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Posts Tagged ‘#turismoBisbal’

#turismobisbal y #spanishrevolution

junio 6, 2011 Deja un comentario

A veces, poner fecha al inicio de una revolución social es complicado. A veces existe un detonante claro, en otras ocasiones el detonante no es más que una gota que colma un vaso excesivamente lleno, y a veces el punto de partida es una situación tremendamente absurda o poco habitual. Por supuesto, decir que David Bisbal fue el detonante de la revolución española del 15 de mayo es exagerado, pero no cabe duda que fue un indicador claro de que algo estaba pasando.

Poniéndonos en antecedentes, el 1 de febrero de 2011, a David Bisbal se le ocurrió escribir en su BlackBerry el siguiente comentario, y publicarlo en su cuenta de Twitter:

“Nunca se han visto las piramides de egipto tan poco transitadas, ojala que pronto se acabe la revuelta”

Por supuesto, no me voy a meter con la gramática de las tildes y las mayúsculas. Sé por experiencia propia que escribir bien con una BlackBerry es tremendamente complicado, por lo que puedo disculparlo. Pero sí que es verdad que los que no disculparon el desafortunado contenido del comentario fueron los usuarios de la red social Twitter.

En Twitter todos los usuarios están conectados a una conversación global. Por aquél entonces, la noticia que llenaba nuestras pantallas (y también la twittersfera) era la revuelta que acababa de comenzar en Egipto, con epicentro en la plaza Tahrir de El Cairo.

Los ciudadanos egipcios tomaron por primera vez la plaza Tahrir el 25 de enero de 2011, y comenzaron a manifestarse diariamente en contra del entonces presidente del país, Hosni Mubarak. La revolución árabe que entonces se había convertido en los trend topic mundiales #mubarak y #tahrir, solo era una continuación de la revolución que el 17 de diciembre de 2010 había comenzado en Túnez.

Ese día, la policía tunecina confiscó a un joven de 26 años el puesto de venta de frutas ambulante con el que subsistían él, su madre, sus dos hermanos y sus cuatro hermanastros, porque no tenía permiso de venta ambulante. Mohamed Bouazizi, que según algunas fuentes fue tratado con violencia y humillado mientras le expropiaban su medio de vida, fue a presentar una queja ante las autoridades locales, sin que le hicieran caso.

Como protesta, en su desesperación, acabó comprando gasolina, parando el tráfico ante la sede del gobierno local, y prendiéndose fuego, mientras gritaba: “¿Cómo esperáis que me gane la vida?” cerca de las 11:30 de la mañana. Debido a las quemaduras, Mohammed murió pocos días después, el 4 de enero de 2011. Muchos vieron en él una inspiración, un héroe, un mártir. Tanto, que las protestas que siguieron inmediatamente después y que continuaron creciendo hasta que el 14 de enero de 2011, el Presidente Ben Ali tuvo que huir del país.

Sin duda, frivolizar sobre las revueltas que se sucedieron a continuación estaba fuera de lugar, especialmente cuando esa pregunta que Mohammed Bouazizi lanzó al aire, “¿Cómo esperáis que me gane la vida?”, se la estaba haciendo la quinta parte de la población española, que se había quedado en el paro. Así que en respuesta (o represalia, según se mire), el desafortunado comentario de David Bisbal se convirtió en un reguero de frivolidades sobre su frivolidad, marcados con el hashtag #turismobisbal, que fue tan sonado que irrumpió como pocas veces había ocurrido antes en los noticiarios del país.

Y tal vez, en medio de estas frivolidades sobre asuntos tan serios, nos dimos cuenta de que teníamos por primera vez en mucho tiempo algo de voz en nuestro pequeño mundo, en el que parecía que no podíamos decidir más que cada cuatro años con una papeleta en un sobre. Y a alguien (a muchos en realidad) se les encendió la bombillita, pensando que tal vez sí se podía cambiar algo.

Preview de mi próximo libro: #spanishrevolution

#noalaguerra #noagadafi #libialibre y #turismoBisbal… ¿Cuál elijo?

marzo 20, 2011 18 comentarios
62

Quedan 62 días #nolesvotes

#7

Quedan 7 días para el primer #nolesvotes Trend Topic Day

Ayer me debatí, y mucho, contra mi mismo por el enorme dilema moral que ha desatado la ofensiva internacional en Libia. Muchos tuiteros y tuiteras se echaron a la Red a proclamar un #noalaguerra masivo y contundente, que aún hoy sigue siendo primer trend topic en España. Además de evocar el masivo “No a la guerra” de 2003 en el que pueblos de todo el mundo se unieron para pedir que se parara la II Guerra de Irak, que según el propio Kofi Annan era ilegal por no tener el aval expreso del Consejo de Seguridad de la ONU, han logrado aglutinar posiciones bien diferenciadas en cuanto a la guerra en Libia, pero dudo que muchos se hayan leído las dos resoluciones de la ONU al respecto.

Leyendo los twits me doy cuenta de que dentro de el #noalaguerra desatado como un tsunami ayer, hay tres vertientes ideológicas bien diferenciadas:

  1. El miedo.
    Mucha gente relaciona los ataques del 11-M en Madrid con la guerra de Irak. Piensan que unirnos de nuevo a una guerra en territorio musulmán va a recoger más enemistades, que se traducirán en nuevos atentados o, como ha prometido Gadafi, ataques directos.
  2. El pacifismo.
    Loable es toda la gente que proclama el #noalaguerra de ningún tipo. El no a las armas, no a los ejércitos, no a la violencia… Este segundo grupo de gente ha estado, está y estará siempre en contra de cualquier conflicto bélico, de cualquier tipo, deduzco que incluso si nos atacaran a nosotros directamente.
  3. Crítica de la hipocresía.
    Gente que proclama un #noalaguerra porque les parece que es hipócrita por parte del gobierno atacar a quienes ha vendido armas anteriormente, meterse en una guerra internacional cuando consiguieron el gobierno precisamente por el “No” a una guerra internacional, que les parece hipócrita atacar a Libia y decir que es para liberar al pueblo libio cuando todos sabemos que es por el petróleo… etcétera.
  4.  

Que conste que todas las posiciones del “No a la guerra” me parecen igualmente loables, pero me parecería frivolizar sobre la situación en Libia, sobre la gente que está muriendo por sus ideales, el tomar una posición a la ligera solo porque es un trend topic o el desempolvar el “No a la guerra” de 2003 alegremente sin tener en cuenta las diferencias con la guerra de Irak, que las hay y son muy grandes:

  1. No es una guerra ilegal.
    En 2003, la guerra emprendida contra el gobierno de Saddam Hussein  por el Reino Unido y Estados Unidos, y seguida por unos cuantos países más, no contaba con el aval de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Hoy no hay una, sino dos resoluciones concretas sobre la situación en Libia desde que se desató la revuelta civil. Y, en esencia, no es una guerra porque no hay declaración de guerra oficial. Se trata de un control militar de un espacio de exclusión aérea decretado por la ONU para evitar que los militares libios ataquen al pueblo libio. [Primera resolución, sobre la vulneración de derechos humanos en Libia, del 26 de febrero de 2011] [Segunda resolución, sobre la autorización de actuaciones internacionales en Libia, del 17 de marzo de 2011, en inglés]
  2. Zona de exclusión aérea.
    Los estados miembros de la ONU están autorizados a derribar aviones Libios que sobrevuelen la zona de exclusión aérea, pero no a intervenir en suelo libio. La zona de exclusión aérea es una medida disuasoria para el gobiero de Gadafi, para que no pueda utilizar sus aviones en contra del pueblo libio, pero también permite a los libios y al mundo árabe ver las maniobras no como una invasión, ya que no hay tropas en suelo libio, sino como una vigilancia de hierro. Así, las naciones de la Liga Árabe y otras naciones islámicas se han unido a la resolución de la ONU. La zona de exclusión aérea es un paso anterior a una intervención militar en toda regla. Pero hay que agotar todas las posibilidades, antes de invadir un territorio.
  3. No hay excusa de armas de destrucción masiva.
    Cuando se atacó Irak, la justificación principal eran las armas de destrucción masiva que, supuestamente, el régimen de Saddam Hussein podría utilizar contra occidente. Armas que nunca se encontraron. Hoy con Libia no existe tal excusa. De hecho, aunque sea vergonzoso, sabemos perfectamente de dónde vienen las armas libias. Son nuestras. Las vendimos nosotros.
  4. Levantamiento civil.
    La resolución de la ONU se hace eco explícitamente de la situación de los civiles libios que pacíficamente, desde el 15 de febrero, comenzaron a manifestarse contra el gobierno libio como ya lo hicieran los egipcios y tunecinos. La gran diferencia entre ambos es que, pese a que hubo utilización de la violencia y represión del gobierno contra los levantamientos, no se ha producido una respuesta militar como la de Libia, que ha sacado sus tanques a la calle a callar bocas.
  5.  

Sobre este último punto, tuiteros y tuiteras hicieron escarnio del consabido comentario de David Bisbal hace unos meses, cuando comenzó la revuelta en Egipto. “Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá que pronto se acabe la revuelta.” La razón por la que #turismoBisbal llegó a trend topic y se mantuvo por semanas fue que se hizo escarnio de un comentario público que parecía banalizar una situación importantísima en la historia de cualquier pueblo: un levantamiento civil por la libertad. Se entendió que tal comentario era igual a decir: “A ver si estos rebeldes se callan ya y dejan de pedir libertad a su dictador, que tengo ganas de ver las pirámides”, y por eso se le criticó hasta la saciedad.

#turismoBisbal: La frase que dio origen a la polémica

#turismoBisbal: La frase que dio origen a la polémica

Hoy, muchos de esos tuiteros y tuiteras se unen a #noalaguerra, y podríamos hacer el mismo escarnio público de ellos por no querer una Libia libre, como quieren los ciudadanos que decidieron el 15 de febrero levantar su voz contra Gadafi. Por lo visto, prefieren que no se haga nada al respecto y que ellos mismos se las ventilen. Claro, como en Egipto funcionó… Como en Túnez funcionó… ¿Por qué voy a mover yo un dedo?

Pero Libia no es igual que Egipto. Libia no es igual que Túnez. ¿O nos vamos a sentar a tomar café con Gadafi y pedirle amablemente que se vaya del poder y deje de asesinar manifestancitos tan a menudo, que eso está mal…? Eso, en otros términos más formales, ya se ha hecho: dos resoluciones de la ONU pidiendo expresamente que deje de matar manifestantes y permita mediación internacional en el conflicto. ¿Ha hecho caso? Obviamente, no.

Y llegados a este punto sólo puedo acordarme de la historia, no tan antigua, que ya hemos vivido en Europa. Dicen que el pueblo que no se acuerda de su historia está condenado a repetirla. Probablemente nos pase lo mismo aquí. Muchos airean hoy el #noalaguerra diciendo que eso es ser coherente, porque están en contra de cualquier guerra, conflicto armado o uso de violencia. En un mundo ideal eso sería fantástico, pero no vivimos en un mundo ideal.

Vivimos en un mundo en el que ha habido, hay y habrá mala gente. Y curiosamente la mala gente siempre se hace con el poder. Y cuando se hace con el poder, y usa la fuerza para defenderlo, y se han agotado todas las otras opciones para quitarlo… ¿Qué hacemos? Me veo obligado a pensar… ¿Qué habría pasado si no hubiese habido un levantamiento militar internacional contra Hitler? ¿Qué hubiese pasado si todos hubiesen hecho como hizo EE.UU. antes de que atacaran Pearl Harbor, cuando evitaban meterse en el conflicto diciendo “eso es un problema de Europa”? ¿Seguirían las SS hacinando y masacrando judíos, homosexuales y disidentes en campos de concentración? ¿Estaríamos dispuestos a no justificar el levantamiento internacional en ese caso? ¿A decir… “Que lo resuelvan ellos pacíficamente”?

Y en ocasiones sí se puede resolver pacíficamente. O de manera relativamente pacífica. En Turquía y en Egipto, aunque los resultados finales aún están por ver, parece que sí se ha podido. En España se pudo, y eso que un 23-F se sacaron los tanques a la calle. Pero en Libia no se puede. Evidentemente no.

Asumiendo mi papel como ciudadano, no puedo por menos que indignarme porque se atienda la situación en Libia y no la situación en Marruecos, por ejemplo. Me indigna que mi gobierno saque los buques y los aviones por un levantamiento civil y no por el otro, a merced del maldito oro negro. Pero aunque me indigna, no puedo dejar de pensar que, a pesar de que es obvio que la economía del crudo para mis gobernantes pesa más que la libertad y la democracia, al menos por una vez se actúa. Ya sabía que mis gobernantes no se movían por ideales. Ya sabía que eran corruptos y maleantes. Por eso defiendo un #nolesvotes. Y tal vez, si #nolesvotes hace efecto, en el futuro mi gobierno me haga caso. Y no solo con Libia, sino con Marruecos, con Yemen… Y en el mejor de los casos esos conflictos se resolverán en relativa paz. Pero hoy toca Libia, y los libios se merecen también voz y voto, y no un arma en la nuca.

Así que viendo la situación en perspectiva, me manifiesto:

Decidido. Me indigna la guerra. Siempre. Cualquiera. Sin duda. Pero no me uniré al #noalaguerra porque cuando nos posicionamos en Irak contra la guerra criticábamos que la comunidad internacional la había declarado ilegal. La guerra en Libia, sin duda, también es oportunista y dirigida a controlar el petróleo. Siguen habiendo otros regímenes políticos similares que reprimen a la ciudadanía que, por no tener petróleo, no reciben atención internacional, y esto también me indigna.

Pero hoy, OTAN y ONU están de acuerdo en que hay que proteger a los libios de Gadafi. Sea cual sea la razón, eso me alegra. No puedo ver un levantamiento civil por la democracia aplastado por un tirano militar otra vez. En España nos costó mucho salir de eso. Criticamos a Bisbal por banalizar el levantamiento de Egipto, ¿y ahora no estamos dispuestos a tomar medidas para que los ciudadanos libios consigan lo propio? Sin una intervención militar a gran escala, Hitler seguiría masacrando judíos, homosexuales y disidentes…

No me gusta la guerra. Ninguna. Y no me gusta que la atención internacional al conflicto Libio se motive por el petróleo. Pero prefiero un #noaGadafi y un #libialibre a un #noalaguerra. Aunque las armas que use Gadafi las hayamos vendido nosotros, lo cual también me avergüenza.

Sin embargo, sigo lamentando las muertes y la violencia. Lamentándolas muchísimo. Sobre todo las de gente que solo quería vivir mejor y que ha muerto por defender su libertad… En nuestra guerra civil también cayeron muchos de esos…

No me pondré a favor de unos gobernantes que solo actúan en situaciones como esta cuando hay petróleo de por medio. No me pondré a favor de unos gobernantes que venden armas a tiranos y luego se echan las manos a la cabeza cuando las usan. No me pondré a favor de unos gobernantes que no me representan. Pero tampoco me pondré en contra de defender a un pueblo que quiere libertad y está siendo masacrado por su gobierno. Por eso, no me pondré a favor de #noalaguerra. No esta vez.

La culpa es tuya

marzo 3, 2011 4 comentarios
79

Quedan 79 días #nolesvotes

Ayer nos decían que la cifra oficial de parados en España ha subido en más de 68.000 personas hasta los casi 4,3 millones de parados. Curiosamente también sabíamos que dentro de nada sale el iPad 2, que ya podemos reservar la 3DS y que Lady Gaga va a sacar un nuevo perfume con esencia de sangre y semen.

Me pregunto, ¿de los cuatro enlaces que he puesto ahí arriba, en cuál has hecho clic primero? Es solo curiosidad… Me gustaría pensar que estás tan bien informado/a que no te ha hecho falta hacer clic en ninguno, pero es probable que el dato del paro lo tengas tan asumido, que el resto te haya llamado más la atención y hayas escogido alguno de los demás.

El gran problema de eso es precisamente ese: que lo tienes asumido. Es un dato horrible y tal. Ha crecido mucho y tal. Hay mucha gente que no tiene dinero para dar de comer a sus hijos… y tal. Pero, ¡hey! ¿Has reservado ya el iPad 2? Como no lo reserves pronto se van a acabar… ¿Has oído la última de Lady Gaga? Y, joder, ¿viste el vestido-huevo de los Grammy?

¿Quién tiene la culpa de que las búsquedas sobre Lady Gaga superen por más del doble a las del paro? Y mañana nos habremos olvidado del dato del paro, pero a Lady Gaga seguiremos teniéndola en la retina vestida de salchichón, o de jabugo. ¡Y que no se nos olvide pasarnos por un centro comercial, que la 3DS hay que verla en persona!

Esto puede parecer banalizar temas serios, o juntar churras con merinas. Pero es un modo exagerado de ilustrar hasta qué punto nos interesamos por lo verdaderamente importante, o nos limitamos a obviarlo. Álex, un amigo mío, al que mando saludos desde aquí, dice una cosa que demuestra su gran sabiduría: “cada pueblo tiene el gobierno que se merece“. Y tiene toda la razón. Tanto en gobiernos democráticos como en toda la escala que va hasta las dictaduras más férreas, cada pueblo tiene el gobierno que se merece… hasta que decide cambiarlo.

Otra de las noticias que tendemos a obviar o asumir es la revuelta que está ocurriendo en Oriente Próximo. Los ciudadanos de sus respectivos países han decidido que no se merecen esos gobiernos y han decidido cambiarlos. Y digo que la tendemos a asumir porque probablemente hayas dedicado más tiempo al #turismoBisbal que a las revoluciones de Oriente Medio. Es muy posible que te preocupe más lo cara que está la gasolina o los #110facts que el hecho de que los pueblos del norte de áfrica estén decidiéndose por la democracia. Por el derecho a que su voz se escuche. Quizá ya te hayas olvidado de que el sáhara occidental también lo intentó hace unos meses y los reprimieron a palos.

En definitiva, como dice Álex, “cada pueblo tiene el gobierno que se merece” por la sencilla razón de que, de una manera u otra, tú eres el responsable de cambiar las cosas. Ya sea saliendo a la calle a quejarte, o mediante tu voto, eres tú el responsable del gobierno que tienes. Y si no te gusta, eres tú quien tiene que sacarle los colores. No cambiarlas, o decidir no usar todos los medios a tu disposición para cambiarlas, es asumirlas como buenas.

#nolesvotes te propone cambiarlas. Aquí no hace falta montar una revolución violenta, ni hace falta poner a los militares de nuestra parte, más que nada porque desvirtuaría la victoria. Eso ya nos lo han dado hecho. Pero utilizando las reglas democráticas que tenemos ahora, aunque no sean las mejores, sí puede hacerse, aunque pienses que no. Hasta ahora (e incluso ahora) la mayoría de los ciudadanos se estanca en el bipartidismo. No es que les guste, no. Es que lo tienen asumido. Y en las próximas elecciones harán lo mismo. Igual que asumimos que el paro sube. Pero no deberían asumirlo. No deberías asumirlo.

Lo que sí deberíamos asumir es que el poder de cambiar las cosas ha sido, es y seguirá siendo nuestro. Hasta ahora asumías que para cambiar las cosas tenías que votar al partido en la oposición. ¿Por qué no pruebas a asumir que eso no es cambiar las cosas? Eso es seguir igual. #nolesvotes y vota a una alternativa, que las hay.

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