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Donde dije digo…

agosto 17, 2011 4 comentarios

O cómo ganarse el voto copiando las ideas de otros.

Estamos hartísimos de ver como en la política española se ha hecho un hueco enorme a la demagogia. La palabra demagogia, según el diccionario de la RAE significa:

demagogia.

(Delgr. δημαγωγία).

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

Que nuestros políticos intentan por todos los medios ganarse el favor popular es obvio. Que se deshacen en halagos entre ellos (y en insultos, sean directos o sutiles, a sus adversarios) también. Y que son unos políticos degenerados, intentando conseguir o mantener el poder mediante concesiones o apelaciones a los sentimientos elementales, también. Muy pocos se dedican a ver cuáles son las verdaderas necesidades del pueblo español, escucharles y actuar en consecuencia. De hecho, esperan que les hagan el trabajo duro otras personas, para luego simplemente, dar bien en cámara.

Desde 2008 hay una fuerza política, a la que voy a votar (por mucho que quiera promocionar #nolesvotes y #votaaotros, algún día tenía que hacer esto personal), que viene defendiendo un decálogo tal como el siguiente:

  1. Reforma de la constitución para definir las competencias que puede y no puede asumir cada entidad territorial.
  2. Reforma de la Ley Electoral para garantizar la igualdad del voto.
  3. Separación efectiva de poderes y autonomía del poder judicial.
  4. Devolver Sanidad, Educación y otros servicios sociales al estado para que todos los ciudadanos reciban las mismas prestaciones con igualdad en el territorio nacional.
  5. Reforma de la constitución para pasar de un modelo autonómico debarra libre a un modelo federal que defina claramente las capacidades y competencias de estado central y autonomías, sin autonomías de primera y de segunda.
  6. Reforma del mercado laboral. Lucha contra el paro juvenil.
  7. Nueva ley de Propiedad Intelectual basada en la realidad actual, apoyando a los nuevos emprendedores.
  8. Eliminación de todas las dualidades administrativas (entre ellas las diputaciones provinciales) que multiplican empresas y entes públicos innecesariamente.
  9. Transparencia y lucha contra la corrupción. Todas las instituciones y partidos deben permitir el acceso público a sus cuentas.
  10. Construir una verdadera unión política en Europa con una verdadera capacidad de intervenir en las gestiones de los estados miembros.

Si a alguien se le ocurre compararlo con las propuestas y reivindicaciones del consenso de mínimos del 15M verá que hay mucho en común. Sin duda, no todo, pero mucho sí.

Curiosamente, todas estas propuestas han pasado en un momento u otro por la mesa del congreso en los últimos cuatro años. A veces de mano de unos, y a veces de mano de otros, pero siempre vetadas por los votos de los mismos, el PPSOE, como fuerza única, parece que ahora, de cara al 20N, intenta devolver competencias al estado, suprimir o revisar el papel de los agujeros sin fondo que son las diputaciones provinciales o alaba las iniciativas de Sarkozy y Merkel a favor de un “verdadero gobierno económico” en Europa, votó una y otra vez en contra de cada una de estas propuestas. En algunos casos, más de una vez.

El dicho popular “donde dije digo digo Diego parece que es el lema actual del bipartidismo español… ¡Y nosotros somos los borregos que lo permitimos! En el último debate del estado de la nación, con los indignados en la calle, antes de que sus señorías se fuesen de vacaciones y Zapatero nos deleitara anticipando las elecciones, pero después de muchas intentonas de proponer, y proponer, y proponer y recibir continuos rechazos… De nuevo, alguien defendió la cordura a favor de una nueva transición 2.0 en la democracia española.

Hoy que el PPSOE quiere hacer demagogia apuntándose en sus mítines preelectorales las ideas de otros, me veo en la obligación de saltarme el apartidismo de #nolesvotes y #votaaotros y decir: “olé Rosa” por decir lo que dijiste hace dos meses en el congreso. Y porque sea quien sea cabeza de lista de UPyD el próximo 20N, merecerá mi voto.

Otro gallo cantaría, y la SGAE le cobraría

julio 5, 2011 1 comentario
No me cantan los sobacos porque la SGAE me cobraría por ello

No me cantan los sobacos porque la SGAE me cobraría por ello

“No me cantan los sobacos, porque la SGAE me cobraría por ello”. Así se puede leer en la camiseta que hace solo dos semanas repartía la revista satírica El Jueves con su edición impresa, por un par de euros más de lo normal. Lo sé, porque fue mi primer El Jueves.

Desde los inicios de las andanzas parlamentarias del tema del canon, que se remontan, no olvidemos, al último gobierno de Felipe González en 1996. Este canon se extendió posteriormente a los medios de almacenamiento digitales bajo el amparo del gobierno de José María Aznar en 2002, y más recientemente, en 2007, con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a los medios de grabación y dispositivos multimedia como grabadoras de CD/DVD, reproductores MP3, PDA, teléfonos móviles…

El caso es que solo entre 2003 y 2005 (bajo el gobierno de Aznar) el canon produjo la friolera de 300 millones de euros, que obviamente han ido aumentando al ampliarse la gama de dispositivos y consumibles gravados y el precio de los mismos.

Curioso es que, según la ley, que ni unos ni otros han tocado en este aspecto, el dinero recaudado se gestiona mediante agencias de gestión privada (léase SGAE) y no se propone ni permite el que los autores puedan acceder directamente a este “pago compensatorio por copia privada” que se cobra indiscriminadamente a los fabricantes y que acaban pagando los usuarios somo un sobrecoste del producto, se utilicen o no para copias privadas.

Lo lógico sería pensar que, si ya estoy pagando un impuesto, que me permite reproducir mi copia privada de elementos protegidos por propiedad intelectual 1) la copia privada no debería ser un delito y 2) no debería pagar más por ello. La realidad es que, aunque los CD o DVD los utilices para grabarte las fotos de tu sobrino, o el vídeo de la boda de tu prima, o hacer una copia de seguridad de los datos de tu empresa… sigues pagando a la SGAE y otras compañías del tipo, como si te estuvieses copiando el último CD de Alejandro Sanz. Es más, si pones la radio en tu peluquería y pones una emisora de radio de música (digamos, Los 40 Principales) también deberías pagar a la SGAE, esta vez directamente, porque estás haciendo una distribución pública de elementos protegidos con derechos de autor. A eso, lo llaman pago solidario, pero la UE ha visto que es una vulneración de la presunción de inocencia, por lo que lo declaró ilegal y recomendó encarecidamente al gobierno de Zapatero que modificase la ley del canon.

No contentos con estar tomándonos por ladrones a todos los ciudadanos por igual, haciéndonos pagar un impuesto que va directamente a sociedades opacas y privadas como la SGAE, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, se sacó de la manga con su ya famosísima “Ley Sinde” de Economía Sostenible que las páginas Web podrían cerrarse con una comisión del ministerio de Cultura, en lugar de pasar por una decisión judicial. La ley acabó modificándose, pero lo único que se cambió fue el hecho de que ya no es una comisión, sino un juez quien puede cerrar la Web. El hecho de promover la censura en la Red, continúa en el espíritu de la remozada Ley Sinde.

Ahora, tras unas denuncias de la Asociación de Internautas que empiezan a dar su fruto tras varios años de investigación, el presidente de la SGAE, “Teddy” Bautista, está en prisión y dejará su cargo porque se le imputan cargos graves de malversación de fondos y jugar con el dinero del canon que pagamos entre todos. Los primeros en saltar al respecto fueron los de la propia SGAE, que decían que las noticias que salían de que la SGAE estaba siendo intervenida por la Guardia Civil eran falsas. Después vinieron los artistas de turno, entre ellos Alejandro Sanz, cubriéndose de nuevo de gloria, diciendo que si éramos todos unos “cortitos”, “rabiosos” y “oportunistas”, defendiendo la presunción de inocencia de los directivos de la SGAE. González-Sinde, sabiendo la que le venía encima, también pidió “presunción de inocencia” para los detenidos, y ahora imputados, en el caso SAGA.

Parece que ahora todos están de acuerdo en pedir presunción de inocencia, cuando llevan 15 años cobrando un canon que hace alarde de todo lo contrario, considerando culpables de piratería a todos los que se compran un ordenador, una memoria USB, un DVD, un disco duro… ¿Dónde estaba la presunción de inocencia en esos casos?

Precisamente el PP, que no eliminó en su día el canon, sino que lo amplió y que además votó a favor de la Ley Sinde, ahora intenta sacar réditos electorales de esta situación. No se les ha ocurrido otra que interpelar a Rubalcaba por el hecho de que el gobierno no haya controlado a la SGAE y se haya permitido la malversación de fondos. Desde luego, están en su derecho. ¿Pero no podríamos hacer lo mismo con la señora Castedo y el señor Alperi, alcaldesa y ex alcalde de Alicante, respectivamente, en relación al caso Brugal? ¿No podríamos hacer lo mismo en las Cortes Valencianas al señor Camps? ¿O es que la presunción de inocencia nos interesa sólo de vez en cuando?

En cualquier caso, quien sale perdiendo de todo esto es, como siempre, el ciudadano. Llevan cobrados cientos, miles de millones a costa del canon, quejándose de que la industria no repunta, y tienen muchas opciones. Sí, sin duda son opciones radicalmente opuestas la gestión de derechos de toda la vida. Son maneras de distribuir las creaciones totalmente novedosas, como por ejemplo Netflix en EE.UU. o Spotify en Europa. Significaría permitir que, si un autor quiere, sea su propio gestor de derechos, o utilice medios públicos establecidos directamente por el estado para gestionar sus derechos. Significaría reconocer la posibilidad de distribuir contenidos de manera libre, o semicerrada, como hacen las licencias Copyleft, Creative Commons, GPL, LGPL y similares. Pero al final los creadores recibirían su compensación, además de manera directa, y conseguirían una gestión limpia, sin intermediarios y potenciando su creatividad, ya que estarían más cerca de los verdaderos consumidores de cultura.

Hoy leo en La Vanguardia que el gobierno va a retirar el canon. El día 12 González-Sinde explicará cómo y cuándo. Pero según la Ley de Economía Sostenible, que al final aprobaron CiU, PP y PSOE, esto debería haberse hecho en los tres meses siguientes a la aprobación de la norma, que se publicó el 5 de marzo. Eso quiere decir, que se han saltado los plazos, que acabaron el 5 de junio. Posiblemente, si lo de la SGAE no hubiese saltado a la palestra mediática, nadie hubiese hecho caso a ese pequeño párrafo de una ley tan larga.

Pero eso no va a devolver el dinero que hemos pagado ya, ¿verdad? Todos están implicados en la trama, y sería una pena que la investigación del caso se quedase solo mirando a los directivos de la SGAE y no apuntara un poco más alto, tirando del hilo parlamentario de los bandos implicados en la aprobación de todas las leyes del canon. Veremos cómo se desenvuelven los asuntos, pero lo que está claro es que #nolesvotes #votaaotros sigue siendo la opción lógica, coherente y democrática. Cualquier otra opción es aprobar activa o tácitamente el monopolio (que no democracia) que practica el PPSOE en la vida política Española.

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