Archivo

Posts Tagged ‘ideas’

Consenso de mínimos: ¿Por qué es necesario?

junio 14, 2011 1 comentario

Hoy comienzo una serie de posts que tienen como objeto retomar el debate sobre el consenso de mínimos que se alcanzó en las asambleas ciudadanas de Sol y otros lugares de España. Antes de comenzar a analizar punto por punto el consenso de mínimos, cosa que haré en los próximos días, es importante contestar una pregunta muy importante:

¿Por qué es necesario un consenso de mínimos?

 

La respuesta a esta pregunta es sencilla: para conseguir masa crítica. Sin duda el movimiento ciudadano que ha acabado llamándose 15-M, aglutinando a todos los ideales, asociaciones, grupos de gente y modos de pensar que tenían la idea común de que este sistema necesita un cambio, consiguió un mínimo de masa crítica. Suficiente para cargar una bomba mediática que le dio las primeras planas de todos los periódicos y los primeros minutos de cada informativo durante la semana clave de unas elecciones muy disputadas.

Pero conforme la masa crítica fue incorporando gente de más, al ser un movimiento ciudadano, permeable, sin líderes ni dirección, se vio aventado por las diferentes corrientes dentro del mismo. Aunque cada acampada y asamblea en cada ciudad tenía sus diferencias, pronto se vio que la gente de izquierdas comenzaba a hacer suyo el movimiento, promoviendo propuestas típicas de alguno de los partidos que se presentaban a los comicios, y saliéndose del terreno común “sin partidos ni símbolos” con el que se convocó la manifestación del 15 de mayo.

Desde #nolesvotes (que ya está dando a luz #votaaotros), como movimiento apartidista (que no apolítico) nos dimos cuenta de ello y ya dejamos claro que eso no podía ir a buen término. El objetivo de las manifestaciones del 15 de mayo era protestar rotundamente contra el sistema. Asumir los logos, idearios, panfletos y programas de los partidos que concurrían a las elecciones, fuesen de izquierda o derecha, solo nos volvería como ellos y dividiría el movimiento. Había que buscar el terreno común, si queríamos que más ciudadanos, independientemente de su ideario o color político, se uniesen a las ideas y al movimiento.

El #consensodeminimos pronto se hizo un hueco en Twitter y en las redes sociales y cayó en la Asamblea de Sol, aprobándose el siguiente ideario de 4 puntos:

  1. Reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana.
  2. Lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política.
  3. Separación efectiva de los poderes públicos.
  4. Creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política.

Sol y las asambleas ciudadanas debatieron las propuestas y algunas se publicaron en los “boletines” casi diarios que aparecían en Twitter, Facebook y otras redes sociales, pero ningún movimiento social los ha hecho suyos totalmente, ni los ha promocionado lo suficiente, pese a ser el acuerdo más importante, porque es el que definirá las reglas del juego de la sociedad que queremos los que salimos el 15 de mayo a la calle.

Es importante notar al menos una cosa de mi análisis de ayerla legitimidad de los gobiernos constituidos en España es bastante cuestionable. Teniendo en cuenta la abstención y los “escaños robados” por la ley electoral, hay muchas mayorías absolutas que en realidad son mayorías simples, como mucho. Y quien ha ganado esas mayorías, el Partido Popular, lejos de querer solucionar de base las injusticias electorales proclama que quiere mantenerlos y ataca al movimiento del 15-M. Para ejemplo, las palabras de Esperanza Aguirre en su toma de posesión del gobierno de la Comunidad de Madrid, donde su partido ha robado cinco escaños a los ciudadanos.

Sobre los “indignados” que se manifestaron mulitudinariamente, sí, pero pacíficamente también, a las puertas de plazas y Ayuntamientos en la constitución de los mismos, la “lideresa” ha dicho:

Eso no quita para que aquí, donde están representados los ciudadanos madrileños, exprese hoy mi rechazo más firme hacia el comportamiento de algunos de esos que se llaman “indignados” el pasado sábado,cuando fueron a las solemnes sesiones de constitución de algunos Ayuntamientos con ánimo de perturbar el correcto funcionamiento de unas sesiones que deben ser, poresencia, unas fiestas democráticas.

[…]

Además el comportamiento de los manifestantes “indignados”, aunque ellos quizás no lo sepan, es el mismo comportamiento que han tenido en la Historia los precursores de todos los movimientos totalitarios.

Empiezan con gritos contra los políticos, siguen expresando su desprecio hacia la democracia y acaban afirmando que ellos, porque han conquistado la calle, sí son los auténticos representantes del pueblo.

Señora Aguirre, su partido, que tiene 5 escaños más que los que debería, robando a más de 120.000 madrileños su voto, es el menos indicado para hablar de una “fiesta democrática”. Decir que los indignados que había en la calle son precursores de un movimiento totalitario, es como poco cómico, si no indignante.

Y no obstante, usted incluye una de sus propuestas, pero bien envenenada, en su discurso de investidura:

Ahora, de facto, los ciudadanos votan sólo a los Partidos o, como mucho, al cabeza de la lista. Y esto acrecienta el poder de los partidos de una manera anómala, y, además, impide a los ciudadanos conocer, siquiera un poco, a los que van a ser sus representantes. Si Madrid, como ya ocurre en Baleares, Asturias o Murcia, que son también Comunidades uniprovinciales, estuviera dividida en varias circunscripciones, se mejoraría sustancialmente ese conocimiento de los candidatos. Y también podría haber un mayor control de los electores sobre sus Diputados.

Otra propuesta de entonces era la del desbloqueo de las listas electorales, de modo que el votante pueda expresar sus preferencias dentro de las listas presentadas por las formaciones políticas. El paso a este sistema de listas no bloqueadas requiere únicamente la modificación de la Ley Electoral Autonómica por lo que, si logramos el consenso necesario, dentro de cuatro años los madrileños podrían decidir qué personas dentro de la listas presentadas quieren que les representen, estableciendo un orden de preferencia e, incluso, tachando a quienes, por diferentes motivos, no consideren aptos para el cargo.

Sin duda la idea es una perita en dulce. La primera lectura es: ¡Bien, listas abiertas! ¡El PP entiende a los “indignados”! Pero una lectura más detallada dice: ¡Cuidado!

En Baleares, el hecho de tener varias demarcaciones les ha dado representatividad a partidos que tienen hasta seis veces menos votos que, por ejemplo, UPyD o ERC. Sin embargo, pese a tener muchísimos más votos, UPyD y ERC no consiguieron representatividad. Para una correcta representatividad es imprescindible la demarcación única.

Murcia tampoco es gran ejemplo. Si en Madrid el PP ha robado 5 escaños a los votantes madrileños, en Murcia, el PP ha robado 6. Y pese a que Asturias tiene el poder mucho más distribuido gracias a que Foro Asturias de Álvarez Cascos se ha llevado muchísimos votos del PP, UPyD, IDEAS y Bloque por Asturias, que deberían haber conseguido representatividad, no lo han conseguido por la misma razón de las demarcaciones.

Conclusión

 

En conclusión, si no tenemos unas ideas concretas bien definidas y razonadas, corremos el riesgo de que nos vendan la moto como llevan haciendo más de 30 años. Por eso es absolutamente imprescindible definirlas bien y defenderlas.

El movimiento #leySinde nació con un objetivo claro: demostrar que la sociedad estaba en contra de la politización de la Red y defender los derechos del internauta. El movimiento #nolesvotes nació como heredero del mismo, criticando la poca conexión de los partidos que votaron a favor y pidiendo el voto para otros partidos. Hoy, #nolesvotes se enfrenta a un nuevo cambio, hacia #votaaotros. Un cambio hacia un ideario más claro y abierto, incorporando los ideales de tanta gente que se ha unido antes y después del 15-M, y para que eso ocurra, hace falta un gran consenso de mínimos.

Eso es lo que voy a definir a partir de ahora en mis próximos posts y, puesto que nuestro lema siempre ha sido “no propongas, haz”, conformarán mi manifiesto 3.0 de #nolesvotes, o bien, el manifiesto 1.0 de #votaaotros.

A por el consenso. Vota a otros.

Abstenciones, votos blancos y votos nulos… #nolesvotes

marzo 4, 2011 478 comentarios
78

Quedan 78 días #nolesvotes

Si eres de los que está hasta la coronilla de la pandilla de acomodados que tienes en el gobierno, en la oposición y en otros asientos libremente distribuidos en el panorama electoral español, y muy especialmente, si estás harto o harta de que, a pesar de todo, se sigan repartiendo el pastel entre ellos sin hacerte caso a ti, es muy probable que estés deseando hacer lo mismo con ellos y mandarlos a todos a freír espárragos.

Probablemente has pensado en votar en blanco, votar nulo o, directamente, no moverte de la butaca de tu casa el 22 de mayo. Si es así, tómate diez minutos y lee este post mientras te tomas el café, porque voy a intentar hacerte ver de qué sirve cada una de las tres posiciones tal como están las cosas en España, con los datos en la mano y por qué #nolesvotes no te recomienda ninguna.

La abstención

#novotes es un hashtag que se deja ver junto con el de #abstencion mucho al igual que el de #nolesvotes. A veces incluso juntos. Pero no revueltos. No son lo mismo. Cuando alguien te dice que no votes, o decides no votar estás absteniéndote de expresar tu opinión en las urnas. Abstenerse es simplemente no votar. Quedarte en casa el día 22 de mayo viendo la tele y punto.

La diferencia sutil entre la gente de #novotes y la de #nolesvotes es que mientras la primera te dice que te abstengas, la segunda te dice que no te abstengas, pero que no votes a los de siempre. ¿A quién hacerle caso? Por supuesto, a quien tú quieras, el voto es tuyo. Pero antes de decidir toma esto en cuenta.

Si no votas, probablemente es para expresar tu descontento con la situación de la política española. Probablemente digas “estoy en contra de un sistema que me toma el pelo, así que no participo en el sistema“. Algunos de los que han montado la página de Facebook de malestar.org, piensan así. Muchos de vosotros seguro que también. No obstante, los no-votos en el sistema electoral español no cuentan nunca. Ni para mal, ni para bien.

Pongámonos en antecedentes. Si leísteis mi post del martes, ya sabréis la historia de las elecciones catalanas. En 2010 igual que en 2006, la fuerza más votada en las elecciones catalanas fue la abstención, con un 40% y 43% de abstenciones respectivamente. Ningún partido superó esos porcentajes en ninguna de las dos ocasiones. Ni siquiera el partido más votado, CiU. De hecho en las de 2006, a pesar de no haber ganado ninguno, los partidos del tripartito se propusieron tumbar al partido más votado y juntando sus cachitos, hicieron gobierno por encima de la voluntad popular.

El caso del referéndum para la Constitución Europea es el más chocante. Según el Gobierno, de cara a la Unión Europea, fuimos el primer país en aprobar la Constitución Europea por mayoría en referéndum. El caso es que sí, el 76% de los votos fue para el sí, por lo que la Constitución fue aprobada por una amplia mayoría. Eso sí, solo fue a votar el 42% del censo. Casi el 60% de los españoles se quedó en casa. Fue la participación más baja de toda la historia de la democracia. ¿Sirvió para demostrar algo? No. La Constitución se aprobó pese a ello.

Por lo tanto, en España, la abstención no significa que estés en contra del sistema. En España tu no-voto se va a tomar como un voto a la mayoría. Un “me da igual lo que salga, ya veremos cómo me las apaño luego”. Si realmente te da igual lo que salga, perfecto. Si te da igual que suba el paro, la gasolina, las hipotecas, la delincuencia… En fin, eres libre de no votar. Pero si estás hartito o hartita de este tinglado, no tienes más remedio que ir a votar si quieres que se te oiga. Si no, tu abstención se la van a pasar por el forro.

Curiosamente, echando la vista atrás, si revisas los datos de todas las elecciones generales en España, la abstención nunca ha bajado del 20% ni ha subido del 32%. Eso quiere decir que siempre, más de dos terceras partes de los votantes censados ha ido a votar. ¿Pero sabes cuándo se ha ido a votar más masivamente? Cuando había necesidad de cambio.

  1. En 1977. Hubo solo un 21% de abstenciones, a pesar de que los españoles estaban poco acostumbrados a votar, recién saliditos de una dictadura. ¿Por qué? ¿Las ansias de cambio, quizá? ¿La necesidad de validar la nueva democracia? ¿Las ganas de ser ellos mismos quienes decidiesen su futuro? Seguramente. Las siguientes elecciones de 1979, obligadas tras ratificar la Constitución, volvieron a dar a UCD como ganador. Parece que la gente ya daba las cosas por logradas, porque la abstención (la gente del “me da igual”) subió al 31% de golpe, hasta que pasó algo gordo.
  2. En 1982 se registró la menor abstención de la historia. El 80% de los españoles salieron a votar masivamente. Solo el 20% se abstuvo. De nuevo con las ansias de cambio. Adolfo Suárez había dimitido. Acabábamos de tener el famoso 23-F. La democracia había subsistido, mantenida con palillos y había que revalidarla, no fuese a ser que a alguien se le ocurriese quitárnosla. Sin duda, un momento histórico que, también significó un cambio. De UCD pasamos al PSOE de Felipe González.
  3. La abstención volvió a fluctuar en torno al 30% hasta otro mínimo: en 1996. Bajó hasta el 22,6%. Curiosamente con otro cambio: los votantes escogieron al PP después de una serie de escándalos del PSOE. Y ahí se quedó hasta que se le ocurrió meterse en la guerra de Irak.
  4. En 2004, después de haber pasado por otro despunte superior al 31% de no-votos al “me da igual”, la abstención volvió a bajar hasta el 24% a favor del cambio. El cambio relativo. El cambio de nuevo al PSOE, que lleva ahí desde entonces.

Como queda patente, la lectura que se hace en la sociedad y la política españolas del no-voto o abstención no es de rebeldía contra el sistema. Es más bien de continuismo. Las elecciones en las que hay abstención, mantienen el status quo conseguido en las anteriores. Las elecciones en las que hay alta participación generan cambios.

Si pretendes quejarte con tu abstención, te recomiendo que consideres una mejor manera de hacerlo, porque si no, te van a tomar por el pito del sereno.

El voto nulo

El voto nulo es el voto ambiguo. Los votos con papeletas no oficiales, votos a más de un candidato, votos rotos, votos con dibujitos, etcétera, todos esos son votos nulos, porque aunque el votante se ha personado para dar su voto, el voto no se atiene a las reglas de los votos.

Este voto, igual que las abstenciones, no suma votos en el cómputo global de votos emitidos y, para los efectos, es lo mismo. Se registra como nulo para que la contabilización al final de la jornada, entre válidos, nulos y abstenciones, sume el 100% y nadie diga que ha habido tongo.

Históricamente, en España, siempre ha habido muy pocos votos nulos. En las generales sólo ha superado el 1% las primeras 4 elecciones de 1977, 1979, 1982 y 1986, y se lo podríamos achacar perfectamente a que estaban todavía aprendiendo cómo funcionaba eso de votar.

El hecho de que el voto nulo no sea computable lo hace una muy mala elección si quieres cambiar las cosas. A todos los efectos, en España funciona igual que una abstención. Y si las abstenciones no hacen nada por el cambio, imagínate lo que hacen los votos nulos que prácticamente no superan el 2%.

En #nolesvotes te podríamos pedir que votaras a “Conejitos suicidas” o al “Partido de la Pantoja de Puerto Rico“, o a cualquier chorrada que te viniese a la mente. Incluso meter una pegatina de #nolesvotes en el sobre. Daría igual. Tu voto sería igualmente nulo y dejarías las cosas igual, porque tu voto no sería válido. Sería papel mojado.

El voto en blanco

Según la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, en su artículo 96, punto 5: “Se considera voto en blanco, pero válido, el sobre que no contenga papeleta y, además, en las elecciones para el Senado, las papeletas que no contengan indicación a favor de ninguno de los candidatos”.

¿Qué los diferencia de una abstención o un voto nulo? El tema de que sea un voto “válido”. El voto en blanco es válido porque sí cuenta para el cómputo final de votos. Pero si te piensas que se va a traducir en escaños en blanco, te equivocas de pleno. Entonces, ¿qué se hace con ellos?

Si has oído que son votos que se dan al partido más votado, o que se distribuyen entre los más votados, no es cierto. Pero sí perjudican a los partidos menos votados. En España no se utiliza un sistema proporcional normal y lógico, en el que cada partido se lleva el tanto por ciento de escaños que ha conseguido en las urnas. En España utilizamos una complicada fórmula matemática, la ley d’Hont (explicada pasito a pasito aquí y aquí), con una regla de salida básica: si no llegas al 3% de los votos, no entras en el juego. Los votos en blanco, aunque no se le reparten a nadie, sí que hacen el saco de votos más grande, con lo que los porcentajes, se hacen más pequeños. Como consecuencia los partidos con menos votos salen perdiendo.

Además, los artículos 68 y 69 de la Constitución Española establecen que la circunscripción electoral para las elecciones generales (Congreso y Senado) es la provincia. Eso quiere decir que, aunque un partido se pase del 3% en el recuento de votos nacional, si provincia a provincia no llega al 3%, queda eliminado. En las últimas elecciones generales, le pasó a IU de manera escandalosa. Aunque sacó más votos que CiU en las elecciones al Congreso, sacó 8 diputados menos. ¿Por qué? Porque circunscripción a circunscripción había quedado eliminada, a pesar de tener un total nacional superior.

En las próximas elecciones municipales y autonómicas pasa tres cuartos de lo mismo. Cada autonomía tiene su propia Ley Electoral, siendo la Valenciana de las más hirientes contra los partidos minoritarios, ya que eleva el mínimo al 5%. No obstante, como la circunscripción electoral sigue siendo la provincia, aunque un partido llegue al 5% global en todas las provincias de la autonomía, o incluso al 10%, o al 12%, no tendrá acceso a escaño si no llega al 5% al menos en una de ellas.

Luego, votar en blanco hace más difícil a los partidos pequeños más difícil llegar a obtener escaños, o lo que es lo mismo, hace más fácil a los partidos mayoritarios obtenerlos. De ahí que el voto en blanco acreciente las injusticias electorales y que #nolesvotes no te lo recomiende.

En todo caso, hay una iniciativa llamada “Ciudadanos en Blanco” que te proponen que les votes a ellos. Ellos a cambio, cada escaño que consigan lo dejarán vacío, siempre que legalmente sea posible. Y cuando no lo sea, no lo defenderán ni votarán en los plenos, excepto si es para votar que los votos en blanco se conviertan en asientos vacíos en una futura Ley Electoral.

En resumen

Estás jodido. O jodida. Porque te puedes quejar todo lo que quieras, tenemos libertad de expresión, pero si no sales a votar el 22 de mayo, las cosas no van a cambiar. Claro, viendo que abstenerte no es una opción, romper tu papeleta tampoco y dejar el sobre vacío menos todavía… ¿qué hacemos?

#nolesvotes es una gran alternativa. No es un partido político, ni es una organización. Es una idea. Una idea lógica después de haber visto lo que acabas de ver. “Si no quiero el sistema actual, no quiero votar PP, no quiero votar PSOE, pero no quiero tampoco que salgan elegidos por mi inacción, porque me tienen hartito, voto a los demás.”

¿Qué consigues con eso? En primer lugar, si diversificamos el voto, la ley d’Hont es más difícil de aplicar y menos abusiva. Repartir los escaños entre cinco partidos donde dos quedan eliminados y otros dos tienen en conjunto el 70% de los votos restantes es favorecer el bipartidismo. Si bajamos ese 70% y subimos el resto, favorecemos que la representación en las cortes autonómicas y los ayuntamientos sea más equitativo y castigamos verdaderamente a la clase política asentada, porque entonces es cuando verdaderamente pierden poder.

En segundo lugar, ayudamos a que las formaciones políticas que quedan injustamente excluidas por la barrera del 3% o el 5% y la circunscripción electoral tengan opciones a conseguir escaños en las autonomías. Aunque no consigan todos los que les corresponden por derecho porcentualmente, al menos tendrán la oportunidad de dejar oír su voz y defender tu voto.

Por último conseguimos un cambio aún más grande: en la ciudadanía. Porque #nolesvotes no te pide que des tu voto indiscriminadamente a cualquiera. Te pide que te informes de las alternativas y escojas la que te parezca mejor a ti. La ciudadanía tiende a pensar que si no votamos PP hay que votar PSOE, porque PP y PSOE nos invitan a pensar así. Pero eso no es cierto. Hay otros partidos a los que, tal vez por ser pequeños, tal vez por pensar que no van a llegar a ese 3%, tal vez por pensar que es tirar tu voto, no les das ni la oportunidad de leerte su programa electoral. ¿Y si tienen ideas buenas? ¿Vas a permitir que se pierdan esas ideas por seguir la misma tendencia de siempre? ¿Y si quieren cambiar este sistema electoral por uno mejor? ¿No sería eso digno de ser votado?

Pues ale. Si ya te has terminado el café, piensa sobre todo esto. Compártelo con quien quieras. Busca alternativas. Pero sobre todo, el 22 de mayo #nolesvotes, pero vota.

A %d blogueros les gusta esto: