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Otro gallo cantaría, y la SGAE le cobraría

julio 5, 2011 1 comentario
No me cantan los sobacos porque la SGAE me cobraría por ello

No me cantan los sobacos porque la SGAE me cobraría por ello

“No me cantan los sobacos, porque la SGAE me cobraría por ello”. Así se puede leer en la camiseta que hace solo dos semanas repartía la revista satírica El Jueves con su edición impresa, por un par de euros más de lo normal. Lo sé, porque fue mi primer El Jueves.

Desde los inicios de las andanzas parlamentarias del tema del canon, que se remontan, no olvidemos, al último gobierno de Felipe González en 1996. Este canon se extendió posteriormente a los medios de almacenamiento digitales bajo el amparo del gobierno de José María Aznar en 2002, y más recientemente, en 2007, con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a los medios de grabación y dispositivos multimedia como grabadoras de CD/DVD, reproductores MP3, PDA, teléfonos móviles…

El caso es que solo entre 2003 y 2005 (bajo el gobierno de Aznar) el canon produjo la friolera de 300 millones de euros, que obviamente han ido aumentando al ampliarse la gama de dispositivos y consumibles gravados y el precio de los mismos.

Curioso es que, según la ley, que ni unos ni otros han tocado en este aspecto, el dinero recaudado se gestiona mediante agencias de gestión privada (léase SGAE) y no se propone ni permite el que los autores puedan acceder directamente a este “pago compensatorio por copia privada” que se cobra indiscriminadamente a los fabricantes y que acaban pagando los usuarios somo un sobrecoste del producto, se utilicen o no para copias privadas.

Lo lógico sería pensar que, si ya estoy pagando un impuesto, que me permite reproducir mi copia privada de elementos protegidos por propiedad intelectual 1) la copia privada no debería ser un delito y 2) no debería pagar más por ello. La realidad es que, aunque los CD o DVD los utilices para grabarte las fotos de tu sobrino, o el vídeo de la boda de tu prima, o hacer una copia de seguridad de los datos de tu empresa… sigues pagando a la SGAE y otras compañías del tipo, como si te estuvieses copiando el último CD de Alejandro Sanz. Es más, si pones la radio en tu peluquería y pones una emisora de radio de música (digamos, Los 40 Principales) también deberías pagar a la SGAE, esta vez directamente, porque estás haciendo una distribución pública de elementos protegidos con derechos de autor. A eso, lo llaman pago solidario, pero la UE ha visto que es una vulneración de la presunción de inocencia, por lo que lo declaró ilegal y recomendó encarecidamente al gobierno de Zapatero que modificase la ley del canon.

No contentos con estar tomándonos por ladrones a todos los ciudadanos por igual, haciéndonos pagar un impuesto que va directamente a sociedades opacas y privadas como la SGAE, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, se sacó de la manga con su ya famosísima “Ley Sinde” de Economía Sostenible que las páginas Web podrían cerrarse con una comisión del ministerio de Cultura, en lugar de pasar por una decisión judicial. La ley acabó modificándose, pero lo único que se cambió fue el hecho de que ya no es una comisión, sino un juez quien puede cerrar la Web. El hecho de promover la censura en la Red, continúa en el espíritu de la remozada Ley Sinde.

Ahora, tras unas denuncias de la Asociación de Internautas que empiezan a dar su fruto tras varios años de investigación, el presidente de la SGAE, “Teddy” Bautista, está en prisión y dejará su cargo porque se le imputan cargos graves de malversación de fondos y jugar con el dinero del canon que pagamos entre todos. Los primeros en saltar al respecto fueron los de la propia SGAE, que decían que las noticias que salían de que la SGAE estaba siendo intervenida por la Guardia Civil eran falsas. Después vinieron los artistas de turno, entre ellos Alejandro Sanz, cubriéndose de nuevo de gloria, diciendo que si éramos todos unos “cortitos”, “rabiosos” y “oportunistas”, defendiendo la presunción de inocencia de los directivos de la SGAE. González-Sinde, sabiendo la que le venía encima, también pidió “presunción de inocencia” para los detenidos, y ahora imputados, en el caso SAGA.

Parece que ahora todos están de acuerdo en pedir presunción de inocencia, cuando llevan 15 años cobrando un canon que hace alarde de todo lo contrario, considerando culpables de piratería a todos los que se compran un ordenador, una memoria USB, un DVD, un disco duro… ¿Dónde estaba la presunción de inocencia en esos casos?

Precisamente el PP, que no eliminó en su día el canon, sino que lo amplió y que además votó a favor de la Ley Sinde, ahora intenta sacar réditos electorales de esta situación. No se les ha ocurrido otra que interpelar a Rubalcaba por el hecho de que el gobierno no haya controlado a la SGAE y se haya permitido la malversación de fondos. Desde luego, están en su derecho. ¿Pero no podríamos hacer lo mismo con la señora Castedo y el señor Alperi, alcaldesa y ex alcalde de Alicante, respectivamente, en relación al caso Brugal? ¿No podríamos hacer lo mismo en las Cortes Valencianas al señor Camps? ¿O es que la presunción de inocencia nos interesa sólo de vez en cuando?

En cualquier caso, quien sale perdiendo de todo esto es, como siempre, el ciudadano. Llevan cobrados cientos, miles de millones a costa del canon, quejándose de que la industria no repunta, y tienen muchas opciones. Sí, sin duda son opciones radicalmente opuestas la gestión de derechos de toda la vida. Son maneras de distribuir las creaciones totalmente novedosas, como por ejemplo Netflix en EE.UU. o Spotify en Europa. Significaría permitir que, si un autor quiere, sea su propio gestor de derechos, o utilice medios públicos establecidos directamente por el estado para gestionar sus derechos. Significaría reconocer la posibilidad de distribuir contenidos de manera libre, o semicerrada, como hacen las licencias Copyleft, Creative Commons, GPL, LGPL y similares. Pero al final los creadores recibirían su compensación, además de manera directa, y conseguirían una gestión limpia, sin intermediarios y potenciando su creatividad, ya que estarían más cerca de los verdaderos consumidores de cultura.

Hoy leo en La Vanguardia que el gobierno va a retirar el canon. El día 12 González-Sinde explicará cómo y cuándo. Pero según la Ley de Economía Sostenible, que al final aprobaron CiU, PP y PSOE, esto debería haberse hecho en los tres meses siguientes a la aprobación de la norma, que se publicó el 5 de marzo. Eso quiere decir, que se han saltado los plazos, que acabaron el 5 de junio. Posiblemente, si lo de la SGAE no hubiese saltado a la palestra mediática, nadie hubiese hecho caso a ese pequeño párrafo de una ley tan larga.

Pero eso no va a devolver el dinero que hemos pagado ya, ¿verdad? Todos están implicados en la trama, y sería una pena que la investigación del caso se quedase solo mirando a los directivos de la SGAE y no apuntara un poco más alto, tirando del hilo parlamentario de los bandos implicados en la aprobación de todas las leyes del canon. Veremos cómo se desenvuelven los asuntos, pero lo que está claro es que #nolesvotes #votaaotros sigue siendo la opción lógica, coherente y democrática. Cualquier otra opción es aprobar activa o tácitamente el monopolio (que no democracia) que practica el PPSOE en la vida política Española.

Pintadas sí, pintadas no…

marzo 10, 2011 6 comentarios
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Quedan 72 días #nolesvotes

Hoy me he metido en el chat con un objetivo claro, saber la opinión de #nolesvotes sobre unas pintadas que se han vinculado a algunas páginas del wiki. Igual digo esto que digo lo del hackeo a la web del PP de Arganda, por ejemplo. Pero lo de las pintadas tiene otro trasfondo que quiero explicar y que ya he dejado en el hilo de discusión del foro.

En algún punto hay que delimitar lo que es lícito de lo que no, y digo lícito y no legal porque puede que algo legal no tenga por qué ser lícito, ni algo lícito legal. Digo que en algún punto hay que trazar la línea porque, aunque soy un firme defensor de la libertad individual, especialmente en un movimiento político-social como #nolesvotes, tenemos que tener en cuenta el objetivo de todos los nolesvotienses en las próximas elecciones: convencer.

Puede ser perfectamente lícito para unos e ilícito para otros, pero en cualquier caso ilegal, hacer pintadas sobre el mobiliario urbano y, sobre todo, sobre propiedad privada. Un ejemplo práctico es el de esta imagen:

 

Pintada #nolesvotes en un cartel de cercanías de Madrid (Plaza Elíptica)
Pintada #nolesvotes en un cartel de cercanías de Madrid (Plaza Elíptica)

Querría pensar que #nolesvotes está en contra de estas acciones. Personalmente creo que es absurdo pintar propiedad pública con mensajes como el anterior, dado que lo que queremos es que nuestros políticos hagan bien su trabajo. ¿Vamos a hacer pintadas ahora para que el próximo alcalde tenga que usar nuestros impuestos en limpiarlas? ¿No sería mejor que lo utilizara en algo más interesante para los ciudadanos, como generar empleo? Y luego nos quejaremos si malgasta…

Pero el caso es que, como #nolesvotes es una iniciativa ciudadana no personal, cada cual tiene su propio criterio al respecto. Y entiendo los razonamientos que comentaba antes, sobre la legalidad y la ética. Para mi una pintada en un cartel de metro es ilícito e ilegal. Pero una pintada en un cartel electoral no. Una pintada en una puerta de aparcamiento es ilícito e ilegal. Una pintada en un cartel publicitario, de un banco, por ejemplo, no. Pero sí en su vitrina. Pero no se trata de lo que yo piense. Yo ya pienso #nolesvotes. Lo que me interesa es convencer.

Y puesto que se trata de convencer a los ciudadanos, hoy me dedicaré a convencer a aquéllos que creen que estas expresiones son lícitas, aunque sean ilegales, de que es mejor no usarlas, o usarlas en otros contextos. Queridos grafiteros. Queridas grafiteras. Sé que sentís pasión por la idea de #nolesvotes, más que nada porque si no fuese así, no os ofreceríais a usar vuestros aerógrafos para pintar por unos ideales. Pero considerad lo siguiente:

  1. El grueso de las personas que votan a los partidos que #nolesvotes dice que no hay que votar son 1) militantes que no van a cambiar su voto y 2) gente indecisa que no conoce otra cosa que el bipartidismo. Dado que en la Red hay un movimiento (no, varios) que propone no votarles y tiene tanto seguimiento como #nolesvotes, es de lógica que la mayoría de la gente que propone #nolesvotes es de la generación de Internet. Asumamos que son de 40 años para abajo.

    Eso supone que si a los de 40 para abajo los podemos convencer desde donde salió #nolesvotes, en el mundo real tenemos que convencer al resto. Desgraciadamente, la mayoría de ciudadanos y ciudadanas de 40 para arriba no va a ver con buenos ojos una pintada en la pared o, peor, en el cartel de metro. Si se la encuentran, la próxima vez que oigan hablar de #nolesvotes lo van a ver de manera negativa, no positiva. Convencerles de lo contrario va a costar mucho más.

  2. Como he dicho antes, las pintadas en mobiliario urbano las pagamos todos. Es más, luego nos quejaremos de que en el presupuesto municipal se tenga que hacer una derrama especial y que nos hayan tenido que encarecer los impuestos para pagar la limpieza. Es absurdo tener que cargar a nuestro nuevo alcalde (que, esperemos, no sea del PPSOE) con esa responsabilidad, más que nada porque si esa subida de impuestos o ese gasto no cae bien a la ciudadanía, sería culpa nuestra.

  3. Las pintadas en paredes (o puertas, o carteles del bus) están descontextualizadas y la gente que no sepa de qué va #nolesvotes, no las va a entender ni va a indagar. Para poner un ejemplo, si quieres que te entienda la abuelita que se sienta en la parada del cercanías, tienes que poner en el cartel “PP+PSOE+CIU = Ley Sinde #nolesvotes”. Y lo más probable es que esa abuelita acabe votando al PP (o al PSOE) porque no tiene ni idea de qué es la Ley Sinde.

    No obstante, si pones un simple “#nolesvotes”, o incluso “www.nolesvotes.com“, en un cartel electoral del PPSOE, todo el mundo va a entenderlo y, es más, casi todos sabrán que eso es una dirección de Internet. Muchos, incluso, mayores de 40 años. Ellos ya han visto eso de “www” y “.com” en las bolsas del Mercadona. Y, mejor, no lo verán tan mal porque al fin y al cabo esos carteles ya se iban a quitar después de las elecciones.

  4. Hay otras acciones que pueden tener mejor repercusión que una pintada. Por ejemplo, pega carteles de #nolesvotes, en plan “SE BUSCA” en las paredes de la oficina de empleo de tu ciudad el domingo por la noche. El lunes es el día de mayor concurrencia y el público objetivo está todo reunido allí antes de las 7 de la mañana. Y muy aburrido. Lo van a leer seguro. Van a hablar de ello. Se van a llevar un recorte. Van a ver la web. Y mejor, se van a unir y no van a votar PPSOE. Una pintada en el mismo sitio va a producir rechazo.

Como ves, hay maneras en las que la expresión libre de tu aerógrafo es productiva, y en los que no, hay alternativas. Antes que pensar en ti mismo y lo bien que te vas a quedar después de pintar una pared, piensa si de verdad vas a convencer con ello. Piensa que si vas a provocar rechazo, vas a conseguir lo mismo que consiguen Zapatero y Rajoy contigo, provocar rechazo. Igual que tú haces campaña contra PPSOE, habrá gente que solo por tus pintadas, la haga en contra de #nolesvotes, cuando de otro modo podrían haberse aliado.

Como firme defensor de las libertades individuales, creo que al final harás lo que quieras. Como movimiento promovido por individuos, #nolesvotes no hará nada para impedírtelo; al fin y al cabo no somos una organización con dirección central, ni un partido político. Somos unos ideales que cada uno defiende individualmente. Pero puede que cada individuo sí haga algo para convencerte, como yo en este momento, de utilizar tu pasión por la defensa de estos ideales de una manera más productiva. Sal y convence. Y, por supuesto, #nolesvotes.

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