido y gráfico.

Extremadura

Extremadura

Aragón

Aragón

Canarias

Canarias

Castilla-La Mancha

Castilla-La Mancha

Comunidad Valenciana

Comunidad Valenciana

Baleares

Baleares

Murcia

Murcia

Madrid

Madrid

Castilla y León

Castilla y León

La Rioja

La Rioja

Cantabria

Cantabria

Asturias

Asturias

Navarra

Navarra

Según los resultados electorales, el Partido Popular ha vencido en 11 de las 13 comunidades autónomas que concurrían a comicios electorales. Solo en tres de esas once, el Partido Popular ha sido la fuerza más votada, pero no ha conseguido mayoría absoluta. En las otras dos, los escaños están más repartidos entre más fuerzas políticas.

¿Mayoría relativa?

En Extremadura el Partido Popular ganó por mayoría relativa con 32 escaños, contra 30 del PSOE y 3 de la coalición con la que se presentaba IU. Aunque la mayoría absoluta está en 33, bastaba con que IU no votara a favor del Partido Popular para que formara gobierno.

La realidad es que, con un sistema proporcional justo, el Panorama hubiese sido el siguiente: el Partido Popular habría ganado con 30 escaños (dos menos), seguido del PSOE con 29 (uno menos), e IU habría conseguido 4 escaños (uno más). UPyD y IPEX (Independientes por Extremadura) habrían entrado en Cortes con un escaño cada una. Si el PSOE hubiese conseguido pactar con UPyD o IPEX hubiera tenido la misma fuerza que el PP.

En Aragón donde las fuerzas se han distribuido un poco más, la victoria abrumadora del PP le sitúa, con sus 30 escaños, muy por encima del siguiente partido más votado, el PSOE, con 22 escaños. Le siguen el PAR (Partido Aragonés) con 7 escaños y la CHA (Chunta Aragonesista) con 3.

De nuevo, con un sistema proporcional justo, el panorama hubiese sido el siguiente: el Partido Popular habría perdido tres escaños (se quedaría con 27), el PSOE dos (se quedaría con 20), y el PAR uno (quedándose en 6). La Chunta Aragonesista pasaría de 3 escaños a 6 (el doble) y aparecerían cuatro nuevas fuerzas: IU (con 4 escaños), UPyD (con 2 escaños) y ECOLO y C. Aragón (con un escaño respectivamente). Un panorama dramáticamente diferente, donde las fuerzas alternativas al bipartidismo tienen la misma fuerza en conjunto que el PSOE individualmente, y se quedan a solo 7 escaños del Partido Popular.

En Canarias el panorama fue todavía más diverso. Actualmente, los escaños estan así: PP y Coalición Canaria tienen ambos 21 escaños, el PSOE tiene 15 y Nueva Canarias 3.

El panorama con otra ley electoral sería también dramáticamente diferente. El PP tendría 19 escaños (2 menos), CC tendría 15 (6 menos) y el PSOE 13 (2 menos). Por contra NCA doblaría sus escaños (de 3 pasaría a 6) y aparecerían nada menos que siete nuevas fuerzas con un escaño cada una: ACSSP (Alternativa Ciudadana Sí Se Puede), Verdes, UPyD, C.G.C.A., IUC, ANC y SCC.

En todos los casos, el Partido Popular es la fuerza más votada, eso es cierto. Pero también es cierto que en todos los casos hay muchos ciudadanos no representados por el actual sistema electoral. En todos los casos, pierde la democracia.

¿Mayoría absoluta?

Veamos ahora los casos en los que el Partido Popular ha conseguido mayoría absoluta en las Cortes autonómicas.

En Castilla-La Mancha el Partido Popular ha conseguido los 25 escaños que le otorgan la mayoría absoluta. Las Cortes solo las comparten con el PSOE que tiene los otros 24 escaños.

En una representación lógica y proporcional, el PP habría perdido el escaño de la mayoría absoluta, quedándose con una mayoría simple de 24 escaños. El PSOE, por su parte habría perdido tres escaños, que habrían ido a parar a IU (2 escaños) y UPyD (1 escaño). El PACMA (Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal) ganaría un escaño y, al igual que IU y UPyD conseguiría representatividad el las Cortes.

En Cantabria el Partido Popular bajaría de los 20 escaños que le dan la mayoría absoluta a 18. PRC y PSOE mantendrían sus 12 y 7 escaños, pero IU y UPyD conseguirían representatividad con un escaño cada una. El gobierno de la región podría haber cambiado de manos.

En la Comunidad Valenciana las cifras son mucho más chocantes. El Partido Popular hubiera perdido su mayoría absoluta: de 55 escaños hubiera pasado a tener 49, uno menos que la mayoría absoluta en las Cortes Valencianas. El PSOE también habría perdido escaños y su descalabro electoral se habría acentuado: de 33 escaños habría conseguido solo 28. Las otras dos fuerzas, Coalició Compromís y Esquerra Unida del Pais Valencià habrían ganado dos y un escaño respectivamente, situándose en los 8 y 6 escaños cada una.

Además, UPyD (con 3 escaños), Verds (con 2), y España 2000, ERPV y CVA (con 1 escaño para cada lista) habrían obtenido representación en las Cortes.

En Baleares se repetiría una imagen similar, pero la distribución de poder roza lo absurdo. La mayoría absoluta, con 35 escaños, del Partido Popular bajaría a una mayoría simple de 28 escaños, perdiendo siete escaños. El PSOE perdería uno de sus 14 escaños, quedándose en 13.

Es curioso que en los siguientes partidos que han conseguido representación habría un baile de escaños extraño. Por ejemplo, mientras que la coalición PSM-IV-EXM ganaría un escaño, la coalición PSOE-PACTE de Ibiza pasaría de 4 a 2 escaños. La coalición PSM-EN mantendría su escaño, pero la coalición GXF-PSOE de Formentera, perdería su único escaño desapareciendo de las Cortes Baleares.

Por contra, otras formaciones, como IB-LLIGA, CXI y EUIB, que pese a tener más votos no obtuvieron representatividad parlamentaria, conseguirían 2 escaños cada uno. UPyD, ERC, CenB y EXC habrían conseguido un escaño respectivamente ya que tenían también más votos que algunas de las coaliciones anteriores.

Este caso es absurdo porque mientras que IB-LLIGA, CXI, EUIB, UPyD y ERC tienen cada una más votos que la suma de PSM-EN y GXP-PSOE juntos, las primeras no obtuvieron escaños mientras que las segundas sí. Ironías de nuestra Ley Electoral. Aunque tengas más votos, te puedes quedar sin representatividad parlamentaria.

Ciudadanos no representados

En Murcia el Partido Popular mantendría su mayoría absoluta, pero cambiarían mucho las cifras: de sus actuales 33 escaños pasaría a tener 27 (6 menos). El PSOE mantendría sus 11 escaños, pero irrumpirían con fuerza IU (que pasaría de 1 a 4 escaños), UPyD (con 2 escaños) y LV-ECOLO (1 escaño).

De la misma manera, en Madrid el PP mantendría la mayoría absoluta, pero por muy poco: de sus actuales 72 escaños pasaría a tener 67. El PSOE también reduciría su representatividad de 36 a 34 escaños. IU mantendría sus 13 escaños y UPyD sus 8 escaños, pero el resto de la cámara se llenaría con escaños de nuevas fuerzas políticas.

ECOLO conseguiría dos escaños, Ciudadanos en Blanco podría dejar un escaño vacío yel PACMA, PUM+J, FE y P.C.P.E. conseguirían por su parte también un escaño cada uno.

Castilla y León es otra comunidad donde el PP mantendría su mayoría absoluta, pero se vería reducida sensiblemente de 53 a nada menos que 44 (9 escaños menos). El PSOE pasaría de 29 a 25 escaños, mientras que IU y UPL pasarían de tener un escaño cada una, a tener cinco y dos respectivamente.

El caso de UPyD en Castilla y León es similar al caso de Baleares. Pese a haber conseguido el doble de votos que UPL, actualmente se ha quedado sin escaños en las Cortes. En un sistema realmente proporcional hubiera conseguido tres escaños. Los partidos y coaliciones PCAL, PCAL-CI, PACMA, MASS y PAL-UL, que actualmente no tienen representatividad, habrían conseguido un escaño cada uno.

De nuevo, La Rioja tendría mayoría absoluta del PP pero, de nuevo, por la mínima: de 20 escaños pasaría a 17. El PSOE perdería un escaño y pasaría de 11 a 10. PR mantendría sus 2 escaños, pero ganarían representatividad IU (con 2 escaños), UPyD (1 escaño) y E-V (1 escaño).

Comunidades de poder distribuido

En Asturias la distribución del poder se ha fragmentado mucho debido al Foro Asturias, de Álvarez Cascos, que se ha escindido del Partido Popular y ha arrastrado a muchos votantes del mismo. El FAC de Francisco Álvarez Cascos pasaría, no obstante, de 16 a 14 escaños. De 15 a 14 pasaría el PSOE y de 10 a 9 el PP. Por contra IU-Los Verdes subiría un escaño, de 4 a 5. UPyD, IDEAS y Bloque Por Arturias conseguirían la representatividad parlamentaria con un escaño cada una.

Por último, el País Vasco es, probablemente, la región de España donde mejor distribuido está el poder. Solo UPN y PSN-PSOE están representadas en exceso, y solo por dos y un escaño respectivamente. UPN de 19 escaños pasaría a 17 y PSN-PSOE de 9 a 8.

Los 8 escaños de NA-BAI, los 7 de BILDU, los 4 del PP y los 3 de IZQ-EZK les representan proporcionalmente, por lo que no habría variaciones. CND, ECOLO y RCN-NOK pasarían a tener representatividad parlamentaria con un escaño cada uno. No obstante, el hecho de que las variaciones sean mínimas demuestra una cosa: cuando el voto está muy repartido la actual Ley Electoral es relativamente justa. Cuando el voto se polariza, la actual Ley Electoral beneficia al más votado.

Realidad electoral

Viendo los datos, hay dos cosas claras. Primero: las reglas democráticas de nuestro país están hechas para polarizar las elecciones, porque de haber una representación literal de la voluntad popular, lo que reinaría en las cortes sería el multipartidismo en lugar del bipartidismo. Segundo, a pesar de todo #nolesvotes ha tenido su efecto.

Es importante mencionar que a estos comicios locales y autonómicos concurrían 700.000 votantes más que en los anteriores. En una situación de desgaste masivo del partido del gobierno, el PSOE, lo lógico hubiese sido una victoria aplastante del partido de la oposición, atendiendo al comportamiento de la sociedad española desde la transición hasta ahora. Pese a que ha sido así, el Partido Popular solo ha ganado 410.000 votos más.

Además, el PSOE ha perdido 1.500.000 votos con respecto a los últimos comicios. La pregunta es, ¿qué ha pasado con esos 1.700.000 votos que no han ido al PP ni al PSOE? Se han repartido. Por supuesto, con un sistema más justo, la repartición se habría notado muchísimo mas. El sistema actual que castiga a los partidos pequeños y premia a los grandes ha inflado soberanamente la victoria del PP. Pero no olvidemos que entre los abstencionistas, los votos en blanco y los votos que se han dirigido a otras fuerzas, PP y PSOE están representando solo a aproximadamente la tercera parte de la sociedad española.

¿Qué lecciones aprendemos?

Aprendemos que nuestro objetivo principal como ciudadanos, no es que ganen unos u otros. La victoria del PP ahora es tan mala como una victoria del PSOE, porque ambos se comportan igual. Ambos son lo mismo. Ambos siguen dando la espalda al consenso de mínimos, a las acampadas que ya se retiran después de un mes de reivindicaciones y ambos están más preocupados de sí mismos que de nosotros, los ciudadanos. Sigue siendo necesario salir a la calle y quejarse. Sigue siendo necesario convulsionar Internet y quejarse. Sigue siendo necesario cambiar, no los partidos, sino el sistema que rige el juego de los partidos. Y hasta que eso se consiga, #nolesvotes es necesario.

Más que #nolesvotes, que ha provocado muchas críticas y malos entendidos, pensando que buscamos el abstencionismo, una regeneración y transformación en #votaaotros, asumiendo lo que hemos aprendido de nuestra experiencia e incorporando en las reivindicaciones para nuestro futuro y el de nuestros hijos el gran #consensodeminimos que conseguimos con el movimiento del 15-M.

Los acontecimientos del 15-M hasta ahora nos han demostrado que podemos conseguirlo. Y nos debe dar exactamente igual quién gane, PP o PSOE porque es igual quien gane si no se regenera la democracia. Ahora más que nunca debemos unirnos todos, independientemente de nuestro pensamiento, de izquierda, de derecha, de centro, independiente, republicano, monárquico, carlista, ateo, agnóstico, laico, creyente… independientemente de nuestro color político en una nueva regeneración. La Transición 2.0.

Nota:

El recuento realizado para conseguir los datos de este artículo lo podéis encontrar en la siguiente hoja Excel 2007/2010: Elecciones 2011.

El “sistema justo” que se ha empleado ha consistido en sustituir el sistema de Ley D’Hont de repartición de escaños por un sistema de “compra de escaños” sin incluir otros cambios como los escaños en blanco o similares.

El sistema de “compra de escaños” define el valor de cada escaño de un parlamento como el total de los votos válidos dividido por el número de escaños disponibles. A continuación cada lista puede comprar tantos escaños como pueda pagar utilizando sus votos. Cuando ninguna lista puede comprar más escaños porque el número de votos que les quedan es menor al valor de los escaños, los escaños restantes bajan su precio paulatinamente hasta el mejor postor. Ninguna lista queda eliminada, aunque tenga un porcentaje de votos menor al 3% o el 5% hasta que se acaban los escaños a repartir. Así los escaños restantes se reparten entre los más votados.

Ejemplo:

Supongamos que en una ciudad de 110.000 votantes hay 35 escaños disponibles. Tras descontar los votos nulos, y las abstenciones hay 70.000 votos válidos. Eso quiere decir que cada escaño vale 70.000/35 = 2.000 votos.

  • El partido A ha recibido 40.501 votos.
  • El partido B ha recibido 15.800 votos.
  • El partido C ha recibido 12.499 votos.
  • El partido D ha recibido 1.200 votos.

Al repartir los votos…

  • El partido A puede comprar 20 escaños y le sobran 501 votos.
  • El partido B puede comprar 7 escaños y le sobran 1.800 votos.
  • El partido C puede comprar 6 escaños y le sobran 499 votos.
  • El partido D puede comprar 0 escaños y le sobran 1.200 votos.
  • En total se han repartido 33 escaños. Quedan 2 por repartir.

Para repartir los 2 escaños restantes se adjudican al mejor postor. Puesto que el partido B tiene 1.800 votantes, es el que más votantes puede pagar por el escaño, y por tanto es el que más se merece la representatividad del escaño sobrante. Por tanto, el partido B acabará con 8 escaños en lugar de 7.

El último escaño irá a parar al partido D, porque es el siguiente que más votantes ha tenido. El último escaño representará a los 1.200 votantes del partido D en lugar de a los 501 del partido A o los 499 del partido C, porque es el lugar donde más representatividad se consigue.

Utilizando la Ley D’Hont, el partido D no habría conseguido representatividad porque no llega al 3% mínimo para entrar en el juego.

Avance del día de reflexión: La gráfica que no veréis en los medios

mayo 23, 2011 8 comentarios

#freebildu

mayo 5, 2011 1 comentario
15

Quedan 15 días #nolesvotes

Máximo Trend Topic en España, y me alegro. #freebildu recoge una serie de tweets de las últimas horas de gente, algunos absolutamente contrarios a ETA y que de ninguna manera compartimos las tesis nacionalistas de la coalición, pero que entendemos que para que la democracia se ejerza con libertad e igualdad debe respetarse cualquier opinión.

Parece que Bildu ha sido liberada de la losa del Tribunal Supremo, que decretó ilegales sus 254 listas por sus vinculaciones en el personal independiente de las listas con gente del entorno de Batasuna. Sin embargo, Sortu y posteriormente Bildu se han encargado de proclamar por activa y por pasiva que de ninguna manera tienen que ver con ETA y que rechazan absolutamente y de pleno la violencia, especialmente la del terrorismo de ETA, cosa que no hizo Batasuna nunca.

Impedir a cualquier formación política, aunque no nos guste su ideario, que concurra a unas elecciones, es cercenar de cuajo la representación de los ciudadanos que tienen absoluta libertad para pensar que lo mejor para sus municipios y comunidades sería estar separados de España. Si es lo que piensan, tienen todo el derecho a expresarlo públicamente igual que yo puedo tener mi derecho a expresar lo contrario.

Pese a todo, tanto el Supremo como el Constitucional han estado durante estas horas revisados con lupa. Ha sido común escuchar que hay un bloque “progresista” y un bloque “conservador” y cosas por el estilo. Es deleznable que nuestros jueces sean partidistas y, desde luego, dice mucho sobre la diferencia entre legalidad y justicia tan marcada en nuestro país. Mientras nuestro poder judicial no sea independiente, estamos todos vendidos.

Pero podemos cambiarlo en estas elecciones, y dentro de 10 meses, de nuevo, en las generales. Vota a cualquier otro, un partido que de verdad te represente, un partido que defienda tus ideales… pero a PP, PSOE y CiU, #nolesvotes.

Nota: Este post es preliminar. Sabremos más de Bildu por la mañana, así que lo editaré para recoger los cambios que puedan surgir mientras tanto.

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