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“Todo es la misma mierda. No votes a nadie.”

marzo 1, 2011 24 comentarios
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Quedan 81 días #nolesvotes

Sé que a muchos os ha gustado la publicación que escribí el viernes: “Pues yo no entiendo eso de #nolesvotes”. Os agradezco profundamente vuestros comentarios. También sé que a muchos no os ha gustado. Entre ellos iwisiw, de meneame.net, que ha dejado claro en los comentarios del enlace que está absolutamente en contra de #nolesvotes porque somos unos inocentes que le estamos haciendo el juego a los de siempre.

Que “todo el arco parlamentario está podrido” y que no hay alternativas, es una de las cuestiones más comunes que se nos presentan a los nolesvotienses. Sinceramente, entiendo ese pensamiento: “Todo es la misma mierda. ¿Por qué debería molestarme en ir a votar?” Yo también pensaba así antes de que mi amigo Catacroc me presentara #nolesvotes. Pero no más, claro. No obstante, lo entiendo.

Tú piensas que todos los partidos, aunque con sus diferencias abismales, claro está, son exactamente iguales en el fondo. Sabes exactamente por qué razón (o razones) no votarías a cada partido. Entiendes que las “alternativas” que #nolesvotes te dice que hay en realidad se refieren solo a los partidos mayoritarios. Piensas que tu abstención, o tu voto en blanco, serán entendidos como una rebelión. Que cuando vean que la mitad de los votos son blancos, entonces se darán cuenta. Que cuando los votantes dejen de ir a votar, las cosas tendrán que cambiar.

Mal.

¿Sabes cuánta gente se abstuvo de votar en las últimas elecciones catalanas de 2010? ¿Te lo imaginas? Míralo en Internet. El 40% no fue a votar. Contando con los votos en blanco, el 43%. Con estas cifras, el partido más votado en las últimas elecciones catalanas fue, sin duda, el no-partido, porque CiU, la fuerza política más votada, solo consiguió el 38,5% de los votos.

¿Sabes en qué ha cambiado el panorama político la abstención? En nada. Sí, es cierto, ha cambiado el gobierno en Cataluña. Pero eso no es por la abstención. El tripartito anterior salió de unas elecciones en que la abstención fue incluso mayor.

Sí, la enorme cifra de abstenciones, o de votos blancos, aparece en las noticias. Pero después se aplica la ley electoral con los votos que quedan. Cuantos más votos blancos hay, más injusto y desproporcionado se vuelve el reparto de poder y más se premia a los partidos más votados. Y más se castiga a los menos votados. Después de las matemáticas se publican los resultados. Se declara un vencedor. Y todo sigue igual que siempre. Nadie rectifica nada. Los partidos siguen manteniendo las reglas del juego, siguen negociando con tus votos y siguen desoyendo a los ciudadanos. Decir que abstenerse o que votar en blanco va a cambiar las cosas es no ver la realidad. Porque la realidad es que eso ya lo hemos probado, y no funciona.

#nolesvotes te propone que no tires tu voto, pero que no votes a los de siempre. Pero claro, a ti, que te parece que todos los partidos están podridos y que ninguno se salva, te corroe las entrañas tener que darle tu voto a alguno. Es un gran dilema. Por un lado comprendo que no quieras darle tu voto a alguien que no te representa al 100%, por otro lado tienes que comprender que el único que te representa a ti al 100% eres tú mismo. Como dije el domingo, “nunca llueve al gusto de todos” por lo que tal vez tengas que plantearte que, como es poco probable que encuentres a alguien que te represente al 100%, tal vez tengas que conformarte con un 90%, o un 80%.

Si decides que no estás dispuesto a aceptar menos, que prefieres tirar tu voto… ¿Has considerado la opción de Ciudadanos en Blanco? Para aclararnos: llegados a este punto, estamos en la situación de que tú no quieres darle el voto a nadie porque nadie te representa, así que has decidido no votar, o votar en blanco. Pero te encuentras con el dilema de que si no votas, no vas a cambiar las cosas y si votas en blanco, tampoco. Ciudadanos en Blanco es una opción en la que tu voto en blanco se convertirá en escaños vacíos o nulos. Un partido fantasma que estará ocupando su asiento lo menos posible e intervendrá en las sesiones nada o menos.

Claro, llegados a este punto, si me dices que tampoco quieres votar a Ciudadanos en Blanco, te tengo que preguntar: ¿por qué? Tu respuesta probablemente sea que te parece una patochada, un partido absurdo, casi como el Partido Pirata, o el Partido Cannabis por la Legalización y Normalización (que conste que YO no estoy diciendo que sean absurdos, eres perfectamente libre de escogerlos si sus programas te representan). ¿Por qué? ¿Te has tomado la molestia de leer su programa? ¿Has ido a preguntarles personalmente qué van a hacer con tu voto? ¿Acaso eres un vidente (y de los buenos) y sabes perfectamente que no te representan sin investigar? ¿O es que tienes prejuicios contra ellos por ser pequeños, o por ser nuevos? ¿No crees que tal vez por eso tienen muchos más ideales y los defienden más fuerte que los partidos mayoritarios? ¿No crees que precisamente por eso sí van a usar bien tu voto?

No, tú sigues con la idea metida en tu cabeza de que el estado de cosas actual es inamovible, y que no moverte es la mejor opción. Bien, es tu decisión. Es tu voto. Pero es la misma decisión y el mismo voto que llevas haciendo toda la vida. Es el mismo inmovilismo que hemos asumido todos. Y va a dar el mismo resultado de siempre: nada. Y cuando te veas acorralado en tus propias razones contra #nolesvotes te reirás de que te pidan el no-voto para ciertos partidos basándose exclusivamente en la Ley Sinde.

Mal.

Por enésima vez: que la Ley Sinde fue el detonante, sí. Seguro. Pero no es más que una de tantas en las que PPSOE ha hecho lo que ha querido sin pensar en la gente que les votó. Van a hacer lo que ellos quieren con tu voto, no lo que tú quieres que hagan con él. Y el no hacer nada va a dejarles hacer lo mismo.

Y entonces me dirás que intentar hacer algo es absurdo, porque las reglas del juego están puestas para que no podamos hacer nada. Que somos marionetas en un vaivén de poder en el que tenemos la ilusión de ser los jefes cada cuatro años, pero que en realidad no podremos cambiar esto. Y que somos ilusos si lo intentamos.

Mal.

Porque entonces estás incurriendo en una contradicción. Estás peleándote conmigo por intentar hacer algo para cambiar las cosas, cuando a ti te gustaría que cambiaran. Estás decidiendo no utilizar ese resquicio que te deja nuestra pseudodemocracia porque te derrotas a ti mismo antes de luchar. Estás diciendo con la boca “esto no me gusta” cuando con tus acciones (o no acciones) estás demostrando que no te importa.

Y claro, llegamos al punto en el que nos damos de bruces con la realidad. No te importa. Te has acostumbrado. Estás a gusto. No quieres cambiarlo. Te escudas en una visión negativa de tu entorno, pero te has acomodado a él, tanto que ahora alguien viene a hacer algo para intentar mejorarlo y te da miedo que lo cambien. E intentas que ellos hagan los mismo que tú. Que se acomoden.

Mal.

Porque llega el punto en el que no hay manera de acomodarse. Porque llega el punto en el que hay que decir “basta”. Y la gente que está dispuesta a cambiar las cosas va a utilizar cualquier resquicio posible que haya para cambiarlo, o para que ese resquicio cada vez se haga más grande y más grande, hasta que nos de suficiente margen de maniobra para cambiarlo. Y si no quieres unirte, vale. Ya has demostrado que quieres ser uno más en el bando del inmovilismo. Pero mi voto sigue siendo mío. Y mi voz también. Y seguiré defendiendo lo que creo hasta que sea una realidad. Y si en algún momento te das cuenta de que eso también te representa, entonces serás bienvenido.

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