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La unión hace la fuerza

abril 28, 2011 5 comentarios
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Quedan 23 días #nolesvotes

No os resultará nuevo que hable de malestar.org, ya que he dirigido algunas entradas de mi blog a ellos (en concreto estaesta y esta otra) y dado que me uno con ellos todos los viernes que puedo en la plaza de Luceros a las 19.00 (vale, siempre llego tarde) para difundir nuestras ideas y convencer.

Pero hace nada llegó un mensaje a la página de facebook de malestar Alicante que resumía la idea que quiero transmitir hoy:

Comentario en el facebook de malestar Alicante

Comentario en el facebook de malestar Alicante

Sergio (el autor de este comentario) tiene toda la razón. En estas elecciones, como en ninguna otra anteriormente, han aparecido y están apareciendo muchísimos movimientos sociales con ideas muy similares y un objetivo común: levantar la voz contra el sistema establecido. Por supuesto existen diferencias… toda persona es diferente a cualquier otra, y sus ideales son diferentes (incluso mínimamente diferentes), a los de cualquier otro.

Hay quien se siente más de derechas o más de izquierdas, o quien no se siente ni de izquierdas ni de derechas; gente a favor de las corridas de toros y gente a favor de los toros (que no es lo mismo, cuidado); gente republicana y gente monárquica (que no tiene nada que ver con ser de izquierdas o de derechas); gente hetero y gente LGTB; gente joven y gente mayor… Nadie es exactamente igual que cualquier otro ni física, ni emocional, ni mentalmente.

Por tanto, como es normal, no todos los movimientos sociales son iguales. #nolesvotes, por ejemplo, es un movimiento social sin cabeza. De ninguna manera es impersonal, pero definitivamente no es jerárquico. Como siempre he dicho, #nolesvotes no es un grupo, ni una asociación, ni un partido político… es una idea: no votes a PP, PSOE o CiU; vota a cualquier otro partido. Te puede gustar o no, puedes unirte y difundirla, quedártela y usarla, criticarla o ni siquiera leerla, pero es una idea.

malestar.org tiene otra: salir a la calle. No tiene objetivo claro más allá que el de aglutinar gente en torno a una queja constante y reiterada (todos los viernes a las 19.00 en un lugar cercano a ti) por las injusticias sociales y, sobre todo, políticas de nuestra “democracia”. Invitan a la gente a salir a la calle.

democraciarealya.es tiene un manifiesto parecido al de nolesvotes, pero tiene una idea que se parece a la de malestar: una manifestación popular a nivel nacional el 15 de mayo, el fin de semana anterior a las elecciones, que aglutine a todos los ideales, vengan de donde vengan, que tengan claro que este sistema de “democracia” no es democrático y quieran hacer algo para cambiarlo.

Como estos, hay muchos otros movimientos similares. Todos tenemos cosas en común: queremos cambiar el sistema, creemos que la democracia española necesita un cambio radical y no somos agrupaciones políticas o jerárquicas, sino sólo ciudadanos reunidos en torno a una idea.

Como todo ciudadano, somos diferentes entre nosotros; unos estamos más por la labor de salir a la calle a gritar, otros estamos defendiendo los ideales de los que estamos convencidos en Internet, otros traspasamos la barrera de la realidad en nuestras familias, nuestras comunidades de vecinos, nuestros barrios… otros incluso militan en partidos políticos, aunque no hagan alarde de ello porque comprenden que lo importante no es su partido, sino la idea que tenemos en común: todos creemos que se puede y se debe renovar la política de nuestro país para que nos represente mejor.

En las últimas semanas, parece que pertenecer a un grupo u otro es mejor o peor. Parece que ser de malestar te inhabilite para unirte a democraciarealya en la manifestación del 15 de mayo. Parece que si eres de nolesvotes, eres un friki que no sale de su casa, o que no vale nada la defensa que haces de los ideales desde tu ordenador, porque no sales a la calle… Quien intenta dividirnos con esas ideas no se da cuenta de que está jugando contra una cosa más grande que él o ella: está jugando contra los ideales de cada vez más ciudadanos, no solo en España, sino en todo el mundo. Contra una persona se puede jugar, contra unos ideales, sólo se puede perder.

Cuando los que gritan en estos y otros grupos a favor de las divisiones entre ciudadanos que piensan igual, acabarán dándose cuenta de que están siendo activistas contra ellos mismos. En lo que respecta a aquellos, como yo, que estamos convencidos de lo que hacemos, seguiremos en nuestras trece digan lo que digan, intentando convencer en la calle y en la Red, desde el sofá de casa, por teléfono, correo electrónico, blog, facebook, twitter, corrillos de vecinos o pausas del café en el trabajo a todo el que se nos ponga enfrente de que la unión hace la fuerza, y de que podemos cambiar las cosas si nos dejamos de mirar el ombligo y de buscar las diferencias y nos unimos el 22 de mayo a votar a otros que no sean los de siempre. Podemos. #nolesvotes.

Realidad y ficción

abril 24, 2011 Deja un comentario
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Quedan 29 días #nolesvotes

Ayer me pasó otra vez. Un amigo de malestar se pasó por casa, a charlar con mi amigo eloso (que ha venido a hacernos una visita esta semana santa desde Madrid) y conmigo sobre #nolesvotes y el resto de movimientos sociales de estos últimos meses. Hablamos de posibilidades de movilización de cara a este último mes, de lo que va ocurriendo en malestar a nivel nacional y local… y en eso, me comentó que tal o cual persona, a pesar de todo, seguía convencida de que la mejor opción era abstenerse. Y ese fue el momento en que me quedé de piedra.

Dándole un par de vueltas al tema, acabas entendiendo su postura. “No hay nada que me represente al 100%”, o: “Es la única manera de cambiar el sistema”, o: “Estoy en contra del sistema”, o: “Creo que todos los partidos son iguales”, o: “Al fin y al cabo mi voto va a perderse entre la maraña de otros votantes”, o: “No hay ningún partido que realmente quiera regenerar la democracia”…

Llevo luchando contra esos pensamientos desde que abrí este blog. Son los pensamientos más destructivos de la democracia y la razón es sencilla: hay una disfunción entre lo que el sistema entiende con tu abstención y lo que tú entiendes con tu abstención.

Malísima nos lo comentaba ayer:

No estoy de acuerdo con algunas afirmaciones. ¿Qué es eso de que abstener equivale a “me da igual”? De eso nada. Abstenerse no por comodidad ni pasotismo, sino como postura política (sí, postura política) es una actitud crítica contra el sistema. Es el voto en blanco el que sí equivale a “me da igual”, puesto que se acepta el sistema pero sin pronunciarse sobre tal o cual opción política.

Además, los ciudadanos no elegimos; en todo caso, elegimos de forma cercenada o manca. Los partidos presentan listas CERRADAS por ellos mismos (incluyendo incluso con desvergüenza a imputados y corruptos) y, una de dos, o lo tomas o lo dejas. No hay elección libre, sino condicionada.

Soy consciente de que el problema de la abstención consiste en que, en la mayoría de las ocasiones, es muy difícil de intepretar. Pero no siempre es así. Me remito, por ejemplo, el último referendum (oficioso) en Barcelona sobre la independencia de Cataluña: ¡sólo un doce por ciento de participación! La abstención, en ese caso, fue un auténtico grito parecido a un “¡basta ya de tonterías!”.

¿Cómo voy a participar en un sistema que considero tan injusto como corrupto yendo a una urna a depositar un voto aunque fuera nulo? Me integrarían en el “grado de participación ciudadana” y en un posible “éxito del sistema”. Me niego a ello.

No votaré para hacer el caldo gordo a un engranaje político promovido por un Estado que aplica un sistema proporcional tan injusto como descorazonador; en el que las listas se votan por los ciudadanos como si comulgaran con ruedas de molino; y en el que ninguno de los partidos que se presentan propone no ya la desaparición, sino, al menos, la reforma de un Estado de las Autonomías que es una sangría para el ciudadano, un semillero de discordias entre regiones y un majestuoso pesebre para gentes en su mayoría incapaces de ganarse la vida como los dioses mandan.

Lo dijo Aranguren allá por 1979 (¿ya nadie se acuerda de Aranguren?): “el Estado de las Autonomías es el resultado de unos políticos ávidos de cargos públicos”.

Saludos.

La ficción: no votar significa gritar contra el sistema

Como Malísima, mucha gente opina lo mismo: que abstenerse es una crítica al sistema. Básicamente piensa que abstenerse es negar el sistema, como un voto en contra al conjunto de las cosas que han desembocado en el actual sistema pseudo-democrático en el que vivimos, basado en una circunscripción electoral dividida que provoca que los votos de cada español no valgan lo mismo, una ley electoral que castiga a las formaciones pequeñas con la ley D’Hont y un poder judicial politizado… por poner unos ejemplos.

Pero todo eso es ficción: en tu cabeza piensas que en realidad, con tu abstención puedes cambiar algo. La realidad dice otra cosa.

Ponías como ejemplo el referéndum sobre la independencia de Cataluña. Un referéndum no vinculante que no pasaba de una consulta popular sobre la polarización de la ideología ciudadana. Tal vez lo que no se sabe tanto es que este referéndum no se ha hecho en toda Cataluña para todos los catalanes, sino solo en las comarcas del interior de Barcelona y de Girona, donde CiU y ERC (fuerzas independentistas) son más fuertes electoralmente. El hecho de que no sea vinculante hace que la gente no se lo tome tan en serio… Pongamos un ejemplo tecnológico para comprenderlo.

Digamos que hemos montado una web con un blog apoyando un partido o un candidato político determinado. Por ejemplo el de mecaeguaysoniacastedo.es. Todos sabemos que la gente que se atreve a visitar ese blog va a ser gente muy politizada a favor del PP de Sonia Castedo y gente muy politizada en contra (como yo, por ejemplo) para criticarlo. Imaginemos que los administradores montan una encuesta en el blog y llaman a todos los internautas a votar algo… como por ejemplo “¿Quieres a Ripoll como número 2 en la lista a la alcaldía de Alicante?”. Cerca del 100% de los votos será un “No” porque el público (target) al que va dirigido el blog es todo de gente en contra de Ripoll… Pero por supuesto, votaría muy poca gente, como mucho unas 100 personas, que comparativamente con la población electoral de Alicante, significaría una abstención de casi un 99%.

¿Podríamos decir que Alicante está en contra del sistema? ¿Podríamos asumir que el que la encuesta tenga tan alta “abstención” es “un auténtico grito parecido a un “¡basta ya de tonterías!” “? Pues no. Lo que quiere decir es que la gente bien no se lo ha tomado en serio, o bien ni se ha enterado.

La realidad: tu abstención no va a cambiar nada

Asúmelo: la abstención no es “difícil de interpretar”, es imposible de interpretar. Los políticos buscarán todas las excusas posibles y disculparán la abstención. Al final, lo que valdrá, será el voto de la mayoría, aunque haya ido a votar menos del 50% de los votantes. A los políticos (y me refiero a los políticos de siempre) les va a dar igual.

Malísima ponía como ejemplo el referéndum no-vinculante de la independencia de Cataluña de hace unos días. Yo voy a poner el ejemplo del referéndum vinculante del estatuto de autonomía de Cataluña. Abstención: 51%. Resolución: “Sí rotundo”. ¿Perdón? ¿Me he perdido algo?

Si realmente la abstención significa “estoy en contra del sistema”, los Catalanes, que estaban votando su “constitución” gritaron a voz en cuello con una abstención superior al 50%. Pero el resultado no fue así. A todos los efectos, el estatuto de autonomía fue aprobado por más del 73% de los votos a favor, pese a que ese 73% solo representara a menos de la mitad de los electores catalanes. El supuesto “grito” de la mitad de la población catalana que se abstuvo, fue mutilado.

Conclusión: vota

La conclusión, al ver la diferencia entre lo que los abstencionistas tienen en la cabeza y lo que el sistema entiende cuando nos abstenemos es que la única manera de que el sistema nos entienda es usar las reglas del mismo para boicotearlo. La abstención como crítica solo funciona en países donde el voto es obligatorio, y en el nuestro no lo es. Por tanto hay que buscar una manera más eficiente de que el sistema entienda nuestra voz.

#nolesvotes es una gran idea. De hecho muchísimos abstencionistas han acabado dando la razón a la idea. Y la idea es simple. En lugar de quedarte en casa y abstenerte… en lugar de votar nulo o blanco… usa el sistema, sí, pero para boicotearlo.

Existen fuerzas políticas que representan tus ideales. Desde los ideales más de derechas hasta los de más de izquierdas, hay partidos que los representan. Hay partidos que tienen propuestas muy interesantes, totalmente revolucionarias, en contra del sistema actual. Hay partidos, incluso a nivel nacional, que promueven las listas abiertas, la circunscripción única, la abolición de la ley D’Hont, la idea de “una persona, un voto”, la separación del poder judicial… Y hay partidos que, tras conseguir el apoyo de suficientes ciudadanos, han hecho propuestas una y otra vez a favor de todos esos cambios radicales en el núcleo del sistema. Sin embargo, por no tener suficientes votos (debido en gran medida a las abstenciones de gente que no evalúa los programas electorales) esas propuestas se quedan en agua de borrajas, porque el PPSOE las bloquea. IU y UPyD son ejemplos de esto.

Antes de decirme que ningún partido te representa, que todos son iguales, que ninguno quiere cambiar el sistema, ¿por qué no investigas los programas electorales? Los grandes partidos quieren que no votes, porque tu voto a favor de otros partidos es una décima menos en su porcentaje electoral… un escaño menos en su hegemonía. Por eso les interesa que sus votantes acérrimos les voten, y que los desengañados no investiguemos. Pero tu abstención les va a dar la victoria. No te abstengas. #nolesvotes, pero vota.

Edito 19/5/2011:

Primero que nada, pediros disculpas porque no puedo desactivar en WordPress.com los anuncios de Google. Parece que tienen ganas de hacer guasa y hay anuncios alrededor de este post del PP y del PSOE. Los repruebo profundamente y no me aportan ningún beneficio. Os recomiendo que escribáis a WordPress para hacer presión y que me dejen desactivar esa opción de mi blog, porque parece que no puedo hacerlo.

Segundo, si después de leerte este blog sigues pensando en la abstención como la mejor opción para tu voto, porque piensas que se va a entender como un voto en contra del sistema o porque crees que es la única manera de deslegitimar el sistema, lee este otro post que escribí más tarde (“Realidad y ficción”). Son solo dos minutos. Si sigues pensando en abstenerte después y no puedes o no quieres votar a Ciudadanos en Blanco, perfecto. Si sigues pensando en votar nulo, solo te pido una cosa, no utilices una papeleta electoral, sino un flyer de #nolesvotes o algo parecido. Ten en cuenta que si utilizas la papeleta modificada de un partido político, los interventores intentarán luchar por ella. Y si los de la mesa electoral no son muy duchos en materia electoral, podrían llegar a contarlo como un voto válido.

Por último, no dudes en dejar un comentario si quieres. Los reviso, apruebo y, en caso de creerlo necesario, respondo todos personalmente. Últimamente estáis muy activos y no llego a todos, pero poco a poco los atiendo todos, prometido.

Por qué pienso #nolesvotes

abril 20, 2011 Deja un comentario
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Quedan 31 días #nolesvotes

Van a cumplirse dos meses publicando a diario acerca de #nolesvotes y, aunque he hablado largo y tendido del movimiento, de por qué salir a votar el 22 de mayo y no quedarse en casa, de qué otras opciones hay además de PP y PSOE… Pero no os he hablado de cómo llegué a ser nolesvotiense.

Por mi rango de edad, pertenezco a ese 65% de la población española (echad cuentas con los datos del INE) que no tuvo la oportunidad de votar la actual constitución española. Con mis 26 primaveras (contando esta) he visto cómo el PSOE era sucedido por el PP de Aznar, he visto cómo era reelegido con mayoría absoluta, he visto aflorar como setas grúas y construcciones de moles de cemento que nunca han llegado a habitarse en una enorme burbuja inmobiliaria, he visto con rabia contenida nuestra entrada en la guerra de Irak, he visto cómo los pueblos del mundo se echaban a la calle, he visto cómo víctimas inocentes morían en innumerables atentados (de hecho, he sufrido uno en mis propias carnes), he visto cómo el PSOE de Zapatero echaba al PP de Aznar con su “talante”, he visto ese “talante” transformarse en insultos, descalificaciones y oraciones incendiarias lanzadas desde uno y otro bando… He visto muchas cosas… Pero nunca había hecho nada.

Pero un día llegó mi amigo eloso por Twitter y me dijo. “¿Has visto eso de #nolesvotes?” Y yo no sabía a qué se refería. En ese momento me metí en la página inicial del movimiento (www.nolesvotes.com) y leí parte de su wiki (http://wiki.nolesvotes.org). Leí más, me informé, eloso intervino en esa tertulia… Y en un par de horas vi la lógica de toda la idea.

No te pedimos el voto para ningún partido concreto, ni que votes en blanco, ni que te abstengas, sino que te informes para comprobar que existen alternativas.

La idea era tan sencilla que es absurdo que a nadie se le haya ocurrido antes. Se trata de reutilizar el sistema para darle la vuelta a la tortilla. Y lo mejor: no había cabeza visible. No había líder a quién seguir. Simplemente era una idea, con la que cada cual se sentía identificado, motivado a fomentarla y proclamarla si quería, sin tener que rendir cuentas a nadie. Me gustó.

En todas las elecciones (y muy especialmente en las elecciones municipales y autonómicas) hay innumerables fuerzas políticas pugnando por cargos en la administración local y autonómica. Sin embargo siempre acaban ganando las mismas: PP, PSOE o CiU. Curiosamente, las fuerzas políticas más votadas son las que menos escuchan al ciudadano. Ejemplos de ello tenemos para aburrir: La guerra de Irak, la jubilación a los 67 años, el canon digital, la ley Sinde… Y no importa si uno u otro están en el poder porque… ¡Oh, vaya! ¡Ambos están en el poder! Uno por si solo con mayoría simple puede no tener peso, pero ambos son tres cuartas partes del Congreso… si tienen que hacer algo para perpetuar sus escaños, se pondrán de acuerdo y nos dejarán de lado a los ciudadanos… eso seguro.

En definitiva, el ciudadano está vendido… ¿O no?

Es evidente que no ir a votar, pese a ser una forma de protestar, no va a cambiar las cosas. Ya ha habido elecciones con más abstenciones que votos a la primera opción parlamentaria, y nadie ha hecho caso. Es más, ya ha habido elecciones que superaban el 50% de abstenciones y nadie ha hecho caso. Para más INRI, los europarlamentarios que tienen su escaño pese a la abstención de más del 55% de los electores, se han creído con el derecho de cobrar las dietas de los viernes sin estar presentes y de volar en primera clase

Es evidente que votar en blanco, pese a ser una forma de protestar, no va a cambiar las cosas. Votar en blanco dificulta cambiar las cosas. Hace más difícil a las formaciones pequeñas conseguir el porcentaje mínimo que se requiere para conseguir escaños según la ley D’Hont, una de las grandes lacras de nuestro sistema electoral. No, un voto en blanco no es un escaño vacío, es un escaño que se quita a una formación pequeña y que se distribuye entre las grandes. En la práctica, es votar a lo que vote la mayoría.

Es evidente que votar nulo no va a cambiar las cosas, a menos por supuesto que quien vote nulo sean los votantes férreos del PPSOE. Me encantaría que en estas elecciones, cuando metieran su papeleta del PP o del PSOE, tachasen a todos los imputados en casos de corrupción en esas listas. Ya que no van a votar a un partido pequeño, como mínimo podrían tener la deferencia de no votar a gente corrupta, tachándola de la papeleta, ¿no? Pero el resto de los votantes sabemos que eso provocaría un voto nulo, que a todos los efectos funciona como una abstención.

Y, personalmente, yo quiero que cambien las cosas.

La idea es sencilla. Utiliza el sistema para cambiar el sistema. No te abstengas, no votes en blanco, no votes nulo… pero tampoco votes a los de siempre. Esto va a polarizar mucho el voto, sí, pero va a dejar a la ley D’Hont sin efectos prácticos y, lo mejor… va a obligar a los grandes partidos a tener que escuchar a los más pequeños, que muchas veces tienen muchas mejores ideas, pero muchos menos votos.

Para eso, lo primero que tienes que hacer es escucharles, currarte tu voto. Porque no se trata de votar al tun-tún. La democracia no es votar. La democracia es elegir, y para elegir hay que estar informado. Pero niégate a que te coman el tarro los de siempre. Ya sabemos como funcionan de sobra. Ya sabemos que nos prometerán el oro y el moro hasta que consigan nuestro voto… y después, nada (a menos que tengas mucho dinero, en cuyo caso serás amigo suyo y formarás parte del próximo escándalo corrupto-político).

La idea es sencilla, clara y tiene todas las de funcionar. Solo hace falta gente convencida, así que había que empezar a convencerla. Ahí es donde mi amigo eloso y yo nos retamos mutuamente a escribir al menos una vez al día sobre la idea #nolesvotes.

Dentro de poco hará dos meses que escribimos. Entretanto hemos aprendido a tratar con candidatos, con televisiones, con medios de comunicación, con trolls, con twitter, con facebook, con otras formaciones (como #malestar o #democraciarealya), hemos recibido críticas, destructivas y constructivas, hemos compartido impresiones, denunciado injusticias, promovido ideas y, lo mejor, hemos convencido a más gente.

A todos los nolesvotienses que me siguen en el blog: gracias. A todos los que todavía no os habéis “convertido”, pensadlo dos veces, informáos y veréis que es una idea fantástica y que puede funcionar. Y si decidís uniros, hacedlo con fuerza y comenzad a convencer a los vuestros también. A todos, gracias por estos dos meses, y ánimo. A por el mes que nos queda.

#nolesvotes

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